El acero es un material completamente reciclable que puede reutilizarse para construir nuevas estructuras. Crédito: Unsplash.

  • Tungsteno

¿Podemos reciclar los rascacielos?

Solo el 1% de todo el acero fabricado se pierde en vertederos. El material de construcción más reciclado del mundo sirve para levantar una y otra vez todo tipo de estructuras. Así ahorramos recursos, costes y energía al reutilizar el acero, el vidrio o el hormigón. Si la civilización humana se ha esforzado durante siglos en usarlos para levantar estructuras cada vez más colosales, como los rascacielos, ahora se cuestiona cómo darles otra vida.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

Cada año se generan en la Unión Europea más de 450 millones de toneladas de residuos de construcción y demolición. El 75% de ellos acaba en vertederos. El reciclaje de los materiales con los que se levantan la mayor parte de edificaciones del planeta se convierte no solo en una importante vía de reducir el impacto en el entorno, sino también en una forma de reducir costes. Analizamos los materiales más utilizados en función de su capacidad de reutilización.

 

Acero

 

El acero es un material indispensable en todo tipo de infraestructuras: desde viviendas a rascacielos como el Burj Khalifa, pasando por puentes como el Golden Gate o plataformas petroleras. Si por algo se caracteriza este material, es porque es 100% reciclable. Toda la chatarra puede reutilizarse una y otra vez para crear más acero. Este nuevo material “mantiene las propiedades inherentes del acero original y su calidad puede además mejorarse en el reciclaje”, según la Asociación Mundial del Acero: “Los productos de acero de hoy se convertirán en latas, trenes, puentes o edificios del mañana”. Una viga de este material puede reciclarse para fabricar exactamente la misma viga, la carrocería de un automóvil o la baranda de una acera, tal y como explica la empresa especializada en productos siderúrgicos Ferros Planes.

Los nuevos productos de acero contienen aproximadamente un 37% de acero reciclado. En el proceso de reciclaje, se usan imanes para separar los materiales. “Cuanto mayor sea el magnetismo inherente de un metal, más cantidad y más veces se puede reciclar y mayor es la conservación de sus propiedades”, sostienen desde Ferros Planes. No siempre resulta fácil dar una segunda vida a esta aleación. Los aceros al carbono y otras aleaciones con propiedades magnéticas son los más reciclables mientras que las características de algunos aceros inoxidables dificultan su reutilización.

En teoría, si se sigue produciendo este material, es porque no hay suficiente chatarra disponible para satisfacer la demanda. Muchas construcciones de acero están diseñadas para durar décadas o incluso siglos. Aún así, el acero es el material de construcción más reciclado del mundo, según la Asociación de Galvanizadores de Reino UnidoSolo el 1% de todo el acero que se fabrica se pierde en vertederos o se oxida. Reutilizarlo sirve, además de para ahorrar un 70% de energía, para disminuir el consumo de recursos vírgenes. Por ejemplo, al reciclar una tonelada de este material se pueden ahorrar 1.400 kilogramos de hierro, 740 kilogramos de carbón y 120 kilogramos de caliza.

 

Los nuevos productos de acero contienen aproximadamente un 37% de acero reciclado. Crédito: Unsplash.

 

Vidrio

 

La mayoría de los residuos de vidrio se producen en proyectos de demolición de estructuras o al sustituir puertas o ventanas de las construcciones. Aunque el vidrio de construcción es un material 100% reciclable, casi nunca se recicla al final de su vida útil en nuevos productos, según la asociación europea Glass for Europe. Sin embargo, a menudo se tritura junto con otros materiales de construcción y se deposita en vertederos. Dar una segunda vida al vidrio conlleva algunas complicacionessu extracción, recuperación y transporte a los centros de recolección puede resultar costoso. Además, el vidrio plano puede estar roto y contaminado por otros materiales de construcción, lo que requeriría un tratamiento antes de reutilizarlo.

Reducir los residuos de vidrio que llegan a los vertederos supone, por lo tanto, un importante desafío ambiental. Una investigación publicada en la revista Construction and Building Materials indica que transformar de nuevo el vidrio en un material de construcción reduce el consumo de recursos naturales y minimiza las emisiones de gases de efecto invernadero.

A día de hoy, aunque no sea una práctica masiva, el vidrio reciclado se utiliza para construir suelos, pavimentos o productos decorativosEn toda la Unión Europea se podría evitar que acaben en los vertederos 925.000 toneladas de residuos de vidrio provenientes de la construcción, según un informe de la firma de ingeniería Arup. También se podrían ahorrar 1,23 millones de toneladas de materias primas primarias y las emisiones de carbono podrían reducirse en más de 230.000 toneladas anuales.

 

La extracción, recuperación y transporte del vidrio a los centros de recolección puede resultar costoso. Crédito: Unsplash.

 

Hormigón

 

El hormigón, presente en estructuras como el Panteón de Roma, es el material de construcción más utilizado en el mundo. Pero, debido a su fabricación, tiene un enorme impacto ambiental: los procesos que se utilizan para producir el cemento con el que después se crea el hormigón generan grandes emisiones de dióxido de carbono. Cada año se producen más de 4.000 millones de toneladas de cemento, lo que representa alrededor del 8% de las emisiones mundiales de CO2, según el informe Making Concrete Change.

Durante décadas investigadores de todo el mundo han buscado la forma de reciclar el hormigón. Tras la demolición de una construcción, es posible triturar este material en máquinas especiales para luego clasificar los fragmentos por tamaño. El método de reciclaje más eficaz consistiría en realizar la trituración en la propia obra. Así se consiguen reducir los costes de construcción y la contaminación que se generaría al transportar material a cualquier otro lugar. Es posible que algunos hormigones cuenten con sustancias contaminantes como pigmentos, sulfato de calcio, cloruros y aceites. En ese caso, podría ser recomendable evitar estos materiales como materia prima para evitar cualquier daño.

Aproximadamente el 60% del material triturado puede ser recicladoEstos fragmentos sirven, por ejemplo, como base para crear asfalto y carreteras. El agregado también podría utilizarse para reemplazar la grava presente en el hormigón, un aspecto importante teniendo en cuenta las repercusiones ecológicas y socioeconómicas de los miles de millones de toneladas de arena y grava que se extraen anualmente para alimentar la industria mundial del hormigón. Aunque también es posible utilizar los áridos para crear nuevas estructuras de hormigón, al hacerlo es necesario añadir más cemento, arena y agua para garantizar una durabilidad adecuada.

 

Los fragmentos de hormigón reciclado sirven como base para crear asfalto y carreteras. Crédito: Unsplash.

 

Reducir la cantidad de materiales de construcción que se desechan en vertederos o se incineran resulta fundamental para lograr una economía circular. Perseguir este ambicioso objetivo puede, además de generar empleo en la industria del reciclaje, compensar el impacto ambiental asociado a la extracción y el consumo de recursos vírgenes y a la producción de nuevos materiales. Tal y como subraya la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, también sirve para reducir los costes y la huella de carbono asociada al transporte de estos productos. Dar una segunda vida al acero, el vidrio y el hormigón —y a otros materiales como la madera, el yeso o el plástico— resulta fundamental para avanzar hacia una construcción sostenible.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Residuos
  • Materiales
  • Rascacielos
  • Hablamos con la ciencia

La importancia de medir el valor de la Tierra

El profesor de Economía Aplicada de la USAL, Fernando Rodríguez, nos habla de la medición del capital natural, que sirve para compensar el impacto de nuestras acciones en los ecosistemas.

Gaia es un libro de los años 80, de James Lovelock, que dice que la tierra actúa como un super organismo que se modifica en sí mismo para defenderse de las infecciones. No tardaríamos mucho en adivinar que la mayor infección de la tierra es el ser humano. 

Los seres humanos agotamos los recursos de la tierra sólo en cuatro meses sobre un año natural. A partir de abril, empezamos a tirar de reservas.  

¿Podemos seguir viviendo así? Dice el profesor del departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca (USAL), Fernando Rodríguez, que “El Planeta tiene solución, otra cosa es que los humanos estemos en ella, sobre todo si continuamos con nuestros hábitos insostenibles”.

Aquí entra el concepto de Planetary boundaries,  o límites del planeta. Ya hemos superado límites imprescindibles: la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la emisión de nitrógeno, que ya están en números rojos. Esto significa que el planeta, tiene tiempo para regenerarse, aquí la teoría del profesor, pero nosotros puede que no. Nuestra calidad de vida empieza a resentirse, e indirectamente la esperanza de vida, que ya es menor ahora que hace algunos años, aunque no nos lo creamos.

En este panorama, ¿qué podemos hacer las empresas para revertir, o al menos, paliar esta situación? Aquí entra a colación el concepto sobre el que trabaja el profesor Rodríguez, la medición del capital natural.

“Consiste en calcular el valor de un elemento de la naturaleza por todos los servicios que ofrece y, a partir de aquí, tomar decisiones responsables o incluso compensar económicamente el impacto que causa una actividad humana sobre los ecosistemas”, afirma Rodríguez.

El profesor explica este concepto en sus clases de la universidad, y además, realiza estudios con su departamento para empresas que quieran avanzar en este tema.

 

 

¿Cuál es el valor real de la naturaleza?

 

"No lo sabemos y para las decisiones que tomamos en base a ello, no lo necesitamos. Nos vale con un escalón más bajo, nos vale con calcular un valor responsable. Es decir, podemos elegir la alternativa con menor impacto sobre el capital natural aunque tenga un mayor coste económico. Pero eso, ya depende de cada empresa y su estrategia de sostenibilidad. Muchas deciden no sólo cumplir con los estándares legales, sino ir más allá, y elegir aportar más, y compensar su actuación”, subraya el profesor. 

Aparte de elegir las alternativas más sostenibles, dentro de cada acción o proyecto, también se pueden compensar esas acciones que suponen un impacto económico sobre el capital natural, con acciones en otra zona, que compensen este impacto.

Nosotros en la USAL tenemos una base de datos sobre estudios primarios de valoración económica de servicios ecosistémicos que es pública, llamada ESValues. Sobre esta base de datos nosotros hacemos los datos de valoración de servicios ecosistémicos para empresas e instituciones públicas”, explica Fernando Rodríguez.

Esto, cada vez es más necesario para las empresas, de cara a los consumidores, a los inversores y a la Administración. Por ello, cada vez más se incluyen estas valoraciones en las licitaciones de las empresas para la obtención de proyectos públicos. 

“Ahora también estamos trabajando en una plataforma de valoración que sea generalizable para empresas que tengan este tipo de necesidades. Las técnicas ya están relativamente consensuadas, y desde el punto de vista normativo cada vez hay más peso en la protección de los ecosistemas”, explica el profesor. 

Para el regulador, cada vez es más importante contar con estos estudios. La ONU acaba de reorientar el sistema de cuentas económico-ambientales, el SEEA, hacia la valoración de los ecosistemas y sus servicios. Probablemente España tenga que calcular el valor de sus impactos sobre el capital natural y comunicarlo en sus estadísticas nacionales. Esto se hace a través de la clasificación CICES. 

 

 

¿Cuándo nace el concepto de capital natural?

 

En el año 1929 se hace el primer estudio en el que se habla del valor de la naturaleza, es americano, plantea un método nuevo de valoración del medio ambiente, pero es una  valoración económica aplicada a accidentes y recursos naturales icónicos. 

Cuando se rompió el petrolero Exxon Valdés en Alaska se hizo un estudio para ver el daño que había generado a todos los estadounidenses y el tribunal lo aceptó como base para fijar la indemnización.

En 1997 se publica un artículo de de Robert Constanza en Science y cambia el panorama. “El valor de los servicios ecosistémicos y el capital natural del mundo” se ha convertido en el artículo más citado en economía ambiental. Lo que dice es que en vez de valorar activos ambientales se valoren los servicios que nos da la naturaleza, en los que se incluyen también los servicios culturales e incluso los servicios de existencia (tener mayor bienestar por saber que existe la ballena azul o el oso panda y que no se han extinguido, por ejemplo).

¿Se puede poner valor a los servicios ecosistémicos? En 1997 se calculaba en 33 billones de dólares, y en otro estudio realizado en 2014 se ajustó a 150 billones al año.

 

Panorama europeo en medición de capital natural

 

En el continente, clarísimamente, el líder es Reino Unido, que va muchos puestos por delante. Marca un antes y un después. Tiene una norma propia del sistema de estandarización británica sobre valoración económica del capital natural, está generando una norma para calcular impactos y compensaciones y tiene cuentas nacionales ambientales.

Le siguen Alemania y Países Bajos, y Francia ha sido el primer país de la UE es sacar un borrador para el cálculo de las cuentas nacionales ambientales, el preámbulo para hacer una contabilidad general de los impactos sobre el capital natural. “En España hay un clima constructivo, hay muchas iniciativas, pero nos queda camino por recorrer”, explica el profesor. 

  • Recursos Naturales
  • medición capital natural
  • ecosistemas

El Golden Gate tiene una longitud de 2.737 metros de largo y está suspendido sobre dos torres de 227 metros cada una. Crédito: Golden Gate Bridge, Highway and Transportation District.

  • Tungsteno

Así se levantó el puente más famoso del mundo

Con el fin de evitar caídas en la construcción del Golden Gate, se instaló una red de seguridad debajo del puente. Los trabajadores usaban además mascarillas, gafas antideslumbrantes y crema para el viento. Para levantar esta megaestructura, hubo que sortear múltiples barreras de seguridad, técnicas y económicas.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

De Vértigo Superman pasando por X-Men, El origen del planeta de los simios y Godzilla. Todas estas películas tienen algo en común: en ellas, tiene un papel importante el emblemático Golden Gate. Situado en la Bahía Norte de San Francisco, este puente es uno de los puentes colgantes más largos del planeta. Recordamos cómo se levantó y por qué ha llegado a convertirse en el símbolo más representativo de San Francisco.

 

Los desafíos para erigir el gran puente colgante

 

La construcción de esta maravilla arquitectónica, que conecta la ciudad de San Francisco con el condado de Marin, comenzó el 5 de enero de 1933. Fue entonces cuando los obreros empezaron a excavar unos 92.000 metros cúbicos de tierra para fijar los anclajes gigantescos del puente. Inicialmente se pensó que construir esta estructura era una “misión imposible”. Además de los desafíos técnicos y de seguridad, se temía que en plena Gran Depresión las barreras económicas para desarrollar el proyecto bloquearan su éxito. Pero finalmente se consiguió recaudar los fondos necesarios para erigir esta megaestructura.

Levantar esta obra de ingeniería costó más de 35 millones de dólares y supuso un auténtico hito: era el puente colgante más largo y alto del mundo en ese momento. Mantuvo el récord de longitud hasta que le superó el puente Verrazano Narrows en 1964, de la ciudad de Nueva York. El Golden Gate tiene una longitud de 2.737 metros de largo y está suspendido sobre dos torres de 227 metros cada una. Cuenta con una calzada de seis carriles, además de vías destinadas a peatones y bicicletas.

Sus dos torres gigantescas soportan dos grandes cables de acero. Cada uno de ellos tiene un grosor de aproximadamente un metro de diámetro, pesa 12.000 toneladas y está compuesto de unos 27.572 cables individuales —cada uno con el grosor aproximado de un lápiz—. La implementación de los anclajes de las torres, que son de hormigón, se vio interrumpida en numerosas ocasiones por tormentas y grandes mareas.

 

 

Además de los desafíos técnicos y de seguridad, se esperaba que las barreras económicas para desarrollar el proyecto bloquearan su éxito. Crédito: Golden Gate Bridge, Highway and Transportation District.

Una vez construido, fue pintado de urgencia para evitar que el océano Pacífico oxidara toda su estructura. La Marina de los Estados Unidos presionó para que el puente se recubriera con franjas negras y amarillas de cara a aumentar su visibilidad. Pero finalmente el color escogido fue el llamado “naranja internacional”. Algunos de los metales que llegaron al puente estaban pintados de ese color, que a día de hoy se usa en la industria aeroespacial para diferenciar los objetos de su entorno. Un arquitecto asesor decidió que este color también era muy visible en la niebla y resultaba más agradable a la vista. En ocasiones la pintura resulta clave para garantizar el mantenimiento de una estructura. En este caso, tenía como objetivo evitar que el puente se oxidara con el agua y protegerlo de la humedad.

 

Medidas de seguridad para “engañar a la muerte”

 

Liderada por el ingeniero jefe Joseph B. Strauss, la construcción del puente suscitó múltiples desafíos de seguridad. Para sortear los fuertes vientos y las alturas imponentes al construir el puente, Strauss priorizó la seguridad de los trabajadores. "En el puente Golden Gate, tuvimos la idea de que podíamos engañar a la muerte proporcionando todos los dispositivos de seguridad conocidos para los trabajadores", escribió en 1937 para The Saturday Evening Post.

El Golden Gate no fue el primer gran trabajo en contar con cascos y líneas de seguridad, pero fue el primero en hacer cumplir su uso con la amenaza de despido, según recoge el libro Spanning the Golden Gate. Algunos empleados tuvieron que usar mascarillas para no inhalar partículas contaminantes, gafas antideslumbrantes para evitar daños oculares por el sol reflejado en el agua y crema para proteger las manos y el rostro de los fuertes vientos. Además, con el fin de evitar caídas y accidentes, se instaló una red de seguridad debajo del suelo del puente. Aunque esta red salvó la vida de 19 personas —conocidas como el Half Way to Hell Club—, murieron 11 hombres durante la construcción del puente. Diez de ellos fallecieron en el mismo accidente.

 

Para sortear los fuertes vientos y las alturas imponentes al construir el puente, Strauss priorizó la seguridad de los trabajadores. Crédito: Danieljbmitchell.

 

Las normas de seguridad de Strauss se consideraron las más rigurosas en la historia de la construcción de puentes. Los trabajadores también tuvieron que soportar otros incidentes. En 1935 un terremoto sacudió la región mientras algunos hombres trabajaban en lo alto de una de las torres del puente. Uno de los empleados recuerda esta se balanceaba para un lado y el otro. “Había 12 o 13 tipos en la parte superior sin forma de bajar. Todo se balancearía hacia el océano, los muchachos decían '¡aquí vamos!' y después se balancearían hacia la bahía ".

 

Una emblemática arteria arquitectónica

 

El puente se inauguró oficialmente el 27 de mayo de 1937. Ese día se reservó a los peatones. Unas 200.000 personas lo cruzaron, según el diario San Francisco ChronicleAlgunas competían para ser las primeras en correr, empujar un cochecito de bebé e incluso patinar sobre ruedas por el icónico Golden Gate. Al día siguiente, el 28 de mayo, llegó el turno de los coches. En total unos 25.000 coches cruzaron el puente durante la jornada. Ese mismo día, además, decenas de aviones de la Armada de Estados Unidos sobrevolaron el puente y múltiples barcos de todos los tamaños pasaron por debajo del mismo. La expectación era tal que las celebraciones por la inauguración del puente duraron nueve días.

 

Unas 200.000 personas cruzaron el Golden Gate el día de su inauguración. Crédito: Golden Gate Bridge, Highway and Transportation District.

 

Desde entonces más de 2.240 millones de coches y millones de personas han cruzado este icónico puente. En la celebración del 50 aniversario de su inauguración, se cerró al tráfico y se reservó a los peatones. Unas 300.000 personas apiñadas llegaron a estar a la vez encima de esta estructura y una parte del puente se hundió. Las autoridades lo cerraron rápidamente y no permitieron que cruzaran otras 600.000 personas más que estaban a la espera. Más tarde, los ingenieros explicaron que en realidad el puente fue construido para doblarse ligeramente por lo que nunca corrió el riesgo de colapsar.

"Probablemente fue la carga más grande que el puente haya visto", dijo Mark Ketchum, ingeniero de puentes de San Francisco. Pero, según el experto, no se excedió la capacidad de carga de diseño del puente. Greg Deierlein, profesor de ingeniería civil y ambiental de la Universidad de Stanford explicó que en puentes colgantes completamente cargados del tamaño del Golden Gate, es normal tener "desviaciones" de hasta diez pies (unos tres metros).

El Golden Gate también ha soportado durante todos estos años los efectos de varios terremotos y fuertes vendavales. Además de ser uno de los puentes colgantes más largos del mundo y el escenario de múltiples películas icónicas, es un enlace de transporte vital. En total, cerca de 40 millones de vehículos lo cruzan cada año. El Golden Gate fue la mayor obra de ingeniería de su época. Aún a día millones de personas de todo el planeta siguen acercándose a admirar esta emblemática arteria arquitectónica.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Ingeniería
  • Puentes
  • Ingeniería

Geometría y materia que desafían la gravedad

Inauguramos un edificio emblemático en Chile que simula una forma geométrica compleja que hace que parezca que esta construcción está en el aire

Finalizamos la construcción de uno de los edificios emblemáticos en Santiago de Chile. No solo desde el punto de vista cultural y la vinculación de la Universidad de Chile con la comunidad y su entorno, sino también por las singularidades estructurales y constructivas del mismo.

El edificio simula una forma geométrica compleja, que hace que parezca que el edificio está en el aire. Para ello, se ha necesitado un importante volumen de hormigón en sus fundaciones que sujete esta estructura tan especial y novedosa. 

El Proyecto Plataforma Cultural del Campus Juan Gómez Millas, de la Universidad de Chile, corresponde a un conjunto de edificios educacionales compuesto por dos edificios nuevos denominados MAPA (Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago (MAPA), y Zócalo subterráneos.

 

 


“El edificio MAPA se conforma de una estructura mixta de hormigón armado y acero estructural con sistemas de cargas laterales de hormigón, que a su vez se sustenta sobre volúmenes ingentes de hormigón, en los cuales, durante su proceso constructivo se han instalado sensores térmicos para controlar y registrar las temperaturas del mismo durante el fraguado. Esto es algo fundamental para el éxito final estructural” explica Carlos Castro, ingeniero civil estructural del departamento de Ingeniería de Sacyr Ingeniería e Infraestructuras en Chile. 

Un hito también importante de la estructura son los voladizos metálicos de hasta 40 metros que conforman el cuerpo del Museo.

En el caso del edificio Zócalo, edificio de apoyo del proyecto, el sistema de cargas laterales (sismo) se conforma por muros, columnas y vigas y el sistema de cargas verticales se compone de losas de hormigón armado. 

 

 

Edificio emblemático en Chile

 

El proyecto Plataforma Cultural Juan Gómez Millas, es uno de los edificios que forman parte de la iniciativa Bicentenario de Revitalización de las Humanidades, Artes, Ciencias Sociales y de la Comunicación, desarrollada desde el año 2010, por la Universidad de Chile. El proyecto se empezó a construir en julio 2017.

Éste corresponde a un espacio destinado a la creación artística, al resguardo del patrimonio, y también a la innovación, extensión y vinculación con la sociedad.

Tiene la intención de ser un nuevo polo cultural que albergará al MAPA, dependencias habilitadas para estudios de de cine y televisión del Instituto de Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, auditorios, cineteca, restauración digital, junto a otras áreas de esparcimiento como plazas interiores, terrazas abiertas a la comunidad, además de una cafetería y una librería.

  • Hormigón
  • Construcción
  • Edificios
  • Con acento Sacyr

Cómo ser sostenible en tu día a día

Pajitas de metal, discos desmaquilladores de tela, bayetas de bambú, y un largo etcétera de productos que puedes utilizar en tu día para que tu huella en el medioambiente sea menor.

Lucía Cecilia Mercado/ DIRECCIÓN GENERAL DE COMUNICACIÓN


Hace tiempo que me preocupa mucho la idea de qué puedo aportar a mi entorno en mi día a día. Desde el punto de vista personal, intento hacer cada jornada algo que haga más feliz a las personas con las que interactúo, y desde el punto de vista profesional, intento superarme en mi trabajo.

Y ¿respecto a lo que me rodea? ¿Cómo contribuir a causar el menor impacto posible en la tierra? Está claro, que, como decía Marie Curie, “nadie puede construir un mundo mejor sin mejorar a las personas. Cada uno debe trabajar para su propia mejora” o, en palabras de Víctor Hugo,“produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla pero el género humano no la escucha”. Estas frases golpean mi conciencia día a día. Por ello, hace tiempo decidí que tenía que pasar a la acción. 

Me siento especialmente orgullosa de trabajar para un grupo en el que la sostenibilidad es un eje fundamental de su estrategia de negocio. Por ello, creo que es totalmente razonable, que el construir un mundo mejor, no sólo esté en manos de colectividades o empresas, sino también en la de cada uno, como dice la frase de mi científica favorita.

Así que, tras hacer una pequeña inversión inicial, decidí que mi contribución al medioambiente iba a ir más allá de reciclar cada envase en el contenedor correcto. 

 


Para hacer un resumen de las mejoras que decidí introducir en mi casa, y poco a poco, en mi familia, aunque algunas les cuesta, voy a contarte cuales han pasado a ser objetos cotidianos de uso dentro de mi vida.

Si sigo una secuencia lógica del día a día, para la ducha, me he pasado a los jabones sólidos. Duran mucho, y no implican comprar envase. Me lavo el cuerpo y el pelo con este tipo de jabones. 

Cuando preparo el desayuno de mis hijos, utilizo papel envoltorio de cera abeja para sus meriendas. El papel de aluminio pasó a la historia en mi casa, aunque sigo teniendo un rollo de alumInio reciclado para casos imprescindibles. 

Los tupper de plástico de varios usos, la mayoría, los he tirado, pero sigo conservando los más nuevos. De momento, me he comprado envases de silicona flexibles para ir renovando, para guardar alimentos empezados o que quiera sacar fuera de casa (frutas, bocadillos, queso, etc). 

 

Productos en la cocina y en el baño

 

Por cierto, las pajitas de plástico, platos de plástico, cuchillos., etc, no entran en casa. Utilizamos siempre pajitas de metal o pajitas de cristal. Cuando queremos tapar recipientes con comida sobrante, utilizamos tapas de silicona ajustables.

Los dientes, me los lavo siempre con cepillo de bambú, y pasta de dientes en polvo, que dura más y contamina menos. También utilizo pasta de dientes con ingredientes de origen vegetal, así como hilo dental con xilitol natural. Por cierto, un buen colutorio es el oil pulling, totalmente natural, hecho con aceite de coco habitualmente, y que contamina menos, y hace menos daño a los dientes que los colutorios habituales. En cuanto al desodorante, utilizo uno de piedra de alumbre.

En higiene íntima, las compresas también pasaron a la historia. Ahora utilizo de tela (y las lavo como lo hacían las abuelas,) y la copa menstrual.

Por la noche, me desmaquillo con discos de tela. Se pueden lavar en la lavadora sin problema y tienen muchos usos. 

En mi trabajo, siempre intento llevar mi propio tupper para la comida sobrante, para evitar el uso de tupper de plástico. Aunque me alegra ver que alguna vez que se me ha olvidado, Deliquo ya utiliza tupper de papel.

Ya en casa, para la limpieza del día a día, tengo bayetas de bambú, que además, se pueden lavar en la lavadora. Y los guantes y estropajo son de material reciclado

 

 

En fin, podría seguir escribiendo de sostenibilidad en mi día a día, pero el texto se haría muy largo. Y todavía me queda mucho camino de mejora. En este camino, no sólo entra en juego el reciclaje, sino también la reutilización o reuso, diría yo. Y la compra en establecimientos como Unpacked, donde puedes comprar muchos productos a granel, o Humana, son habituales en mi vida. 

A pesar de todo esto, todavía me quedan cambios de mayor envergadura, que en cuanto mi economía me lo permita, los llevaré a cabo: contratar energía para mi casa sólo de fuentes renovables, comprarme un coche eléctrico,…

Con el tiempo, estoy segura, serán realidades en mi día a día. 

  • Innovación
  • Sostenibilidad
  • Servicios

Solucionamos los olores industriales con la innovación

En Sacyr Agua, hemos desarrollado, a través del Proyecto Odour, tecnologías eficientes para el tratamiento de olores en procesos industriales y depuración de aguas altamente exigentes por su ubicación y/o características, que están ayudando a solventar problemas de este tipo.

El hecho de que muchas industrias y plantas depuradoras se encuentren cercanas a los núcleos urbanos hace necesario la implementación de métodos cada vez más eficaces para la eliminación de olores.

Si bien los métodos convencionales son capaces de eliminar buena parte de las emisiones odoríferas, en algunos casos la eficacia no es suficiente para una población especialmente sensibilizada. Por esta razón es necesario el desarrollo de métodos alternativos que nos permitan explorar nuevas posibilidades de mejora.

Por ello, en Sacyr Agua, hemos desarrollado, a través del Proyecto ODOUR (EEA GRANTS IDI 20140125), cuatro tecnologías eficientes para el tratamiento de olores en procesos industriales y depuración de aguas altamente exigentes por su ubicación y/o características, que están ayudando a solventar problemas de este tipo.

El objetivo ha sido desarrollar técnicas avanzadas de tratamiento de olores, a partir de las convencionales ya existentes, que aporten soluciones más eficientes. Se trata de un sistema de biofiltración avanzada en lecho mixto, un sistema bioscrubber y su combinación con nanopartículas y un sistema de fotorreacción.

Se ha realizado en la depuradora industrial de la Fábrica de Helados Alacant con la colaboración del Instituto del Agua y de las Ciencias Ambientales de la Universidad de Alicante, y se ha desarrollado como continuación de otro proyecto anterior sobre la generación, caracterización, medida y tratamiento de olores en EDARs según fuente de emisión, Proyecto DESODORIZA (CDTI IDI-20090908).

 

Equipo de Sacyr Agua


Primero, compramos una planta piloto y probamos las tecnologías que más se utilizaban y la tecnología que era más eficiente, además de caracterizar olfatométricamente y estructuralmente los compuestos olorosos del ambiente de la depuradora y diseñar un protocolo de gestión. El complejo de pilotajes de desodorización consta de 4 plantas piloto de 1.000 m3/h de capacidad cada una (incluye: 2 torres de lavado químico – carbón activo – biofiltración – ozono).

Posteriormente con todo este conocimiento realizamos las transformaciones de biofiltración, de bioscrubber, la incorporación de un reactor de fotocatálisis y la configuración con nanopartículas de hierro para acelerar la oxidación de los compuestos de azufre.

 

Aplicación de nanotecnología

 

Actualmente las cuatro tecnologías desarrolladas forman parte de nuestro know how corporativo en licitaciones y concursos, además de dar soporte técnico a nuestras explotaciones. Destaca, en este sentido, el sistema de biofiltración avanzada que dio servicio durante más de 3 años, con éxito, como solución definitiva a la línea de pretratamiento de agua de la propia Fábrica de Helados y más recientemente en otras plantas depuradoras, como la de CAPSA (Central Lechera Asturiana), en Zarzalejo donde se ha implementado como mejora al sistema de desodorización existente.

 Ahora, la principal dificultad que nos estamos encontrando es la aplicación de la nanotecnología, por su precio, aunque es una solución prometedora debido al gran poder catalítico y de oxidación del sulfuro de hidrógeno que tienen las nanopartículas de hierro”, explica Mercedes A. Calzada Garzón, especialista Técnico I+D+i de Sacyr Agua.

 “Además, como resultado de estas investigaciones y la experiencia acumulada a lo largo de estos años Sacyr Agua tiene su propio Protocolo que combina la caracterización sensorial y fisicoquímica simultanea para un mejor contraste de resultados, precisión en la toma de medidas y control del seguimiento”, explica Mercedes Calzada. 

 

 

Descripción de las tecnologías

 

- Estudio Diagnóstico: Para la correcta implementación de las distintas soluciones tecnológicas previstas se realizó previamente un mapa de focos de emisiones de las zonas de estudio mediante la novedosa combinación de tres técnicas.

 
Biofiltro avanzado: Para aprovechar la capacidad oxidativa de la biomasa y oxidar los compuestos contaminantes en el aire más eficientemente. 


-  Bioscrubber: Combinación de dos tecnologías: la absorción de los compuestos olorosos en fase acuosa y la oxidación de éstos mediante el uso de microorganismos. 


-  Nanopartículas de hierro: Se ha demostrado que las nanopartículas de hierro pueden tener también una aplicación en la eliminación de olores dada la gran afinidad que tiene el hierro hacia los compuestos de azufre que son en muchos casos los causantes de los malos olores.  


-    Fotooxidación: en presencia de catalizadores y luz ultravioleta se pueden formar radicales hidroxilo que son capaces de oxidar la materia orgánica. 

  • Industrial
  • Sacyr Agua
  • Desalación
  • EDAR

El objetivo del proyecto Cloud Valley es crear una ciudad plagada de sensores para anticiparse a las necesidades de los ciudadanos. Crédito: BIG.

  • Tungsteno

La primera ciudad dirigida por una inteligencia artificial

De robots que llevan café a sillas que se reorganizan tras una reunión. Es la apuesta de dos grandes compañías con un ambicioso objetivo: transformar una superficie equivalente a unos 200 campos de fútbol en una ciudad controlada únicamente por una inteligencia artificial.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

Uno de cada dos europeos prefiere que una inteligencia artificial, y no los políticos, tome decisiones, según un estudio de IE University publicado en 2021. Esta idea, aunque parece más propia de la ciencia ficción, podría no estar tan lejos: la firma de arquitectura danesa Bjarke Ingels Group (BIG) y la compañía de tecnología china Terminus pretenden crear una ciudad inteligente controlada exclusivamente por una inteligencia artificial.

 

Tecnología para gestionar la ciudad del futuro

 

El objetivo es construir esta urbe inteligente dentro de Chongqing, una megaciudad en expansión atravesada por ríos y montañas en el suroeste de China. Poner un pie en este proyecto, llamado Cloud Valley, es como adentrarse en el futuroen esta ciudad los robots entregan café, las puertas se abren solas al identificar a los ciudadanos y las sillas de oficina se reorganizan después de una reunión. Bjarke Ingels, socio fundador de BIG, asegura que Cloud Valley “se concibe como una ciudad donde las personas, la tecnología y la naturaleza prosperan juntas, con espacios diseñados para todo tipo de vida”: “Vida humana, vida vegetal, vida animal e incluso vida artificial”.

En teoría la urbe estará plagada de sensores y dispositivos conectados que recopilan todo tipo de datos: del clima a la contaminación pasando por los hábitos alimenticios de cada ciudadano. Con este proyecto, se pretende usar la robótica, la inteligencia artificial, el big data, el 5G y el internet de las cosas para anticiparse a las necesidades de cada persona. "Es casi volver a esta idea de vivir en un pueblo en el que, cuando apareces, aunque sea la primera vez que estás allí, el camarero conoce tu bebida favorita", afirma Ingels. En las oficinas, múltiples sensores monitorizarán en tiempo real parámetros como la temperatura y la humedad para garantizar un entorno adecuado.

En dicha ciudad supuestamente abundarán, además, los espacios verdes con luz natural y ventilación, los tejados repletos de vegetación, los paneles solares y los hogares inteligentes. Según explica Terminus en su web, “cuando la luz del sol llega a las casas, las ventanas de los dormitorios ajustan su opacidad para permitir que la luz natural despierte a los residentes adormecidos". Y ojo, que la película no acaba aquí: “Una vez que la luz ha llenado la habitación, un asistente de inteligencia artificial llamado Titán selecciona el desayuno, combina el atuendo con el tiempo y presenta un programa completo de su día".

 

En esta ciudad abundarán los espacios verdes con luz natural y ventilación, los tejados repletos de vegetación, los paneles solares y los hogares inteligentes. Crédito: Cities of the future.

 

Los desafíos técnicos, éticos y de privacidad a sortear

 

La ciudad en cuestión está pensada para ocupar más de un millón de metros cuadrados. Aunque tiene el tamaño de un barrio grande, las dimensiones de esta iniciativa son colosales, especialmente teniendo en cuenta que se trata de un proyecto experimental. En esta superficie, equivalente a unos 200 campos de fútbol (o a un tercio del neoyorquino Central Park), está previsto que se construyan centenares de oficinas, hogares y espacios públicos inteligentes. También infraestructuras por las que circularán automóviles autónomos. El proyecto se puso en marcha en abril de 2020 y sus impulsores pretenden que la ciudad esté lista en unos tres años, según Terminus.

Algunas propuestas de Cloud Valley no suenan tan futuristas. De hecho, ya se han desarrollado en diferentes partes del mundo. Por ejemplo, existen robots que sirven comida, preparan hamburguesas e incluso limpian en restaurantes. Los asistentes de voz pueden ofrecer contenido personalizado al usuario, informar sobre el tiempo o establecer rutinas y recordatorios. También hay compañías que permiten monitorizar todo tipo de dispositivos cotidianos: desde sillas a puertas pasando por mesas y ventanas. La información recopilada puede resultar útil, por ejemplo, para saber el grado de ocupación de un espacio y optimizarlo.

 

El proyecto se puso en marcha en abril de 2020 y sus impulsores pretenden que la ciudad esté lista en unos tres años. Crédito: BIG.

 

Pero aún no se han hecho públicos múltiples detalles sobre el funcionamiento y el método de gobernanza de esta ciudad controlada por una inteligencia artificial. Llevar a cabo una iniciativa de tal envergadura suscita múltiples desafíos técnicos, éticos y de privacidad. Eva Blum-Dumontet, investigadora principal del grupo de defensa británico Privacy International, subraya que las ciudades inteligentes corren el riesgo de convertirse en una amenaza para los derechos humanos si las empresas y los gobiernos no toman medidas para limitar la vigilancia y garantizar la inclusión. "Necesitamos preguntarnos, por ejemplo, cómo afectará la ciudad a las personas que no tienen conocimientos de tecnología", afirma a Reuters. También existe el riesgo de que “no exista un marco legal que limite el acceso que pueden obtener los gobiernos a los datos recopilados por empresas privadas”.

Además, el hecho de que un sistema de inteligencia artificial tome decisiones sobre la vida de los ciudadanos puede conllevar riesgos. En especial si estas son relativas a la concesión de créditos, la contratación de personas o las sentencias judicialesLos datos con los que los algoritmos son entrenados están condicionados por prejuicios y las minorías son las más susceptibles de ser afectadas por estos sesgos, tal y como constatan algunas investigaciones.

A todos estos retos se suma el de cómo hacer frente a las amenazas de ciberseguridad. Si cualquier elemento de esta nueva ciudad está desprotegido, toda la estructura podría volverse vulnerable a ataques o sufrir interrupciones. No sería la primera vez que infraestructuras críticas como hospitales, oficinas, carreteras u otras instalaciones son víctimas de un ciberataque. Por ejemplo, hace unos meses nueve de cada diez gasolineras de Washington D.C. se quedaron sin existencias tras el secuestro a un gran oleoducto en Estados Unidos.

 

La puesta en marcha de una ciudad inteligente suscita múltiples desafíos técnicos, éticos y de privacidad. Crédito: BIG.

 

¿La clave para acabar con los grandes problemas del siglo?

 

Aún es pronto para saber si realmente esta ciudad china gobernada exclusivamente por una inteligencia artificial estará lista en tres años y hasta qué punto será tan futurista como describen sus impulsores. Pero no cabe duda de que el proyecto Cloud Valley es una muestra más de la fuerte apuesta de grandes naciones por incorporar las últimas tecnologías a sus territorios. La inversión en ellas no para de crecer en todo el mundo: se espera que aumente de 81.000 millones de dólares en 2018 a 189.500 millones en 2023, según Statista.

Solo en China se están construyendo más de 500 ciudades inteligentes, tal y como recoge la agencia de noticias Reuters citando datos del Gobierno de este país. Al impulsar estas urbes se pretende dar portazo a grandes problemas urbanos como la escasez de energía, el tráfico o la contaminación ambiental. Si hay algo en lo que todas las grandes potencias coinciden, es en que las nuevas tecnologías se presentan como un arma eficaz para superar cuanto antes algunos de los desafíos más ambiciosos del siglo XXI.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Ciudades inteligentes
  • Inteligencia artificial
  • Robots

Algunos incidentes han puesto en el punto de mira la seguridad estructural de los rascacielos. Crédito: Unsplash.

  • Tungsteno

China frena la carrera de los rascacielos

Si bien los rascacielos aprovechan al máximo el espacio vertical, también plantean importantes desafíos de seguridad y económicos. China ha prohibido construir edificios que superen los 500 metros. Investigamos hasta qué punto la altura puede llegar a convertirse en un inconveniente insuperable.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

Los rascacielos han sido durante décadas un símbolo de poder. Estas megaestructuras han servido a múltiples potencias para exhibir al mundo su potencial técnico y tecnológico. En este blog hemos repasado nuevas vías para construirlos y hemos revisado la carrera histórica para edificar cada vez más alto. Pero, ¿y si esta carrera está llegando a su fin? China, el país que acoge 44 de los 100 edificios más altos del mundo, ha ordenado limitar la construcción de los rascacielos de más de 500 metros.

 

Cuando la altura se convierte en un inconveniente

 

La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el principal órgano de planificación económica de China, ha indicado que ya no dará luz verde a la construcción de edificios que superen esta alturaSolo hay 10 edificios en el mundo que miden más de 500 metros. Cinco de ellos están en China continental, según el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano. Además, las construcciones que midan más de 250 metros de altura serán “estrictamente” limitadas y se analizará rigurosamente si realmente son necesarias. Las ciudades de menos de tres millones de habitantes no podrán construir edificios que superen los 150 metros, y las que superen los 100 metros deberán coincidir con la escala y la capacidad de rescate en caso de incendios de sus ubicaciones.

"Es principalmente por seguridad", explica Qiao Shitong, profesor asociado de derecho urbano en la Universidad de Hong KongA partir de cierto punto, la altura de los edificios puede llegar a convertirse en un inconveniente. Aunque los grandes proyectos de ingeniería cada vez cuidan más la seguridad y los desafíos técnicos, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma indica que todavía hay algunos que no se gestionan de forma estricta, “lo que provoca una disminución de la calidad del proyecto y un aumento de los posibles peligros para la seguridad”.

Los edificios extremadamente altos, según Shitong, "son más bien proyectos emblemáticos para los alcaldes y no necesariamente son eficientes". Durante décadas, la altura ha sido sinónimo de poder y estabilidad. "La gente quería construir más alto porque quería que su ciudad fuera más prestigiosa que otras", afirma Marshall Strabala, arquitecto jefe de la Torre de Shanghai —el segundo edificio más alto del mundo, que alcanza los 632 metros y tiene 128 pisos—.

 

A partir de cierto punto, la altura de los edificios puede llegar a convertirse en un inconveniente. Crédito: Unsplash.

 

De la seguridad al coste o la ocupación: los desafíos de los rascacielos

 

Pero en los últimos años algunos incidentes han puesto en el punto de mira la seguridad estructural de estos edificios. En mayo de 2020 las autoridades cerraron un rascacielos de Shenzhen tras unos temblores. Esta ciudad, conocida popularmente como el Silicon Valley de China, alberga algunos de los edificios más altos del mundo: del Ping An Finance Center (599 metros) al KK100 (441 metros) pasando por el China Resources Headquarters (392 metros).

El SEG Plaza, el edificio que tuvo que ser evacuado tras los temblores, cuenta con 70 plantas y mide 292 metros. Tras el incidente, los propietarios del hotel aseguraron que no se habían detectado grietas en el suelo ni muros cortina dañados. Tampoco se registraron movimientos sísmicos en la zona. Los expertos achacan los temblores a un par de mástiles en el techo del rascacielos que medían unos 60 metros y que han sido retirados. En teoría, una resonancia inducida por el viento hizo temblar el edificio.

Además de que la construcción de estas megaestructuras plantea importantes desafíos de seguridad, es extremadamente costosa. "Para pasar de 500 a 600 metros, el coste incremental es exponencial. Estos edificios cuestan casi tres veces más por metro cuadrado que un edificio de 20 pisos", comenta Strabala. A ello se suma que planificar y construir rascacielos suele llevar bastante tiempo: “No es raro que se tarde diez años en levantar estos grandes edificios”. Por lo tanto, estas estructuras son más vulnerables a posibles crisis económicas.

 

Planificar y construir rascacielos lleva bastante tiempo y supone una importante inversión económica. Crédito: Unsplash.

 

Una vez construidos, los propietarios de los rascacielos se enfrentan en ocasiones a dificultades para atraer a los inquilinos a las oficinas. Beijing, Shanghai, Guangzhou y Shenzhen son ciudades chinas con algo en común: todas cuentan con uno de los 10 edificios más altos del mundo y tienen, además, las tasas de desocupación comercial más altas del país. En total, poseen 7,9 millones de metros cuadrados de espacio vacío.

 

¿Un antes y un después en la construcción de rascacielos?

 

En la construcción de megaestructuras, la altura no es lo único que importa. James Macdonald, jefe de investigación en China del proveedor global de servicios inmobiliarios Savills, asegura que “la calidad, las especificaciones, la eficiencia, el diseño y la accesibilidad de los edificios suelen ser más importantes que la altura en términos de generar rentas más altas”. “También ha habido una tendencia de que las constructoras hagan [torres] más pequeñas que se pueden alquilar o vender a empresas como su propia sede corporativa”, comenta.

Todavía es pronto para saber con certeza qué efecto tendrán las nuevas medidas impuestas por China en relación a la construcción de edificios. Es posible que no supongan un cambio significativo en la construcción de gran parte de los rascacielos. El director de investigación de la consultora inmobiliaria Knight Frank, Martin Wong, considera que probablemente el límite de altura impuesto por el país asiático no tendrá mucho impacto en el mercado de propiedades comerciales. Según explica, los rascacielos más populares miden entre 180 y 200 metros.

Sin embargo, las nuevas regulaciones sí que supondrán en el país asiático el fin a los edificios que superan los 500 metros de altura. A Strabala la decisión de China le resulta “muy inteligente”. El arquitecto jefe de la Torre de Shanghai aboga por estructuras más funcionales independientemente de su altura. "Creo que las ciudades necesitan mirarse a sí mismas y decir ‘nuestra ciudad es hermosa’. No es necesario que esta aguja sobresalga para mostrar lo exitosos que somos".

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Construcción
  • Rascacielos
  • Ingeniería

Aplicamos procesos industriales en la construcción

La construcción industrializada utiliza procesos y técnicas innovadores y sobre todo se caracteriza por la producción en taller de componentes que se transportan a su ubicación final para su ensamblaje. Se trata de un concepto diferente al de la construcción tradicional en el que se traslada la producción fuera de la obra. 

La industrialización consiste en la fabricación de elementos en serie para obtener unidades completas mediante un ensamblaje posterior. Esto supone entender la construcción como un proceso integral que incluye diseño, producción, fabricación y gestión.

La construcción industrializada es un sistema seguro, rentable y rápido de instalar además de sostenible desde el punto de vista medioambiental. No depende además de la climatología ya que los elementos se fabrican en taller, y la siniestralidad laboral es mucho menor ya que las condiciones de trabajo son mucho más seguras.

¿Y cuáles pueden ser estos elementos en serie? Los baños, las escaleras, los cuartos técnicos, los patinillos, etc. Justo lo que se ha decidido industrializar en nuestra obra del madrileño Hospital 12 de Octubre.

Sacyr ha sido adjudicataria de la mayor obra hospitalaria que en estos momentos se está ejecutando en España, que es la ampliación de este hospital . Se trata de la construcción de un edificio de nueva planta que albergará el bloque técnico y las unidades de hospitalización y todos los servicios del actual hospital materno infantil del Hospital Universitario, que contará con 740 habitaciones y 40 quirófanos

 

 

“Actualmente estamos estudiando el proyecto para plantear propuestas orientadas a la producción industrializada de elementos repetitivos, con el fin de agilizar los procesos de ejecución, para reducir los plazos y los costes de ejecución” indica Luis Esteban, jefe de arquitectura de ingeniería de edificación de Sacyr.

 

Actuaciones en el Hospital 12 de octubre

 

El objetivo consiste en trasladar a fábrica la máxima producción de elementos que posteriormente darán forma al edificio terminado. Esta característica implica la producción en taller de elementos constructivos completos, desde tramos de patinillos que integran instalaciones, hasta una estancia completa como puede ser un baño que se trasladaría a obra en un único módulo.

En este hospital se van a intentar industrializar elementos como los cuartos técnicos, los patinillos, la tabiquería de las habitaciones, además de prefabricar las escaleras y los baños de las 740 habitaciones.  Esta innovación será determinante para ayudar a cumplir con el ambicioso objetivo del plazo de ejecución de 26 meses, para la construcción de los más de 130.0000 m2 

“Con este planteamiento muchos los elementos se fabricarían fuera de la obra y lo encajaríamos como piezas de Lego al llegar a obra.  Logrando de esa manera reducir los tiempos de ejecución y costes. Al mismo tiempo podríamos aumentar la calidad y la seguridad de la fabricación al realizar todo ello en instalaciones fuera de la obra, preparadas especialmente para estos procesos, que no tendrían los riesgos asociados al trabajo a pie de obra”, explica Luis Esteban.

 

 

Seguro, de calidad y sostenible 

 

Sacyr tiene experiencia, ya que con anterioridad se han realizado procesos similares.  En la Torre Sacyr construida entre los años 2005 y 2008 se realizaron las escaleras prefabricadas. Aspecto, que junto con otros muchos factores, contribuyó a que fuera la torre más rápida en construirse, pese a haber empezado después y contar con un hotel de más de 430 habitaciones.  También en la arquitectura hospitalaria se han realizado procesos de este tipo; como por ejemplo en el Hospital de Manises en Valencia, donde se ejecutaron los baños prefabricados.

“Estos procesos pueden hacerse siempre que los proyectos lo permitan,  ya que exigen una gran planificación para poder ir muy por delante de la obra. Hay que empezar los procesos de fabricación con mucho tiempo, ya que los elementos se fabrican externamente y son muchos los problemas logísticos que se deben resolver para no parar el proceso de edificación.

  • Hospitales
  • Industrial

La manipulación a escala nanométrica de materiales sirve para cambiar sus propiedades de una forma totalmente revolucionaria. Crédito: Stratman.

  • Tungsteno

De la revolución de los nanomateriales… ¿al 'bluf' de los nanocosméticos?

De iglesias que no se degradan con el paso del tiempo a bañadores que minimizan la fricción del nadador o envases que repelen su contenido. La nanotecnología ya es una auténtica revolución en el desarrollo de nuevos materiales. Repasamos en qué sectores aporta un valor diferencial y en qué productos de consumo la etiqueta "nano-" es puro márketing.

PABLO GARCÍA-RUBIO | Tungsteno

 

Desde las pirámides de Egipto hasta el Burj Khalifa, las grandes estructuras levantadas por el ser humano han reflejado el progreso y la evolución tecnológica de la humanidad. Sin embargo, parte de los mayores logros científicos de las últimas dos décadas y con potencial de desarrollar nuestra sociedad a lo largo de este siglo se han dado precisamente en un campo que trabaja en una escala infinitamente menor: la nanométrica. ¿Puede la nanotecnología convertirse en el motor de una nueva revolución industrial?

La nanotecnología engloba cualquier manipulación o aplicación de materia a escala nanométrica para el desarrollo de soluciones, materiales o dispositivos con posibilidades que rozan la ciencia ficción. A la espera de una explosión definitiva de esta tecnología durante las próximas décadas, algunas de sus aplicaciones ya se dejan ver en ciertos sectores, especialmente en los relacionados con el desarrollo de materiales.

 

Supermateriales y construcción, los mayores avances

 

La manipulación a escala nanométrica de materiales sirve para cambiar sus propiedades de una forma totalmente revolucionaria. Gracias a la capacidad de modificar la materia a un nivel tan minúsculo, un material puede transformarse en más ligero, más resistente, repelente al agua o mejor conductor de la electricidad.

La construcción es uno de los sectores que más se ha beneficiado de los avances en nanotecnologíaGracias a ella se pueden fabricar materiales más resistentes, eficientes y duraderos. Al añadir compuestos a base de óxido de titanio, aluminio o zinc, las superficies pueden transformarse en resistentes al agua, la corrosión o la radiación ultravioleta. La iglesia del Jubileo, en Roma, es un buen ejemplo de ello. Su estructura de cemento blanco fue recubierta con un compuesto nanoestructurado a base de óxido de titanio que protege a su superficie de elementos externos como la contaminación o los fenómenos meteorológicos. De esta forma, el edificio mantiene su color blanco y no se degrada con el paso del tiempo.

 

El recubrimiento aplicado al exterior de la iglesia del Jubileo, en Roma, evita el degradado causado por la contaminación y la intemperie. Crédito: Wikimedia.

 

La industria textil también ha aprovechado el desarrollo de materiales modificados a escala nanométrica. Añadiendo un recubrimiento a las fibras de algodón, empresas como NanoTex aprovechan esta capacidad de modificar materiales y diseñan prendas que son resistentes a los líquidos y, por tanto, más duraderas. Otro ejemplo es el desarrollo del traje de baño LZR Racer por parte de la empresa Speedo, que utiliza nanopartículas para reducir la absorción de agua de su superficie con la intención de minimizar la fricción del nadador y aumentar su velocidad. El traje en cuestión permitió que los nadadores que lo usaron batiesen 46 récords mundiales hasta que la Federación Internacional de Natación lo prohibió por considerarlo “dopaje técnico”.

Los revestimientos nanoestructurados pueden aplicarse también en envases para que repelan el producto que contienen. De esta manera, un bote de ketchup o de champú puede apurarse hasta la última gota, ya que el contenido no se queda adherido a las paredes del embalaje. Así se evita desperdiciar entre un 5% y un 20% del producto. “Cuando desechas una sola botella no parece un gran desperdicio, pero si piensas en los millones de botellas que se desechan al año, puede marcar una gran diferencia”, asegura Sushant Anand, ingeniero de la Universidad de Illinois que desarrolló uno de estos revestimientos.

 

La tecnología de recubrimiento nanoestructurado en envases evita que se desechen entre el 5% y el 20% del producto. Crédito: Massachusetts Institute of Technology.

 

El potencial de la nanotecnología no acaba aquí. Prácticamente todos los dispositivos electrónicos que utilizamos hoy en día se han beneficiado de la capacidad modificar elementos en la nanoescala. Hace años que la electrónica dejó de ser “micro” y pasó a ser “nano”, con la posibilidad de hacer los procesadores cada vez más pequeños y potentes. De esa manera, hoy se pueden integrar 30.000 millones de transistores nanométricos en un centímetro cuadrado.

 

Nanotecnología: ¿Revolución o bluf?

 

Más allá de la nanoelectrónica, la aplicación de la nanotecnología en productos de consumo ha sido más bien limitada. Sin embargo, el uso del término “nano” como reclamo comercial se ha venido utilizando desde hace años en sectores como la cosmética, la limpieza o los materiales deportivos. En múltiples ocasiones su aparente capacidad de transformación revolucionaria no va más allá del artefacto del márketing.

Algunos productos aseguran contener nanopartículas y es probable que las contengan, pero la capacidad de estas nanopartículas de hacer del producto algo totalmente distinto a lo anterior es limitada”, asegura Agustín Camón, investigador del Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón. Por ejemplo, "un producto puede contener grafeno, pero ningún producto del mercado se beneficia actualmente de las cualidades del grafeno".

Si bien la nanotecnología ha servido para desarrollar y potenciar las capacidades de algunos productos, de momento ninguno de ellos ha revolucionado significativamente su sector. Tan solo son la punta del iceberg en comparación con las aplicaciones que la nanotecnología tiene el potencial de desarrollar en las próximas décadas.

 

Gracias a la nanotecnología es posible hacer que un material sea repelente al agua. Crédito: Pexels.

 

"La nanotecnología no es ningún bluf (montaje propagandístico). Se está investigando e invirtiendo muchísimo", explica Camón. El experto asegura que "hay un montón de aplicaciones que se están desarrollando y que de otra manera sería imposible llevar a cabo": "Es una tecnología que está dando muy buenos resultados y los dará en el futuro".

Investigadores de todo el planeta están desarrollando nuevas tecnologías con un enorme potencial que, en un futuro próximo, podrían salir del laboratorio y aplicarse en el mundo real: desde terapias contra el cáncer capaces de atacar las células malignas individualmente sin afectar al resto del cuerpo hasta nanosensores que podrían identificar patógenos en una potencial guerra biológica. Además, el futuro de la nanotecnología pasa por impulsar el desarrollo de las abundantes aplicaciones del grafeno y los nanotubos de carbono y la mejora de la eficiencia y el almacenamiento de las energías renovables.

Mientras todas estas aplicaciones llegan a nuestras vidas, en los laboratorios y centros de investigación de todo el mundo ya se está fraguando lentamente esta “revolución invisible” con perspectivas de cambiar todo aquello que conocemos.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Nanomateriales
  • Nanotecnología

Los termiteros cuentan con redes de túneles que funcionan como sistemas de ventilación. Crédito: W. Bulach / Creative Commons.

  • Tungsteno

Tres estructuras asombrosas del mundo animal

Los grandes nidos de los tejedores republicanos, que alojan a hasta 500 ejemplares, destacan por un elaborado sistema de termorregulación: mientras que las cámaras centrales retienen el calor, las externas mantienen temperaturas más bajas. ¿Qué lecciones del mundo animal podemos aprender para nuestra sostenibilidad?

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

De nidos gigantes que retienen el calor a termiteros con un sofisticado sistema de ventilación. El mundo animal tiene sus propias maravillas de ingeniería que, en muchas ocasiones, pueden convertirse en una fuente de inspiración para arquitectos y constructores. Repasamos la optimización energética que persiguen algunas estructuras únicas en la naturaleza.

 

Nidos gigantescos para mantener el calor

 

Los nidos de los tejedores republicanos (Philetairus socius) probablemente sean las estructuras más espectaculares construidas por cualquier ave. Algunos miden seis metros de ancho, pesan una tonelada y conforman el hogar de hasta 500 ejemplares. Los tejedores republicanos, que habitan en países de África como Namibia o Botsuana, aprovechan los árboles u otros objetos altos para construir estos nidos coloniales.

Un estudio publicado en la revista PLOS ONE indica que estas aves se comportan de forma agresiva con los ejemplares que no ayudan a construir el techo principal de paja del nido y, en su lugar, trabajan en cámaras individuales. El objetivo de este comportamiento, según los investigadores, sería fomentar la cooperación por el bien del grupo.

Estos nidos son el resultado del trabajo de varias generaciones de aves y pueden ser utilizadas durante décadas. Pero, además de por sus gigantescas dimensiones, destacan porque están muy estructurados y proporcionan a las aves una temperatura más ventajosa en relación con el exterior. Las cámaras centrales de estos nidos retienen el calor y normalmente son utilizadas para pasar la noche. Las externas tienen una temperatura más baja y son usadas durante el día. Las aves más longevas ocupan las cámaras con mayores beneficios termorreguladores, según un artículo publicado en la revista de ornitología Journal of Avian Biology. En estos compartimentos también es más común la actividad reproductiva.

 

Los tejedores republicanos construyen nidos que pueden medir seis metros de ancho y pesar una tonelada. Crédito: Harald Süpfle / Creative Commons.

 

Telarañas que buscan el sol

 

Para favorecer la termorregulación, múltiples estructuras del mundo animal se construyen teniendo en cuenta la orientación. Es el caso de las telarañas de la araña espinosa (Micrathena gracilis). Los ejemplares en microhábitats sombreados suelen estar orientados hacia el norte o el sur mientras que aquellos en entornos bien iluminados miran hacia el este o el oeste. La orientación de la telaraña influye en la cantidad de radiación a la que está expuesta una araña. Tanto una temperatura corporal demasiado baja como una excesiva pueden afectar la actividad de este animal, según una investigación publicada en la revista Ecology.

Las arañas son uno de los grupos de especies más antiguos y diversos de la tierra: aproximadamente se han identificado unas 45.000 especies diferentes. Normalmente son depredadores generalistas, es decir, no se especializan en un tipo particular de presa. Conocidas por tejer telarañas de lo más sofisticadas, han ido cambiando sus telas para adaptarse mejor a hábitats complicados.

De hecho, durante millones de años también han ideado diferentes estrategias para atrapar presas. Por ejemplo, los mimétidos (Mimetidae) devoran a otras arañas en sus propias redes haciéndose pasar por presas. Algunas especies recurren a patrones decorativos en sus telarañas para conseguir un mayor botín. En algunos casos, estos patrones reflejan además luz ultravioleta, lo que puede servir para engañar y atraer a más insectos. Es precisamente lo que pretenden con sus estructuras las arañas avispa, que utilizan patrones en zigzag que parten del centro de la telaraña. "Los efectos de estos patrones en la cantidad de insectos parecen deberse a su impacto en insectos polinizadores sensibles a la luz ultravioleta", afirma Kil Won Kim, científico de la Universidad de Incheon, en Corea del Sur.

 

Algunas arañas construyen sus telas teniendo en cuenta cuál es la mejor orientación. Crédito: Pixabay.

 

Termiteros con un sofisticado sistema de ventilación

 

En el noreste de Brasil hay una red masiva de 200 termiteros que ocupa una superficie del tamaño de Gran Bretaña. El volumen de tierra movido para crear todos estos montículos equivale a 10 kilómetros cúbicos. O lo que es lo mismo, 4.000 pirámides de Giza, según un artículo publicado en la revista científica Current Biology. Todos estos montículos han sido creados por termitas. Estos insectos de un tamaño milimétrico han excavado durante muchos siglos una gran red de túneles interconectados para poder acceder a las hojas muertas del bosque.

Existen más de 3.000 especies de termitas. Muchas son constructoras que buscan proteger a sus reinas y asegurar que sobrevivan sus colonias. Para levantar los termiteros, utilizan su saliva, los excrementos y la tierra circundante. Estos montículos normalmente cuentan con una cámara principal subterránea y una estructura superior porosa que permite que el aire exterior entre sin problemas. Algunos alojan a millones de individuos, llegando a alcanzar una altura de 8 metros y un diámetro de unos 30 metros.

Sus redes de túneles sirven para que el CO2 salga de los montículos y entre el oxígeno. Además de ser utilizadas como sistema de ventilación, permiten regular el calor y la humedad en los montículos. El aire caliente circula por los túneles y es impulsado por las corrientes desde las galerías inferiores hacia afuera. Esto es importante para evitar que el nido se sobrecaliente. Las termitas se encargan de mantener los túneles, abrir nuevos o bloquear algunos existentes para optimizar este sistema de termorregulación.

 

Las termitas utilizan saliva, excrementos y la tierra circundante para levantar estos montículos. Crédito: Cell Press.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Sostenible
  • Naturaleza
  • Construcciones

Emiratos Árabes utiliza drones que liberan cargas eléctricas en las nubes para intentar que llueva en pleno desierto. Crédito: Pexels.

  • Tungsteno

Drones para crear lluvia en el desierto

Si desde tiempos ancestrales tribus nativas de Norteamérica realizaban rituales para invocar la lluvia, ahora algunas potencias recurren a drones y descargas eléctricas para que caigan precipitaciones en pleno desierto. Analizamos las nuevas tecnologías para manipular el tiempo.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

Controlar las nubes para hacer que llueva en pleno desierto. Aunque pueda sonar a ciencia ficción, es el ambicioso objetivo que ha conseguido este año Emiratos Árabes. A través de drones y descargas eléctricas, han creado lluvia artificial para desencadenar precipitaciones. Pero no es el único país interesado en modificar el tiempo. Mientras que múltiples potencias llevan décadas probando técnicas para conseguirlo, China pretende controlar en 2025 cuándo llueve en la mitad del país.

 

El gran desafío de combatir la sequía con lluvia artificial

 

En la actualidad más de 50 países llevan a cabo actividades para modificar de forma artificial el tiempo, según la Agencia Estatal de Meteorología de España. Con ellas pretenden reducir el tamaño del granizo y los daños ocasionados, dispersar la niebla o incrementar las precipitaciones entre un 10% y un 20%. Este último objetivo puede resultar especialmente útil para sectores como el agrícola teniendo en cuenta que las sequías globales se han vuelto más comunes en las últimas décadas debido al cambio climático.

“Los diferentes escenarios de cambio climático conducen a un aumento general de la duración e intensidad de las sequías tanto meteorológicas como hidrológicas, por los efectos combinados de la reducción de las precipitaciones y el incremento de la evapotranspiración”, explica el director del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Valencia, Manuel Pulido.

 

Las sequías globales se han vuelto más comunes en las últimas décadas debido al cambio climático. Crédito: Pixabay.

 

Con el fin de combatir la sequía, Emiratos Árabes lleva años probando diferentes métodos para que llueva. Sólo en los seis primeros meses de este año ha realizado 219 operaciones para crear lluvia artificialEl secreto para conseguirlo está en la siembra artificial de nubes. Este proceso consiste en hacer que las nubes ya existentes descarguen todo el agua posible independientemente de las condiciones del entorno.

Pese a las décadas de investigación sobre este tipo de técnicas, un profundo escepticismo rodea todavía a la siembra de nubes. Esto se debe, en parte, a la dificultad de verificar la eficacia de la técnica y de establecer una relación causal dada la complejidad y variabilidad de los sistemas meteorológicos. Hay que tener en cuenta que ninguna nube es igual que otra y hay muchos factores que pueden influir en el desarrollo de las precipitaciones.

 

Drones que liberan cargas eléctricas en las nubes

 

Con una red de radares y estaciones meteorológicas, en Emiratos Árabes se monitoriza la atmósfera del país las 24 horas del día. Todos estos datos son analizados para determinar si las condiciones permiten sembrar las nubes. Aunque normalmente se cargan las nubes de sal para que se formen las gotas de lluvia, la última táctica de este país —cuyas temperaturas alcanzan los 40°C— resulta de lo más original: consiste en utilizar drones capaces de liberar cargas eléctricas que agrupen las gotas de agua de las nubes para que caigan en forma de aguacero.

La liberación de carga artificial es una técnica de geoingeniería con potencial para modificar la lluvia. Las nubes portan cargas positivas y negativas. Un artículo publicado en Journal of Atmospheric and Oceanic Technology indica que si se libera una carga en las gotas, su comportamiento cambia, lo que puede influir en su colisión, evaporación y deposición. Esto es precisamente lo que, en teoría, ha ocurrido en Emiratos Árabes.

Los drones han emitido pulsos de electricidad a las nubes para que las gotas de agua que hay en ellas se peguen “como el cabello seco en un peine”, según Maarten Ambaum, que ha trabajado en el proyecto. Este profesor indica que “cuando las gotas se fusionan y son lo suficientemente grandes, caen como lluvia”. “Es probable que la carga de gotas de nubes por sí sola no reemplace las técnicas de siembra de nubes establecidas, pero podría funcionar junto con las técnicas existentes para maximizar la eficiencia de la siembra de nubes”, afirma Keri Nicoll, coordinadora de la investigación.

 

Sólo en los seis primeros meses de este año Emiratos Árabes ha realizado 219 operaciones para crear lluvia artificial. Crédito: Pexels.

 

Décadas de investigación para controlar las precipitaciones

 

Emiratos Árabes no es el primer país que intenta controlar la meteorología. Muchos otros llevan décadas intentando provocar la lluvia. Los primeros experimentos fueron realizados en 1946 por el químico y meteorólogo estadounidense Vincent J. Schaefer. Desde entonces la siembra de nubes se ha realizado desde aviones, cohetes e incluso cañones. Entre las sustancias que se han utilizado para este proceso, destacan el el dióxido de carbono sólido (hielo seco) y el yoduro de plata.

Por ejemplo, en los Juegos Olímpicos de 2008 China tenía 30 aviones, 4.000 lanzacohetes y 7.000 armas antiaéreas para detener la lluvia y un año más tarde supuestamente provocó una gran nevada que duró unas 11 horas. Los objetivos del país asiático ahora son aún más ambiciosos: pretende controlar las lluvias y nevadas en un área de 5,5 millones de kilómetros cuadrados. El país tiene en total una superficie de 9,5 millones de kilómetros cuadrados.

 

La siembra de nubes se ha realizado desde aviones, cohetes e incluso cañones. Crédito: Helal Almansoori.

 

Tal y como el gobierno chino asegura en un comunicado oficialcontrolar las precipitaciones puede ser especialmente útil en el sector agrícola para evitar que se dañen los cultivos. También podría servir para hacer frente a situaciones de emergencia. Por ejemplo, en la lucha contra incendios forestales, en periodos de altas temperaturas o ante sequías inusuales.

Pero, pese al enorme potencial que pueden tener estos métodos, todos ellos tienen sus limitaciones. Además de la escasa evidencia científica que confirme su efectividad, hay que tener en cuenta que no se puede crear lluvia de la nada. Es decir, sin nubes, estas tecnologías son totalmente ineficaces. Y a día de hoy “nadie puede fabricar o disipar una nube”, tal y como indica Roelof Bruintjes, del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas de EE UU. Por lo tanto, aunque “la siembra de nubes podría ser una herramienta para aumentar los recursos hídricos, no se trata de un mecanismo ‘destructor de sequías’ porque necesitamos nubes”.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Drones
  • Tecnología
  • Ingeniería
  • Cambio climático

Algunos plásticos permanecen decenas de años en vertederos, el mar e incluso la atmósfera. Crédito: Unsplash.

  • Tungsteno

Plástico que se descompone con el sol

Las piezas de plástico que invaden la superficie de nuestros océanos pesan el equivalente a 27 torres Eiffel y tardarán cientos de años en desgradarse. Un equipo de científicos ha creado un polímero capaz de descomponerse en una semana con el sol y el aire.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

De pajitas a cubertería o envases pasando por ropa, electrodomésticos y smartphones. En un planeta invadido por el plástico, la difícil degradación de este material plantea un enorme reto ecológico. Una bolsa puede tardar más de 20 años en descomponerse. Una pajita, más de 200. Y una botella, unos 450. Encontrar plásticos más sostenibles y que no contaminen el planeta es uno de los grandes retos del siglo XXI. De ahí la repercusión internacional del hallazgo de un equipo de científicos chinos: han creado un plástico que se degrada solo en una semana gracias al sol y al aire. Pero, ¿hasta qué punto puede este nuevo material poner fin a este gran desafío medioambiental?

 

Un plástico que se degrada en un tiempo récord

 

La investigación ha sido publicada en Journal of the American Chemical Society (JACS) y difundida por revistas de alto prestigio como la reputada PNASEste polímero es capaz de descomponerse en tan poco tiempo porque la exposición solar cambia su composición molecular. El proceso se produce por la degradación fotooxidativa: la irradiación de la luz del Sol rompe la estructura de carbono de doble y triple enlace del polímero. Durante esta reacción, se forma el ácido succínico, una pequeña molécula de origen natural que no es tóxica y no deja microplásticos en el ambiente.

Conseguir materiales capaces de degradarse rápidamente es importante para salvaguardar el medioambiente. Hay más de cinco billones de piezas de plástico flotando en la superficie del océano. Todas ellas pesan en total unas 268.940 toneladas. O lo que es lo mismo, el peso equivalente a 27 torres Eiffel. Y esto solo representa el 1% de los plásticos de los océanos: el 5% se encuentra en las playas y el 94% se ha hundido en el fondo marino. De todos los plásticos que se vierten al mar, el 80 % proviene de la tierra, según el informe Plásticos en el medio marino de la consultora Eunomia. Antes de degradarse, todos estos plásticos pueden dañar a la fauna marina. Cada año más de un millón de aves y de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan a los océanos, según Greenpeace.

 

Hay más de cinco billones de piezas de plástico en el océano que tardarán entre décadas y cientos de años en degradarse. Crédito: Unsplash.

 

Un material flexible potencialmente útil en el sector de la electrónica

 

Pese a que el hallazgo de este equipo de científicos chinos suena prometedor, este plástico todavía está en proceso de investigación. Liang Luo, coautor del estudio y científico de materiales orgánicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en Wuhan (China), calcula que aún podrían pasar entre cinco y 10 años hasta su comercialización. Además, este polímero no resultaría útil en todos los sectores. Luo no considera una buena opción utilizarlo para crear botellas o bolsas de plástico que necesitan durar más de una semana en las tiendas.

En cambio, este material flexible y degradable podría ser utilizado en el campo de la electrónica. Por ejemplo, para fabricar smartphones y otros dispositivos electrónicos flexibles. En estos casos, al no tener contacto con la luz ni con el oxígeno, el material podría durar años y después “haría que los smartphones pudieran desecharse más fácilmente al final de su vida útil”. El ácido succínico resultante podría además reciclarse para ser utilizado en las industrias farmacéutica y alimentaria, según el experto.

El químico de materiales Zhibin Guan, de la Universidad de California, considera que esta investigación es "un ejemplo emocionante de polímeros conjugados degradables". Pese a que reconoce que este plástico podría ser útil en el sector de la electrónica, advierte: “Se necesita más trabajo para demostrar la generalidad de este mecanismo”. Para el químico de polímeros Eugene Chen, de la Universidad Estatal de Colorado, este es un ejemplo de una "degradación casi ideal del plástico". El experto está convencido de que usar la luz solar y el oxígeno para descomponer el plástico en lugar de centrarse en la actividad microbiana es un gran avance.

 

Un equipo de científicos ha creado un plástico que se degrada solo en una semana gracias al sol y al aire. Crédito: Journal of the American Chemical Society.

 

La huella ecológica de algunos plásticos biodegradables

 

Existen diferentes compañías e investigadores de todo el mundo que tratan de crear plásticos capaces de descomponerse en determinadas condiciones, por ejemplo, de temperatura y humedad, y distintos periodos de tiempo. En España, un proyecto encabezado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha logrado elaborar un envase biodegradable a partir de suero de queso y microcelulosa de cáscaras de almendras. En teoría este material puede alargar la vida útil de carnes, pescados o verduras y desintegrarse en un periodo máximo de 90 días tras ser desechado.

Otro equipo de investigadores, de la Universidad de Yale, ha creado un plástico biodegradable a partir de polvo de madera que se descompone en tres meses. En este caso, podría utilizarse para crear bolsas, envases e incluso en el sector de la construcción y el automovilístico. Pese a todas estas iniciativas prometedoras, aún queda un largo camino por recorrer. La Agencia Europea de Medio Ambiente indica que en la actualidad solo el 1% de los plásticos y productos plásticos en el mercado global se consideran de base biológica, compostables o biodegradables.

Además, los plásticos que algunas compañías definen como biodegradables también tienen su propia huella ecológica. “La mayoría de los plásticos se siguen fabricando a partir de combustibles fósiles en un proceso que contribuye al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de su cadena de valor”, afirma la agencia. De hecho, muchos plásticos contaminan en todo su ciclo de vida: desde la producción hasta el uso y, finalmente, a través de su eliminación.

Gran parte de los polímeros que utilizamos en el día a día permanecerán decenas de años en vertederos, el mar e incluso la atmósfera. Un estudio publicado en Science Advances alerta de que solo se recicla en torno al 9% de todo el plástico que se ha producido en el mundo. Ante la incapacidad de dar una segunda vida a este material, que en muchas ocasiones es de usar y tirar, crear alternativas biodegradables y totalmente respetuosas con el medio ambiente es un desafío urgente.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Ecología
  • Plástico
  • Hablamos con la ciencia

El internet de las cosas crea edificios autosuficientes

El control de acceso y la seguridad, datos de consumo o monitorización de red de comunicaciones son servicios que pueden gestionarse con este sistema. 

Luis de Pedro Sánchez es profesor del Departamento de Tecnología Electrónica y Comunicaciones de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha sido consultor en Hewlett-Packard y DxC y está especializado en la transformación digital para el sector de la construcción.

Tras sus 35 años de experiencia, se esconde esa sabiduría que te guía por el mejor camino a seguir, que en su caso, es el camino de la digitalización. “Hace 10 años fundamos en la escuela una start up participada por la Autónoma, la Universidad de Navarra , entre otras entidades. Queríamos agrupar todas las investigaciones que teníamos y ponerlas al servicio del mercado”, explica.

“Nosotros somos expertos en temas de Internet, comunicaciones, en el internet de las cosas (IoT) y lo que hacemos son proyectos de monitorización de entornos TIC”, subraya de Pedro.


¿Pero cómo se aplica la IoT al sector de la construcción?


Por un lado, para el control de acceso y la seguridad de un edificio. Para la gestión de todo lo que se llama “basic  house” que facilita que una casa sea autosuficiente con energía solar, eólica, geotérmica, aerotérmica, etc. “Todo esto necesita componentes, muchos son informáticos y todos hay que gestionarlos, aunque solo sea para controlar si están funcionando correctamente”, explica el profesor.

Luego aparte tenemos un sistema de gestión inteligente. “Puedes hacer machine learning también. Al aplicar IoT en un edificio puedes extraer datos de lo que pasa: temperatura, consumo, y luego optimizarlos y tomar decisiones de consumo acertadas”.

El equipo de Luis de Pedro está monitorizando en España, en México, en Guatemala, “Lo ideal es tener un IoT centralizada, de manera que optimices la información que tienes para predecir cuando vaya a producirse una avería, para que así salte una alarma y puedas actuar”, dice Luis de Pedro.

 

 

Lo único que está frenando esta tendencia son las inversiones iniciales que todavía suponen una barrera de entrada, pero ya es posible que todo esté informatizado por dentro, incluidos los accesos, o una vigilancia automática en las casas. Por ejemplo, si una persona dependiente se cae, el sistema puede detectarlo y generar una alarma. Bien es cierto que la inversión se recupera de 5 a 10 años. Al principio se paga un sobrecoste, pero luego se recupera con el ahorro de costes energéticos. Además, supone incrementar  el nivel de vida de mucha gente y favorecer la sostenibilidad medioambiental.

Ahora mismo, la IoT sobre todo se está utilizando en industria, en oleoductos, en plantas de fabricación, etc. Están por venir las casas que podrán ser autónomas y no necesitar aportación energética exterior. Actualmente la mayoría de las peticiones de monitorización son , sobre todo, de centros de procesos de datos. “En Naudit, tenemos unos productos con tecnología propia que podemos adaptar muy bien, hacemos desarrollos a medida, y hacemos el sistema de monitorización y gestión que necesitan las empresas con las que trabajamos”, explica el profesor.

En construcción lo que más nos están pidiendo son monitorización de redes de comunicaciones, esto es, todo el Internet que hay en los edificios. La empresa proveedora de los servicios de comunicación necesita saber la calidad de lo que te está dando. En oficinas es más fácil porque suelen tener un solo proveedor, pero la situación se complica en edificios de viviendas de vecinos”, afirma el profesor. 

La siguiente ola tecnológica pasa por las “pasive house”, con componentes energéticos verdes y renovables, que emitan datos que se puedan procesar. Por ejemplo, anticipar que cuando hay más sol o más viento, entre en marcha un sistema energético u otro de captación, y que esta energía se almacene para utilizarla después cuando el consumo es más alto y la producción más baja. 

También han hecho aplicaciones para flotas de vehículos industriales, en los que se monitoriza si la conducción es correcta, si el vehículo está estropeado, si supera los límites de velocidad, etc. “Si tienes un sensor que te transmite información, esa información puedes procesarla”, afirma Luis. Estos datos facilitan la toma de decisiones en la empresa.

  • Big data
  • IOT
  • Nuevas tecnologías

La fachada del garaje de la Biblioteca Central de Kansas City está formada por una estantería gigantesca de libros. Crédito: Biblioteca Central de Kansas City.

  • Tungsteno

Los cuatro edificios más originales del mundo

Fachadas deformadas, diseños que rompen moldes y dimensiones estratosféricas. Son algunos de los ingredientes que transforman a estas cuatro construcciones en las más originales y extravagantes del planeta.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

A lo largo de la historia, muchas culturas han dejado huella de su búsqueda de la innovación y la belleza a través de la arquitectura. En este blog ya repasamos primero los edificios más inteligentes del mundo. Luego nos centramos en las construcciones más altas de la historiaY ahora nos detenemos en las estructuras arquitectónicas más originales del planeta: de un edificio con forma de robot a uno con la fachada completamente deformada pasando por una biblioteca en la que las paredes son algunos de los libros más influyentes de todos los tiempos.

 

La estantería gigante de la biblioteca de Kansas City

 

Una fila de 22 libros gigantes alineados en un estante. Así es la fachada del garaje de la Biblioteca Central Pública de Kansas City, construida en 2004. Cada ejemplar, fabricado con hormigón, aluminio y letreros de tereftalato de polietileno (PET), mide ocho metros de alto y tres de ancho. Entre los títulos, destacan Romeo y Julieta de Shakespeare, Historia de dos ciudades de Dickens, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez o El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien. Los encargados de elegirlos fueron los propios ciudadanos de Kansas City, que sugirieron diferentes libros para esta construcción tan llamativa.

Esta estantería de dimensiones estratosféricas no es el único tesoro de la Biblioteca Central Pública de Kansas City. Situada en el antiguo edificio del Banco Central, esta histórica estructura esconde en su interior una antigua cámara acorazada con paredes de acero y hormigón armado y una puerta circular que tiene 50 centímetros de grosor y pesa 35 toneladas. En ella, se realizan proyecciones de películas y presentaciones comerciales.

 

El edificio cuenta con una antigua cámara acorazada con paredes de acero y hormigón armado. Crédito: Biblioteca Central de Kansas City.

 

La digitalización de la banca reside en un monumental robot

 

El arquitecto tailandés Sumet Jumsai se inspiró en un juguete de su hijo para dar forma al Edificio Robot, que hoy alberga la sede del United Overseas Bank. Con esta estructura de 20 plantas, situada en Bangkok y realizada por encargo del Bank of Asia, el arquitecto pretendía reflejar la informatización de la banca. Su construcción finalizó en 1987 y costó 10 millones de dólares. El inmueble, además de ser un exponente de la arquitectura moderna, fue elegido por el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles como uno de los cincuenta edificios más influyentes del siglo pasado. Aunque su estética pueda resultar ahora vintage, su idea sigue de actualidad en medio de una nueva reconversión tecnológica del sector bancario.

Cada elemento de esta icónica estructura, además de generar una apariencia robótica, tiene su función. Las dos antenas en el techo, además de facilitar las telecomunicaciones, funcionan como pararrayos. Los ojos de este gigantesco robot son ventanales de vidrio y los párpados, persianas metálicas. Unas tuercas de hormigón de casi cuatro metros de diámetro adornan dos laterales del edificio. Justo esas dos fachadas, orientadas hacia el este y el oeste, apenas tienen aperturas para aislar el interior del calor del sol y conseguir así una mayor eficiencia energética. Los otros dos lados cuentan con muros cortina tintados de azul. Es decir, un sistema de fachada autoportante que envuelve el edificio y está diseñado para resistir tanto su propio peso como las inclemencias climáticas.

 

El arquitecto tailandés diseñó el Edificio Robot para reflejar la informatización de la banca. Crédito: United Overseas Bank.

 

Interpretar a Chopin dentro de un piano

 

En 2007 un grupo de estudiantes de arquitectura de la Universidad Tecnológica de Hefei (China) se inspiró en instrumentos reales para diseñar a escala 50:1 un edificio acristalado con forma de violín apoyado sobre un enorme piano de cola. La Casa Piano, además de ser un conservatorio, se ha convertido en una atracción turística popular. De hecho, ha sido bautizada popularmente como “el edificio más romántico de China”, ya que su peculiar diseño ha llevado a múltiples recién casados hasta allí para sacarse fotografías.

El violín transparente, que es de cristal, es la entrada al edificio principal. Construida sobre tres patas de hormigón, la estructura del piano está formada por cientos de paneles de vidrio negro, intercalados con otros transparentes y blancos para representar las teclas del instrumento. En su interior, hay salas de ensayo y de concierto para los estudiantes de música. Cuando el tiempo se vuelve insoportablemente caluroso, muchos turistas y ciudadanos buscan refugio en la sombra bajo el piano.

 

La Casa Piano es un edificio acristalado con forma de violín apoyado sobre un enorme piano de cola. Crédito: CGTN.

 

Las deformes paredes de la casa fundida

 

Contemplar la Casa Torcida (Krzywy Domek, en polaco) es algo similar a situarse frente a una ilusión óptica. Esta inusual construcción, que carece de líneas rectas y desafía todos los límites de la imaginación, fue construida en 2004 en Sopot, una ciudad costera al norte de Polonia. En su interior, de una superficie de 4.000 metros cuadrados, alberga un centro comercial, un restaurante y una sala de juegos.

Los arquitectos Szotyński y Zaleski se inspiraron en las ilustraciones y dibujos de cuentos de hadas del ilustrador Jan Marcin Szancer y el artista gráfico Per Dahlberg para su construcción. Cada elemento de la colorida fachada de la Casa Torcida parece haberse fundido. Los techos cóncavos están cubiertos de tejas de un color verde azulado que buscan emular la piel de un dragón. A las paredes torcidas, se suman deformes vidrieras y ventanas enmarcadas con piedra arenisca. Además, este misterioso edificio cuenta con un muro de la fama que imita al popular Paseo de la Fama de Hollywood. Los participantes en eventos culturales pueden así inmortalizar sus firmas en uno de los edificios más extravagantes del planeta.

 

Crédito: La Casa Torcida, construida en 2004 en Polonia, destaca por una fachada totalmente deformada. Crédito: Wikimedia Commons.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Construcción
  • Edificios

El proyecto ITER tiene como objetivo crear el mayor reactor de fusión nuclear del mundo. Crédito: Wikimedia.

  • Tungsteno

Arranca el megaproyecto científico más ambicioso del siglo XXI

Desterrar los combustibles fósiles para combatir el cambio climático es uno de los grandes desafíos del siglo XXI. ¿Y si la solución pasara por recrear el Sol en la Tierra? El proyecto ITER busca crear el mayor reactor de fusión nuclear del mundo para conseguir una solución energética limpia, barata e inagotable.

PABLO GARCÍA-RUBIO | Tungsteno

 

Entramos en los cinco años decisivos para el arranque del experimento más ambicioso de la historia de la ciencia: ITER, el mayor reactor del mundo destinado a probar la fusión nuclear. Terminada la fase inicial de su construcción en Cadarache (Francia), comienza el ensamblaje de esta colosal infraestructura de ingeniería, en la que colaboran todas las grandes potencias mundiales. La magnitud de este desafío solo es comparable a la de los tres megaproyectos científicos del siglo XX: el desarrollo de la energía atómica en los años 1940 (Proyecto Manhattan), la llegada del hombre a la Luna en los 1960 (Programa Apolo) y la puesta en órbita de la Estación Espacial Internacional en los 1990.

Si el siglo XXI arrancó con el Proyecto Genoma Humano y con el Gran Colisionador de Hadrones, los dos proyectos de cooperación internacional con mayor relevancia científica hasta la fecha, es probable que ninguno tenga tanto impacto en la historia como ITER. Este experimento, que debería comenzar en 2025, está destinado a aportar la solución definitiva que elimine nuestra dependencia del petróleo a partir de 2050. Y es que más allá del plan de reducción de emisiones de cara a 2030, y de las transiciones energéticas previstas para las dos siguientes décadas, la humanidad necesita un plan a medio-largo plazo para frenar el cambio climático.

 

Un gran reactor nuclear para salvar el planeta

 

ITER (Reactor Termonuclear Experimental Internacional, por sus siglas en inglés) es un proyecto internacional que tiene como objetivo crear el mayor reactor de fusión nuclear del mundo y demostrar que este método es capaz de producir energía de manera viable. Este reactor nuclear, que se está construyendo actualmente en el sur de Francia, es pionero en intentar reproducir la fusión nuclear de forma estable y prolongada en el tiempo.

De alguna manera, se trata de recrear en la Tierra (y a pequeña escala) el mismo proceso que alimenta de energía a las estrellas en el universo, como el Sol. Es un fenómeno natural en el que intervienen grandes cantidades de energía, pero que todavía no se ha logrado reproducir de manera artificial. De conseguirlo, estaríamos ante una fuente de energía limpia, segura, barata y virtualmente inagotable.

El reactor se compone de una gran cámara de confinamiento magnético de tipo Tokamak de 23.000 toneladas de peso que tiene forma de rosquilla. Este diseño ya fue ideado por científicos soviéticos en la década de 1950 y en 1986 se formó un comité internacional para supervisar el desarrollo del proyecto. El plan es que, cuando concluyan los ensayos, ITER pueda dar paso a una central de fusión capaz de producir energía eléctrica —como hacen las actuales centrales termoeléctricas, que queman combustibles fósiles o rompen átomos radiactivos para generar calor y producir vapor, que se utiliza para hacer girar una turbina y producir electricidad—.

 

El reactor se compone de una gran cámara de confinamiento magnético que pesa 23.000 toneladas. Crédito: ITER.

 

La energía producida en una central de fusión sería, además, altamente efectiva: con tan solo un gramo de materia, se puede obtener la energía equivalente a la combustión de 8 toneladas de petróleo. Además, se calcula que la fusión podría generar entre tres y cuatro veces más energía que el proceso de fisión —el único que se utiliza actualmente en las centrales nucleares—.

 

La gran esperanza energética

 

La fusión nuclear es una reacción nuclear que consiste en unir dos isótopos ligeros de hidrógeno (átomos de hidrógeno con distinto número de neutrones). Cuando estas partículas colisionan, alcanzan un estado plasmático y se liberan grandes cantidades de energía y calor. Precisamente esta elevada temperatura —en torno a 150 millones de grados— y la inestabilidad del plasma son los factores que hacen que la fusión sea muy difícil de controlar y mantener.

Hasta el momento, toda la energía nuclear que se produce en masa en el mundo se genera mediante el proceso de fisión. Este método sigue el proceso contrario: separa el núcleo de átomos pesados, principalmente de uranio, en dos núcleos ligeros para liberar energía. El principal problema de este proceso es que los residuos emiten partículas altamente inestables y radiactivas que tienen que ser enterradas en los llamados "cementerios nucleares". Además, un fallo o fuga en una central nuclear que utiliza la fisión puede provocar desastres humanos y naturales como los de Chernobyl o Fukushima.

Por el contrario, la fusión solo produce como residuo helio, un gas inerte que no interactúa con el medioambiente ni con el ser humano. Una central de fusión no podría causar ningún desastre porque, de fallar alguno de los protocolos, el plasma se enfriaría y el proceso se pausaría sin provocar mayor alteración.

 

La fusión es una reacción nuclear que consiste en unir dos isótopos ligeros de hidrógeno para liberar energía. Crédito: IAEA.

 

¿Cuándo se hará realidad?

 

Calcular la cronología del proyecto es la parte más complicada, principalmente porque se trata de una iniciativa internacional de una magnitud incomparable, cuyos miembros son China, EEUU, Japón, Corea del Sur, India, Rusia y la Unión Europea. Inicialmente, la intención era conseguir el plasma en el año 2020, pero ese calendario fue desestimado, fijando de nuevo el objetivo en 2025. Este año, la pandemia de COVID-19 ha retrasado el ensamblaje de la máquina y la llegada de algunos de los componentes, por lo que la organización ya ha avisado de que podría haber más retrasos.

Estas pequeñas demoras no son muy significativas. Especialmente si se tiene en cuenta que desde que los presidentes Ronald Reagan (EEUU) y Mijaíl Gorbachov (URSS) sentaron las bases del proyecto hasta que realmente comenzó a construirse pasaron 20 años. Y todavía tendremos que esperar otras dos décadas hasta conseguir el primer plasma estable.

Lo que parece claro es que el desarrollo de la fusión nuclear como alternativa energética no es solamente un proyecto de futuro, sino que probablemente será la gran solución energética de la próxima generación: si las previsiones se cumplen, será viable a lo largo de la segunda mitad de este siglo. El director general del proyecto, Bernard Bigot, considera que el calendario que se maneja actualmente, aunque se extiende hasta un plazo tan lejano, es realista. Al fin y al cabo, declara Bigot, “la industria del petróleo tardó 150 años desde la primera extracción hasta convertirse en una industria global”.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Energía
  • Fusión nuclear
  • Concesiones

Preservamos el patrimonio arqueológico en Colombia 

Gracias a nuestro programa de arqueología preventiva, preservamos el patrimonio cultural y arqueológico de las comunidades cercanas al área de influencia de nuestro proyectos de concesión. 

Nuestras cuatro concesiones en Colombia han ejecutado previo a las obras de infraestructura el programa de arqueología preventiva, con el objetivo de recoger y clasificar los restos arqueológicos encontrados en las actuaciones de los proyectos. Gracias a estas actividades, desarrolladas desde hace cinco años, se ha conseguido encontrar, analizar y conservar más de 515.000 hallazgos arqueológicos.

Los elementos corresponden a más de 505.000 fragmentos cerámicos; más de 9.500 materiales líticos (materiales y herramientas en piedra) y cerca de 500 cerámicas completas.

 

 

Las piezas más antiguas datan del siglo IX a.C. (año 1.961 a.C., aproximadamente) y las más recientes del siglo XVII d.C. y se destacan piezas de orfebrería, recipientes en cerámica para preparación de alimentos, instrumentos musicales, restos óseos humanos y de fauna. 

Los elementos han sido hallados en 92 sitios arqueológicos dentro de seis departamentos del área de influencia de los proyectos. Lugares relacionados con poblados y cementerios de épocas prehispánica, colonial y moderna.
Algunos hallazgos se vinculan a comunidades indígenas prehispánicas como las Zenú y Malibú en los Montes de María o los Chitareros en Norte de Santander. 

 

Procedimiento de análisis de restos

 

Después del proceso de excavación, se realiza la clasificación y sistematización, según los parámetros del Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Las piezas son analizadas en un laboratorio, en un procedimiento que permite obtener información sobre la cronología, cultura, costumbres y modos de vida de los humanos que habitaron las diferentes regiones de Colombia, además de los primeros acercamientos e interacción entre indígenas y españoles durante el periodo de la conquista y la Colonia. 

Las concesiones buscan compartir lo hallado en estas excavaciones, por lo que se entregarán a universidades, museos o lugares de conservación de las áreas de influencia, junto con fotografías, dibujos, cartografías y fichas.
 

Múltiples compañías han empezado a adoptar nuevas tecnologías para reducir el impacto ambiental del hormigón. Crédito: Unsplash.

  • Tungsteno

Hormigón para reducir la huella de carbono

La fabricación de cemento emite el 8% de las emisiones mundiales de CO2. Si lograr la neutralidad en carbono cada vez es más urgente, ¿qué tecnologías pueden reducir la huella ecológica de este material y, por lo tanto, del hormigón?

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

El hormigón, el material de construcción más utilizado en el mundo, es crucial para afrontar los desafíos del Acuerdo de París sobre el cambio climáticoAlgunos estudios indican que para que el sector cementero los cumpla, sus emisiones anuales deberán reducirse al menos un 16% antes de 2030. En un contexto en el que lograr la neutralidad en carbono se ha convertido en una prioridad, la Asociación Mundial de Productores del Cemento y del Hormigón ha instado a los miembros de la industria a aumentar los esfuerzos para “adoptar nuevas tecnologías rápidamente, y a escala, para reducir sus emisiones de CO2".

 

Reducir las emisiones

 

En los últimos años múltiples compañías se han puesto manos a la obra. La firma estadounidense Solidia asegura haber creado un cemento más sostenible. En teoría, “se produce en hornos de cemento tradicionales utilizando menos energía y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero durante la fabricación entre un 30% y 40%”.

El hormigón tiene un enorme impacto ambiental. Por lo general, está formado por una mezcla de cemento, arena, agua y grava o piedra machacada. Además de las repercusiones ecológicas y socioeconómicas de los miles de millones de toneladas de arena y grava que se extraen anualmente para alimentar la industria mundial del hormigón, este material tan útil a la hora de erigir un edificio tiene otro inconveniente: contribuye al cambio climático. Los procesos que se utilizan para producir el cemento con el que se después se crea el hormigón generan grandes emisiones de dióxido de carbono. Cada año se producen más de 4.000 millones de toneladas de cemento, lo que representa alrededor del 8% de las emisiones mundiales de CO2, según el informe Making Concrete Change de la organización Chatham House.

Los hornos en los que se realiza el cemento se calientan mediante la combustión de diferentes tipos de combustibles, emitiendo así gases de efecto invernadero. Pero el 60 % de estas emisiones no se debe a la utilización de combustibles fósiles, sino a las reacciones químicas del proceso, tal y como indica la Comisión Europea. El cemento se obtiene de la molienda de su componente principal, el clínker, junto con yeso y otros compuestos. Para producir el clínker, se calcina la piedra caliza, compuesta esencialmente de carbonato cálcico, a unos 900ºC para generar óxido de calcio o cal. Al hacerlo, se libera dióxido de carbonoLa optimización energética de este proceso es la vía escogida por Solidia para lograr un hormigón más ecológico.

 

Los procesos que se utilizan para producir el cemento con el que se después se crea el hormigón generan grandes emisiones de dióxido de carbono. Crédito: Pexels.

 

Capturar las emisiones

 

Existen otros ejemplos como el proyecto LEILAC, financiado con fondos europeos, cuyo objetivo es reducir drásticamente las emisiones de la industria del cemento en Europa. Sus impulsores pretenden crear una tecnología capaz de capturar y almacenar el dióxido de carbono producido en la fabricación de cemento, en vez de liberarlo a la atmósfera. Los ensayos preliminares realizados en una fábrica de cemento en Bélgica han resultado prometedores, según la Comisión Europea. Los investigadores de otro proyecto financiado con fondos europeos y llamado CLEANKER han desarrollado una nueva tecnología de captura de CO2 para cementeras que, en teoría, puede recortar un 90 % sus emisiones.

Invertir en este tipo de iniciativas es importante teniendo en cuenta que el hormigón es un material ubicuo, crítico e imprescindible y, sobre todo, en un contexto en el que se espera un aumento drástico de 2.000 millones de personas en la población mundial en los próximos 30 años. Este crecimiento puede impulsar una demanda crítica de todo tipo de infraestructuras en las próximas décadas. El hormigón no solo se usa para sostener la estructura de edificios, sino que también es el material clave en puentes, puertos y presas de todo el mundo. E incluso está a la vista en edificios emblemáticos como la Iglesia Saint-Jean de Montmartre, en Francia, o la Torre de la Bolsa, en Canadá.

 

El hormigón, el material de construcción más utilizado en el mundo, se ha usado durante décadas para levantar todo tipo de infraestructuras. Crédito: Unsplash.

 

Más allá: hormigón que almacena CO2

 

Mientras que algunas compañías buscan que el proceso de creación del hormigón sea más sostenible, otras van un paso más allá e intentan que el propio material almacene el dióxido de carbono. La startup canadiense CarbonCure Technologies ha encontrado una forma de utilizar menos cemento a la hora de realizar el hormigón. Con el objetivo de reducir la huella de carbono, introduce CO2 capturado en el hormigón fresco. Al hacerlo, el dióxido de carbono reacciona con los iones de calcio del cemento para formar un mineral a escala nanométrica: el carbonato de calcio. De esta forma, según la compañía, se consigue que el hormigón mantenga su fuerza.

"Debido a que el dióxido de carbono en realidad ayuda a fortalecer el hormigón, los productores de hormigón aún pueden hacer hormigón tan fuerte como lo necesiten, y usando menos cemento en el proceso", asegura a la CNN Christie Gamble, directora de sostenibilidad de CarbonCure. Este hormigón no solo almacena el CO2 sobrante de la atmósfera, sino que al necesitar menos cemento, también se reducen las emisiones en su fabricación. Según sus creadores, esto es un win-win: es mucho más ecológico "y no compromete su rendimiento".

 

CarbonCure introduce dióxido de carbono capturado en el hormigón fresco para que sea más fuerte. Crédito: CarbonCure.

 

¿Sirven estos nuevos hormigones para reducir las emisiones?

 

La realidad es que, de momento, la mayoría de estos hormigones de nueva generación no pueden competir en coste y rendimiento con el convencional, según el portal Carbon Brief, especializado en la ciencia y la política del cambio climático: "Estas soluciones no han logrado un uso comercial a gran escala y solo se usan en aplicaciones de nicho”. Entre las razones por las que estas alternativas no han alcanzado un uso generalizado, destaca que su eficacia está menos probada que la del cemento convencional —que lleva décadas y décadas utilizándose—.

A ello se suma que los hormigones ecológicos sufren la carbonatación más rápido que los hormigones tradicionales, según la Comisión Europea. La carbonatación es un proceso químico natural que se da en los hormigones y que puede reducir su durabilidad y resistencia. “Al usar hormigones ecológicos, se emite menos dióxido de carbono, pero la tasa de carbonatación es mayor y, por tanto, la corrosión puede iniciarse antes”, indica Dimitri Val, catedrático de Infraestructuras, Seguridad y Fiabilidad en la Universidad Heriot-Watt. Por lo tanto, habría que “gastar dinero en reparaciones, que aumentan los costes y generan más emisiones”.

Aun así, los objetivos de la Asociación Mundial de Productores de Cemento y Hormigón (GCCA) son ambiciosos: “Nuestra ambición climática es el compromiso de nuestras empresas miembro de reducir la huella de CO₂ de sus operaciones y productos, y aspirar a entregar a la sociedad hormigón neutro en carbono para el año 2050”. Mientras esperamos a que estas soluciones sean viables y el sector de la construcción las adopte, sabemos que en 2050 habrá unas 9.700 millones de personas en el planeta, de las cuales el 68% vivirá en ciudades. El hormigón neutro, más que un deseo, es una necesidad urgente.

 

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Sostenibilidad
  • Hormigón
  • Emisiones
  • Huella carbono

La sede central de Siemens en Masdar City ahorra un 63% del consumo de energía comparado con un inmueble estándar de oficinas en Abu Dhabi. Crédito: Paul McMullen Siemens.

  • Tungsteno

Los cinco edificios más inteligentes del mundo

Sensores que monitorean la calidad del aire o la temperatura. Oficinas autosuficientes energéticamente. Son algunas de las tecnologías que transforman estas cinco edificaciones en las más inteligentes permitiendo una gestión automatizada y eficiente.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

Para alcanzar el título de inteligentes, los elegidos que encabezan esta lista tienen todos algo en común: un sistema nervioso central, formado por una red de multitud de sensores distribuidos por toda la construcción, que sirve para controlar variables muy diversas: desde los niveles de dióxido de carbono a la luz, la temperatura e incluso qué aparcamientos están libres u ocupados.

Esta tendencia en el sector inmobiliario, con un crecimiento anual estimado del 78.8% entre 2015 y 2020 es lo que ha dotado de “inteligencia” a las edificaciones, permitiendo gestionar de manera automatizada desde el consumo hasta la seguridad, y logrando una mayor eficiencia. Revisamos cuáles son, hasta ahora, los edificios más inteligentes del mundo.

The Edge (Amsterdam)

El edificio The Edge de Deloitte en Amsterdam sabe dónde vive cada trabajador. También que coche conduce y con quién se reunirá cada día. Los trabajadores cuentan con una aplicación que les mantiene conectados desde que se despiertan y tiene toda la información sobre su horario. El edificio, que cuenta con unos 28.000 sensores, también reconoce sus automóviles cuando llegan y les dirige a un aparcamiento determinado.

En el interior, los trabajadores no tienen un escritorio asignado. Los espacios de trabajo, salas de reuniones y salas de concentración se reparten según los horarios de los empleados. Además, la aplicación conoce las preferencias de los usuarios en cuanto a luz y temperatura y las ajusta a su gusto.

Por ello, ha sido nombrado por el portal especializado en tecnología Bloomberg como el edificio más inteligente del mundo. También se autogestiona con la electricidad de sus propios paneles solares y es uno de los edificios más verdes, según reconoce el certificado internacional de construcción sostenible BREEAM.

The Edge, el edificio más inteligente del mundo según Bloomberg, es también 100% sostenible y adapta sus condiciones a las necesidades de los usuarios. Crédito: PLP Architecture.

The Crystal (Londres)

The Crystal es el lugar de exposición permanente sobre el futuro de las ciudades más grande del mundo. Considerado uno de los edificios inteligentes más sostenibles del planeta, emite un 70% menos de dióxido de carbono que otras oficinas de sus características. Además, funciona con electricidad generada por sus propios paneles solares fotovoltaicos y cuenta con luces que se encienden y apagan dependiendo de la cantidad de luz del sol que entre.

El edificio, diseñado por Wilkinson Eyre Architects, también aprovecha la lluvia. El techo tiene un sistema que recoge el agua y la trata para utilizarla posteriormente. De esta forma, el 100% del agua usada para los inodoros y los sistemas de riego es reciclada. Todos estos avances han permitido a The Crystal recibir diferentes certificados de construcción sostenible como LEED Platinum y BREEAM Outstanding.

Siemens Middle East Headquarters (Masdar City)

El objetivo de Masdar City (Emiratos Árabes Unidos) es ser la primera ciudad sostenible y autosuficiente del mundo. Este lugar en el desierto de Abu Dhabi alberga uno de los edificios más inteligentes del planeta: la sede de Siemens. El edificio consigue un ahorro del 63% en el consumo de energía y del 52% en el consumo de agua en comparación con un edificio de oficinas estándar.

Su diseño es un tanto especial. Fue concebido como una caja dentro de una caja. La parte interna cuenta con una fachada hermética diseñada para reducir la conductividad térmica. En la externa, tiene un revestimiento de aluminio que minimiza los efectos del sol y un sistema de palas que suben y bajan para adaptarse a la posición del sol.

 

El edificio de oficinas Bullit Center de Seattle es energéticamente autosuficiente (en un 99%) lo que le ha valido la certificación Living Building. Crédito: Wikimedia Commons.

Glumac (Shanghai)

La oficina de la compañía de ingeniería Glumac en Shanghai cuenta con un sistema de monitoreo del aire en el edificio basado en los niveles de oxígeno, compuestos orgánicos volátiles, humedad y partículas. De esta forma, los empleados pueden consultar en cualquier momento la calidad del aire en sus móviles.

Mientras que fuera del edificio a menudo hay altos niveles de contaminación, estas oficinas tienen cinco sistemas de purificación del aire y una pared repleta de plantas para absorber contaminantes. Fue el primer edificio para el que se solicitó la certificación Living Building Challenge en Asia y, en la actualidad, es considerado uno de los espacios de oficinas más sostenibles del continente.

Bullit Center (Seattle, Washington)

El Bullitt Center se construyó por encargo de la Fundación Bullitt, dedicada a promover la sostenibilidad en Estados Unidos. En la actualidad, este edificio de oficinas de 50.000 metros cuadrados y seis plantas es uno de los más sostenibles del mundo. Fue diseñado para tener una vida útil de al menos 250 años y, para su construcción, se utilizaron más de 350 materiales no perjudiciales para la salud ni el medio ambiente.

Energéticamente es autosuficiente, por lo que ha recibido la certificación Living Building­. Obtiene la energía que necesita de los 575 paneles solares instalados en su cubierta. Su diseño está pensado para que los empleados puedan beneficiarse de la luz solar durante el 92% del horario laboral. Además, cuenta con grandes ventanales que se abren y cierran de forma automática en función del clima. Mientras que los cuartos de baño funcionan con un sistema de compostaje, el edificio almacena y suministra agua procedente de las lluvias gracias a una cisterna con capacidad para 56.000 galones —unos 210.000 litros— que está situada en el sótano.

· — —
Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

  • Hablamos con la ciencia

“Trabajamos para obtener biocarburantes y bioproductos de biomasas residuales”

El grupo de investigación de Raquel Iglesias Esteban tiene como objetivo principal contribuir a la descarbonización del sistema energético y al desarrollo de la economía circular.

La Dra. Iglesias maneja un equipo de unas 20 personas, y está especialmente orgullosa de cómo está evolucionando su trabajo conjunto. Y no es para menos. Como responsable de la Unidad de Biocarburantes Avanzados y Bioproductos del CIEMAT (desde marzo de 2019), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, está trabajando en obtener biocarburantes como el etanol , biogás y biometano como sustituto del gas natural, además de bioproductos tipo ácido láctico como molécula base para producir bioplásticos contribuyendo así a una bioeconomía sostenible. 


Raquel Iglesias es Doctora Ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Antes del CIEMAT, estuvo en el CEH-CEDEX inicialmente como jefa de proyectos en el Área de Tecnologías del Agua y luego como directora de programa dentro de la planificación y tratamiento de las aguas residuales urbanas para su reutilización en diferentes usos.


“La línea de investigación biogás-biometano para valorización de residuos agropecuarios, municipales, lodos de depuradoras o biomasas dedicadas, creemos que va a desarrollarse con éxito debido a las demandas que estamos teniendo de proyectos vinculados al biogás como vector energético. Queremos desarrollar proyectos donde el biogás obtenido del tratamiento de residuos pueda integrarse en sistemas energéticos híbridos con otras renovables”, explica Iglesias.

 

Equipo de investigación de Raquel Iglesias


La hoja de ruta del biogás publicada por MITECO el pasado 15 de julio de 2021, tiene objetivos muy cercanos a los que busca este equipo de investigación donde el desarrollo del biogás pasa por el uso de biometano en el transporte pesado y sustitución del gas natural de origen fósil además de reforzar la economía circular y fijar población rural.
“También queremos generar metano a través de upgrading biológico utilizando hidrógeno renovable o aportar nuevas ideas en el uso del biogás como plataforma para la obtención de bioproductos”, explica Iglesias.  

“En estos momentos tienen cabida todas las tecnologías para conseguir combustibles alternativos al petróleo si queremos llegar a los objetivos marcados por Europa para la mitigación del cambio climático”, afirma la investigadora. 

La intención de Raquel Iglesias es ayudar a integrar este biometano como fuente energética en sistemas locales. “En mi opinión el modelo energético pasa por generar la energía donde se necesita en la medida que sea posible, ayudando además al crecimiento de industrias y generando nuevas cadenas de valor”, nos comenta.  

 

EDAR como “biorrefinerías”


Iglesias nos explica que su equipo es referencia en la caracterización y  pretratamientos de biomasa lignocelulósica para su trasformación vía enzimática y  fermentativa a bioproductos, como por ejemplo, nos cuenta que ahora está en un proyecto donde las toallitas que llegan a las EDARs las están transformando en etanol para usarlo como biocarburante, “las EDARs van a dejar de ser instalaciones que solo traten  el agua residual  para verter  al medio o reutilizarla  en usos como la agricultura, van a convertirse en verdaderas biorrefinerías donde se obtenga energía, nutrientes y otros bioproductos de valor añadido”.

Sin duda a la Dra. Iglesias le gusta y motiva el concepto de bioeconomía circular “Trabajar en el entorno de la economía circular, darles una nueva vida a los residuos, intentar que terminen lo más tarde posible en un vertedero es un reto no solo interesante, ya es una necesidad sin vuelta atrás”. 

 

Uso de la ingeniería evolutiva

 

Otro de los trabajos en los que está metida la Unidad de Biocarburantes Avanzados y Bioproductos, es conseguir que los microorganismos que forman parte de estas transformaciones de biomasa a bioproductos, como hongos o bacterias, tengan mejores rendimientos de transformación mediante procesos de ingeniería evolutiva. 

“Nosotros trabajamos con plataforma azúcar, es decir, extraemos el azúcar de las biomasas y es este azúcar lo que los microorganismos transforman en los bioproductos deseados. Somos buenos en este proceso de sacar azúcares y preparar a los microorganismos para que puedan trabajar en estos medios azucarados.

 

 

 

 

Los procesos biotecnológicos son cada vez más eficientes debido a que se pueden adaptar estos microorganismos y modificar genéticamente para que utilicen estos azúcares en unas determinadas condiciones” nos explica.


Raquel Iglesias en su anterior puesto trabajó en planes de riesgo para el uso de agua residual. “Cuando utilizas aguas residuales donde hay patógenos y sustancias que dañan el medioambiente tienes que ver cómo tratarla y cómo manejarla, para no tener problemas ni medioambientales ni sanitarios."

El reglamento europeo de uso de aguas regeneradas en agricultura obliga a tener un plan de manejo del riesgo. Durante años me dediqué al uso de las aguas regeneradas, tanto del tratamiento como del desarrollo del marco normativo, y sigo en cierto modo vinculada a estos temas colaborando con la revisión de documentos o peticiones que me llegan desde el MITECO o proyectos de la UE” comenta la doctora Iglesias.

 

Defensora del sistema público de investigación


Raquel Iglesias siente que su trabajo en el sistema público de investigación es complicado y desafiante, pero considera que conseguir aportar resultados para mejorar el medioambiente y por consiguiente la calidad de vida de las personas trabajando para al bien común merece sin duda la pena. “Elaborar datos y participar en desarrollos normativos para que todos podamos funcionar respetando el medioambiente me proporciona mucha satisfacción”, confiesa.

Iglesias ha trabajado principalmente en implantación y desarrollos normativos de depuración y reutilización de aguas residuales tanto a nivel nacional como internacional y en la evaluación de tecnologías de tratamiento para el MITECO, actividad que está consiguiendo aunar en su actual puesto en el desarrollo de EDARs como biorrefinerías.

Sigue vinculada a asociaciones de tratamientos de aguas residuales, eficiencia energéticas y reutilización como la AEAS y de biogás como AEBIG. Además, está colaborando en planes y estrategias para implementar la economía circular, por ejemplo, en la Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular y es muy activa en plataformas relacionadas con el uso de biomasa como BIOPLAT o el uso del bioetanol en la asociación Bio-e  o APPA biocarburantes.
 

  • Residuos
  • Economía circular
  • Biocombustible

Utilizamos cookies propias y de terceros para fines analíticos. Clica AQUÍ para más información. Puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón "Aceptar" o configurarlas o rechazar su uso clicando .

Declaración de cookies

Estas cookies son necesarias para que el sitio web funcione y no se pueden desactivar en nuestros sistemas. Estas cookies no guardan ninguna información personal identificable.

Nombre Proveedor Propósito Caducidad Tipo
LFR_Sesión_STATE_* Liferay Administra la sesión como usuario registrado Session HTTP
GUEST_LANGUAGE_ID Liferay Determina el idioma con el que accede, para mostrar el mismo en la próxima sesión 1 year HTTP
ANONYMOUS_USER_ID Liferay Administra la sesión como usuario no registrado 1 year HTTP
COOKIE_SUPPORT Liferay Identifica que es necesario el uso de cookies para el funcionamiento del portal 1 year HTTP
JSesiónID Liferay Administra el inicio de sesión e indica que está usando el sitio Session HTTP
SACYRGDPR Sacyr Utilizada para gestionar la política de cookies Session HTTP

Estas cookies nos permiten contar las visitas y fuentes de circulación para poder medir y mejorar el desempeño de nuestro sitio. Nos ayudan a saber qué páginas son las más o menos populares, y ver cuántas personas visitan el sitio. Toda la información que recogen estas cookies es agregada y, por lo tanto, anónima.

Nombre Proveedor Propósito Caducidad Tipo
_gat Google Se utiliza con fines estadísticos y analíticos para aumentar el rendimiento de nuespos Servicios Session HTTP
_gid Google Se utiliza para almacenar y actualizar un valor único para cada página visitada Session HTTP
_ga Google Se utiliza con fines estadísticos y analíticos para aumentar el rendimiento de nuespos Servicio Session HTTP