El F-35, además de ser uno de los cazas más sigilosos, puede alcanzar una velocidad de Mach 1,6. Crédito: Lockheed Martin.

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El arma más cara de la historia

Un avión furtivo, supersónico y capaz de aterrizar y despegar de forma vertical. Son algunas características de uno de los cazas más sigilosos y sofisticados del planeta. Así aspira Estados Unidos a mantener el dominio de los cielos.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

 

El F-35 es el arma más cara de la historia. El coste estimado del Pentágono para desarrollar y adquirir este avión de combate ha aumentado de 398.000 millones de dólares a 412.000 millones, según el último informe del programa del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Una cifra que supera el PIB de países como Egipto o Dinamarca, según los datos del Banco Mundial.

 

Uno de los cazas más sigilosos de la historia

 

Este caza de quinta generación, además de ser uno de los más sigilosos en la actualidad, puede alcanzar una velocidad de Mach 1,6. Algo impensable hace unas décadas, tal y como señala Tom Burbage, gerente general de Lockheed para el programa de 2000 a 2013, a The New York Times"Si volvieras al año 2000 y alguien dijera: 'Puedo construir un avión que sea sigiloso y tenga capacidades de despegue y aterrizaje vertical y que sea supersónico', la mayoría de la gente en la industria habría dicho que eso es imposible".

Sus creadores presumen de que el F-35 tiene una capacidad inigualable para “evadir la detección del enemigo e ingresar al espacio aéreo en disputa”. Estos aviones están fabricados para volar sin ser detectados por ningún radar ni ninguna cámara de calor. Un auténtico prodigio de la ingeniería teniendo en cuenta que el motor de los aviones supersónicos tiende a calentarse. Además de que este avión aspira a pasar desapercibido ante los enemigos, también tiene capacidades ofensivas. De hecho, porta armas internamente en configuración sigilosa o externamente en determinados entornos con más de 8,000 kilos de munición total.

 

El F-35 ha sido fabricado para pasar desapercibido entre los radares enemigos. Crédito: Lockheed Martin.

 

Más que un avión, un ordenador con alas

 

Pero si hay algo por lo que destaca esta bestia de los cielos, es por su potencia informática. Algo que llevó al general Dave Goldfein, jefe de gabinete de la Fuerza Aérea, a bautizarlo como “un ordenador que vuela”“Nunca ha habido un avión que brinde tanto conocimiento de la situación como el F-35”, afirma Justin “Hasard” Lee, instructor de pilotos del F-35 de la Fuerza Aérea, a la revista Popular Mechanics.

Los F-35 recolectan y analizan una gran cantidad de información del campo de batalla y la comparten con los activos terrestres, marítimos y aéreos. Además de que pueden recibir órdenes por voz, están equipados con un conjunto de sensores avanzados. Algunos de ellos envían imágenes de alta resolución en tiempo real al casco del piloto —que cuesta unos 400.000 dólares—, desde seis cámaras infrarrojas montadas alrededor de la aeronave. Algo que permite al piloto tener una visión 360º y ver en todo momento qué ocurre fuera del avión.

 

Los F-35 pueden recibir órdenes por voz y están equipados con un conjunto de sensores avanzados. Crédito: Lockheed Martin.

 

Del aterrizaje vertical a operaciones de portaaviones

 

Hay tres variantes del F-35 que son muy similares entre sí. Todos son cazas de un solo asiento y se diferencian entre sí principalmente por la forma en la que despegan y aterrizan. El F-35A está diseñado para operar desde pistas convencionales y es la variante más común, a la que recurren tanto la Fuerza Aérea de Estados Unidos como la mayoría de los aliados internacionales. "El F-35A permitiría la migración de las fuerzas estadounidenses a una fuerza de combate casi completamente furtiva para 2025", explica Edward Aldridge, subsecretario de Defensa para Adquisiciones, a Popular Mechanics.

La segunda variante, el F-35B, puede aterrizar verticalmente como un helicóptero y despegar en distancias muy cortas, lo que le permite operar desde bases más limitadas. Gracias a la energía generada por el motor de este avión, un tubo de chorro giratorio capaz de rotar 95 grados en 2,5 segundos redirige su empuje hacia abajo, mientras que unos ventiladores de elevación bajo la cabina y las alas trabajan para producir un potente empuje vertical. Por último, el F-35C ha sido fabricado para operaciones de portaaviones.

 

El F-35B puede despegar y aterrizar de forma vertical como si fuera un helicóptero. Crédito: Lockheed Martin.

 

Detrás de todas las tecnologías que hacen de estos modelos cazas únicos, hay una inversión descomunal. De hecho, el coste de los F-35 puede aumentar considerablemente en los próximos años con el mantenimiento. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental advierte que sus costes operativos podrían volverse inasequibles dentro de 15 años. En 2036, el Pentágono podría gastar 6.000 millones adicionales al año de lo que originalmente planeó para mantener la flota.

Pese a su monumental coste, cada vez más potencias apuestan por el F-35 para reemplazar su flota obsoleta de tanques y cazas que envejecen rápidamente. La imparable tendencia de comprar este tipo de aviones para renovar arsenales militares se basa en su potencial para reemplazar a varias armas y aviones diferentes. El F-35 aspira a hacer casi todo lo que un ejército puede desear y convertirse así en el avión de combate más polivalente y avanzado que cualquier otra aeronave que pueda construirse en las próximas décadas.

 

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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