Las casas de paja regulan la temperatura, tienen una gran aislamiento acústico y, al contrario de la idea general, son muy resistentes. Crédito: Studio 1984.

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Las casas de paja resucitan como tendencia de ahorro energético

La crisis de la COVID-19 nos ha obligado a repensar los espacios que habitamos y la sostenibilidad parece ser el ingrediente clave del futuro de la vivienda. Como máximo exponente de esta tendencia, las casas pasivas utilizan materiales reciclables y optimizan el gasto energético sin renunciar a la comodidad, el diseño o la seguridad.

ANTONIO LÓPEZ | Tungsteno

La súbita crisis económica debida a la pandemia ha dejado en el paro a muchos habitantes de grandes ciudades, que ahora se plantean buscar empleo y establecerse en el mundo rural. En esa coyuntura, sumada a la de emergencia climática, las nuevas formas de edificación cobran relevancia: el consumo energético se convierte en una cuestión prioritaria, después de pasar tanto tiempo en casa por el confinamiento, las restricciones y episodios climatológicos extremos (como la gran nevada que dejó en el centro de España la borrasca Filomena, a principios de 2021). A los espacios en los que vivimos les pedimos ahora que sean más cómodos y, además, que nos permitan esquivar los bandazos climáticos que vendrán sin arruinarnos económicamente.

En las viviendas pasivas, sin limitar las posibilidades del interior, la clave está en el diseño del exterior. El término casa pasiva o “passivhaus” (una traducción fonética del alemán) empieza a cobrar importancia a finales de los años 1970 en Alemania. Allí nace el Instituto Passivhaus en 1991 y el certificado oficial que pone el sello a las viviendas pasivas, o de consumo casi nulo, que cumplen determinados requisitos. El control de las pérdidas y ganancias térmicas es fundamental en estas viviendas, así como evitar los puentes térmicos: los puntos de encuentro de dos materiales por los que se puede escapar el calor o entrar frío. La ubicación de las ventanas, además, se elige estratégicamente para no convertirlas en puntos vulnerables, y enmascarados en ellas, se emplean vidrios con doble cámara aislante. Solo en España, las casas pasivas con certificado passivhaus evitan un consumo anual de 4,16 millones de kWh y dejan de emitir 792 toneladas de CO2 —una cantidad equivalente a lo que podrían absorber una superficie de bosque tan amplia como más de cinco veces el jardín de la zona verde más emblemática de la capital española: el Parque del Retiro de Madrid. Esa superficie equivale a 620 hectáreas, o a casi 900 campos de fútbol.

 

Con un mínimo impacto medioambiental y coste de materiales, la casa de paja es uno de los máximos exponentes de las viviendas pasivas. Crédito: EarthCraft Construction.

 

El mito de 'Los tres cerditos' y las casas de paja

Las casas pasivas suponen una oportunidad en medio de la crisis económica de la COVID-19 y un gesto de reconciliación con el medio ambiente. Despuntan como tendencia, por el menor coste e impacto ambiental de los materiales, las casas de paja. A pesar de que en el imaginario colectivo tenemos la idea de que la paja es un material frágil y combustible, cuando se dispone en forma de alpacas y se elimina el aire, su combustibilidad es mínima; y, además, las paredes hechas con paja se recubren de cal, arcilla o tierra para protegerlas aún más.

Las casas de paja tienen mucha más resistencia que en el cuento de Los Tres Cerditos. En la realidad, la construcción con estos materiales aguantaría igual los soplos del lobo y, lo que es más importante, las fluctuaciones climáticas. De hecho, en palabras de Mirco Zecchetto, arquitecto especializado en este tipo de viviendas: “Una casa de paja es más confortable, tiene mejor aislamiento térmico, con muros que respiran y no atrapan la humedad y con materiales sin emisiones tóxicas. Sin hablar de que la huella de carbono es prácticamente inexistente”.

 

Ahorrar energía en la construcción y el uso de la casa

Las casas de paja buscan conseguir un espacio estanco para mantener la temperatura y regulan el aire con un sistema de filtrado y ventilación que evita la pérdida de calor. Esa estanqueidad implica, además, un excelente grado de aislamiento acústico. La arquitecta Eve Blanco, que construye este tipo de viviendas en Asturias, utiliza este material porque aumenta la capacidad térmica de la vivienda de manera natural, lo que permite prescindir de la calefacción y el aire acondicionado. Para optimizar el consumo energético, las casas que construye cuentan con un invernadero que capta la radiación solar y ahorra así entre un 30% y 40%.

La paja es el residuo de distintas actividades agrícolas de cultivo, lo que la convierte en un material muy barato y que, además, está disponible en gran parte del mundo. Según calculan en Meta 2020 “Para la producción de fardos de paja y el transporte de los mismos a la obra, se necesita mucha menos energía que para la producción de otros materiales aislantes, hasta 77 veces menos que para la producción de lana mineral, por ejemplo”.

 

La producción de fardos de paja y su transporte para la construcción de viviendas requiere mucha menos energía que otros procesos constructivos. Crédito: Wikimedia Commons.

 

El reto de conseguir abaratar su construcción

La existencia de redes de construcción especializadas, como la asociación European Strawbale Network (Red Europea de Construcción con Fardos de Paja) o la Red de Construcción con Paja en España ponen de manifiesto el auge que vive este material. Y es que no es para menos, porque entre sus bondades, tal y como explica el estudio de arquitectos especializados Meta2020, la paja es un material “transpirable, saludable, regulador de la humedad, muy versátil, fácil de trabajar”.

Esta tendencia recupera uno de los métodos más antiguos para crear hogares. La humanidad lleva miles de años construyendo casas con paja y barro, pero la paja empacada como material moderno de construcción surge en el siglo XIX, con el invento de la máquina embaladora. Y su renacimiento en las últimas décadas como técnica de edificación más ecológica se apoya en esas ventajas de eficiencia energética, y apela también al sentimiento de volver a lo ancestral, así como a la no implicación de sustancias tóxicas en el proceso.

Sin embargo, de todas sus potencialidades, el coste es la principal barrera para la popularización de las casas de paja. Aunque podrían ser más baratas que las convencionales, en la práctica esto solo es cierto si se opta por la opción de la autoconstrucción. Algunos futuros propietarios realizan cursillos para aprender a levantar muros de paja y así abaratar el coste de su vivienda, porque si no, es comparable al de una casa de ladrillos y cemento, o incluso más caro. La realidad de este prometedor sector es que, hoy por hoy, es un nicho de mercado, con pocos profesionales y pocas empresas especializadas en usar la paja como material de construcción.

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La monitorización de parámetros de salud como el ritmo cardíaco convierte a los relojes inteligentes en herramientas esenciales para detectar y prevenir enfermedades. Crédito: Kanut Photo.

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Cómo los ‘smartwatches’ pueden salvar vidas

Un estudio reciente señala que la monitorización de indicadores cómo la frecuencia cardíaca a través del procesamiento de datos de relojes inteligentes puede ayudar a detectar precozmente enfermedades. Se abre así una vía para que estos dispositivos, más allá de promover un estilo de vida saludable, tengan una utilidad científica y de salud pública.

 

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

George Cox, de 22 años, descubrió que sufría una enfermedad cardiaca al comprobar gracias a su reloj inteligente que tenía 130 pulsaciones por minuto estando en reposo. Es uno de los múltiples ejemplos que muestran el potencial de los smartwatches para la detección temprana de problemas de salud. La monitorización de parámetros como las pulsaciones, los niveles de oxígeno en sangre o el sueño, y funciones como la detección de caídas tienen el potencial de salvar vidas. Aunque a día de hoy estos aparatos no son productos sanitarios, pueden ser una herramienta clave para mantenernos sanos y para la salud pública.

De hecho, el 25% de los adultos cuenta en la actualidad con un dispositivo de este tipo, según el informe The future of devices publicado en 2020 por GSMA Intelligence. Con unos niveles crecientes de adopción de relojes inteligentes y rastreadores de actividad física en los últimos meses, los smartwatches podrían ser herramientas clave para la detección de enfermedades, especialmente en situaciones de crisis sanitaria como la generada por el coronavirus.

 

¿Puede un reloj inteligente detectar el coronavirus?

 

Cada vez son más los relojes que, en teoría, pueden medir el nivel de oxígeno en la sangre. Es decir, el porcentaje de oxígeno que los glóbulos rojos transportan de los pulmones al resto del cuerpo. Aparatos como el Apple Watch Series 6, el Amazfit GTS 2, el Fitbit Sense o el Samsung Galaxy Watch 3 prometen monitorizar este parámetro, que se emplea para detectar problemas respiratorios como la neumonía, asociada a la COVID-19, o las apneas del sueño.

Un nivel de oxígeno en sangre superior al 95% generalmente se considera correcto y cualquier nivel por debajo de ese nivel podría indicar que hay un problema, según Apple. Pero la compañía de Cupertino reconoce que “incluso en condiciones ideales, es posible que tu Apple Watch no consiga siempre una lectura de oxígeno en sangre fiable”. Factores como la perfusión cutánea (la cantidad de sangre que fluye por la piel), los tatuajes, el movimiento o la frecuencia cardiaca podrían afectar a la medición. Por ello, normalmente estos resultados no están pensados para uso médico. Aunque los avances señalan una vía muy interesante para convertir estos dispositivos en unas herramientas muy útiles en el futuro a la hora de detectar los síntomas de afecciones como la del coronavirus.

 

Nuevas funcionalidades como la realización de electrocardiogramas o la monitorización de la glucosa en sangre son esperanzadoras para la detección de enfermedades. Crédito: Carlos González.

 

El médico en la muñeca

 

Los investigadores de GSMA Intelligence aseguran que los wearables tienen el potencial de reducir las visitas en persona a centros médicos u hospitales. De hecho, el 89% de usuarios son muy favorables a compartir los datos de sus wearables con su médico, como señala un informe de Accenture. Ya existen camisetas que corrigen la postura, pijamas que monitorizan la respiración y petos para controlar a personas con problemas cardíacos. Se unen a los smartwatches y las pulseras deportivas que evalúan día tras día la calidad del sueño, registran el ejercicio físico, mandan alertas si se está demasiado tiempo inactivo y miden la frecuencia cardiaca.

Estos aparatos pueden llegar a ser muy útiles para detectar arritmias o enfermedades coronarias. Lo sabe bien el cardiólogo Miguel Ángel Cobos, que tras regalar un Apple Watch a su mujer, descubrió la forma de realizar un electrocardiograma completo en dos minutos situando el reloj en distintas partes del cuerpo. Por el momento, de poco sirve realizar la prueba si no puede ser interpretada por un profesional sanitario. Pero Cobos confía en que pronto habrá un sistema de inteligencia artificial capaz de analizar la información.

 

De medir la glucosa en la sangre a detectar caídas

 

Actualmente, este tipo de dispositivos hace todo tipo de mediciones gracias a sensores y luces que toman datos de nuestro flujo sanguíneo, nuestra posición y el que estemos en movimiento o no. Funcionalidades que los gigantes tecnológicos tratan de enriquecer con otras nuevas enfocadas en la salud. De hecho, algunas filtraciones indican que Apple y Samsung ya trabajan para que sus relojes puedan medir el azúcar en sangre. Esta función sería especialmente útil, por ejemplo, para personas con diabetes, ya que tienen que controlar con frecuencia los niveles de glucosa en sangre. Pero también para controlar un exceso de glucosa en la sangre que puede dañar los ojos, los riñones y los nervios.

Más allá de estos indicadores, algunos sensores incluidos en relojes como el Amazfit Bip 2 o el Apple Watch van un paso más allá y son capaces de detectar movimientos bruscos y caídas. Si el usuario sufre una “caída fuerte” mientras lo lleva puesto, el reloj hace sonar una alarma y le pide que confirme si se encuentra bien. Si no recibe respuesta y su portador está inmóvil durante un minuto aproximadamente, llama automáticamente a emergencias. Esta funcionalidad puede ser especialmente útil en la población de más edad, como demuestra el caso de Jim Salsman, un granjero de 92 años de Nebraska quien, gracias a este sistema de detección de caídas del Apple Watch, fue atendido rápidamente por los servicios de emergencias tras caer por una escalera cuando realizaba tareas de mantenimiento en su azotea.

 

Aunque los datos que ofrecen estos dispositivos y apps no están pensados para su uso médico, a futuro la recopilación de esta información podría anticipar epidemias como la del coronavirus. Crédito: Wikimedia Commons.

 

Relojes al servicio de la salud pública

 

Aunque los smartwatches ya han salvado algunas vidas, no hay que olvidar que todavía no se consideran productos sanitarios y los datos no se deberían utilizar para autodiagnosticarse. Aun así, algunos estudios subrayan la utilidad de estos aparatos no solo para el individuo, sino de forma colectiva y para la salud pública. Esto abre la puerta a amplias posibilidades. De hecho, un artículo publicado en la revista científica Journal of Medical Internet Research señala que la variabilidad de la frecuencia cardiaca detectada con un reloj inteligente común podría servir para predecir la infección por coronavirus.

Anticiparse a próximas pandemias podría ser una de las funcionalidades de mayor valor de estos dispositivos. Una línea que ya exploran investigadores del Instituto de Investigación Traslacional Scripps, que empezaron en marzo de 2020 un estudio para evaluar los datos compartidos por miles de usuarios de relojes inteligentes como parte de un programa para mejorar la detección y contención de brotes de enfermedades infecciosas. En un artículo publicado en Nature, indican que dispositivos como los de Fitbit pueden ayudar a identificar casos de COVID-19 mediante la evaluación de cambios en la frecuencia cardíaca, el sueño y los niveles de actividad.

Los datos de millones de usuarios, por tanto, podrían ser utilizados por los gobiernos y organismos sanitarios para detectar nuevos rebrotes y fijar estrategias de cara a frenar la expansión de la pandemia. Ya hay hospitales en todo el mundo, gigantes tecnológicos y startups que utilizan la tecnología para pasar de curar enfermedades a intentar prevenir su aparición. Los smartwatches, junto con otros wearables y sistemas de inteligencia artificial, podrían permitir un ahorro significativo al sistema sanitario en esta línea al mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades.

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Objetivo 2050: innovación para la energía del mañana

Del gris al verde. Del carbón al hidrógeno. De París al mundo. Los gases renovables como el biometano o el hidrógeno verde tendrán un papel protagonista en los próximos años. Energías limpias que encuentran en la innovación el aliado perfecto para alcanzar un objetivo común: ser neutros en carbono en 2050.

En el iFriday de marzo, hablamos de innovación, energía y sostenibilidad. Charlamos con Marcelino Oreja, CEO de Enagás, una de las compañías líder en infraestructuras de gas natural a nivel global. 

 

Redefiniendo el futuro del sector energético

 

La necesidad de combatir el calentamiento global está acelerando la transición hacia las energías renovables. Grandes corporaciones e instituciones públicas están poniendo el foco en el desarrollo de innovadores proyectos que han de ir transformando poco a poco nuestro modelo energético. 

Sin duda, el sector de la energía, como responsable del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero, tendrá un rol fundamental en la lucha contra el cambio climático en los próximos años.

“Estamos sustituyendo algunos equipos y el consumo de gas por consumo eléctrico renovable. Nos encontramos en un proceso de descarbonización en el que nos hemos comprometido a ser neutros en carbono en el año 40. Hemos pasado de medio millón de toneladas de emisiones de CO2 en el año 2014 a menos de 200.000 este año. Además, ese remanente lo reduciremos con nuevas tecnologías a partir del 2030. Aplicamos mucha innovación en todo este proceso y buscamos invertir en compañías que buscan reducir la huella de carbono con nuevas tecnologías”, señala Marcelino Oreja, CEO de Enagás.

 

 

En este futuro más comprometido con el entorno, el hidrógeno verde será una alternativa clave en la revolución energética hacia un modelo más sostenible. Un recurso casi ilimitado, con una gran capacidad de almacenamiento, que está destinado a dar respuesta a la gran mayoría de los problemas de las fuentes de energía actuales.

Según el ejecutivo de Enagás, “el hidrógeno se va a convertir en una pieza clave. Hoy hablamos mucho del hidrógeno verde, que es el que se produce con energía renovable, y del hidrógeno azul, que es el que se produce con gas natural almacenando el CO2 del proceso productivo del hidrógeno. Creo que ambos acabarán abriéndose paso en los próximos años”.

 

Innovación y sostenibilidad, un binomio imprescindible

 

La innovación y la sostenibilidad son conceptos estrechamente ligados. Cada vez son más las grandes empresas que incluyen en su hoja de ruta la puesta en marcha de proyectos, iniciativas y soluciones innovadoras que tienen como objetivo mejorar y proteger el entorno y avanzar hacia un mundo más sostenible. 

Enagás está haciendo una apuesta muy importante por la sostenibilidad, contribuyendo con sus acciones, proyectos, políticas y compromiso a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En este sentido, la compañía ha reducido sus emisiones un 63,2% entre 2014 y 2020. Asimismo, cuenta con más de 50 proyectos concretos de mejora de la eficiencia energética.

Pero para alcanzar estos éxitos y posicionarse como un referente sostenible en todo el mundo, la innovación ha jugado un papel fundamental en la estrategia del grupo. Al igual que Sacyr, la compañía gasista ha apostado desde hace años por un modelo de innovación abierta asentado en la colaboración con agentes innovadores externos y el intraemprendimiento.

“Buscamos diversificarnos y nuevas actividades y para eso la innovación ha sido crítica. El emprendimiento ha sido esa otra palanca que nos ha permitido también innovar en nuestros procesos. Ahora combinamos esa experiencia de la gente de la compañía, de nuestros expertos, con el talento externo, con aquellas empresas de fuera que pueden trabajar con nuestros empleados y presentar nuevos proyectos”, señala Marcelino Oreja, CEO de Enagás.

 

 

Transición energética, una prioridad de los fondos Next Generation

 

La transición energética es uno de los pilares fundamentales marcados por Europa en los fondos Next Generation, el programa de incentivos europeo para ayudar al desarrollo de los países más castigados por la pandemia. Los expertos señalan que España recibirá alrededor de 150.000M€, entre subvenciones y préstamos, procedentes de estos fondos.

Sin duda, una ocasión histórica para empresas líderes del sector energético como Enagás. “Es una enorme oportunidad siempre que los aprovechemos para cambiar el tejido productivo, para generar empleo estable, para industrializar el país y para transformar y reducir las emisiones”, concluye Marcelino Oreja, CEO de Enagás.

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Nuevos materiales más sostenibles para crear el firme de carreteras

Con nuestro proyecto Ecaryse, estamos estudiando nuevos componentes basados en residuos y subproductos para estabilizar los firmes de carretera, más sostenibles con el medio ambiente y más eficientes económicamente que la cal.

Dentro del proceso de ejecución de una carretera, resulta necesario estabilizar aquellos suelos que resultan ser inadecuados para su uso dentro del paquete de firmes de la misma. Normalmente se utiliza cal como agente estabilizador, pero la cal tiene un coste elevado y el proceso de calcinación de la cal está asociada a importantes emisiones de dióxido de carbono.


Por ello, se están estudiando nuevos componentes basados en residuos y subproductos, más sostenibles con el medio ambiente y más eficientes económicamente. 


Así surge el proyecto Ecaryse. Estamos probando una serie de nanopolímeros, compuestos de nanosílices, en un tramo de pruebas en Villacarrillo (Jaén).


“La Universidad de Córdoba, socia del proyecto, ensaya estos productos en su laboratorio para diseñar diferentes fórmulas de trabajo y Sacyr válida el uso de estos productos y fórmulas de trabajo, diseñando y ejecutando una serie de tramos de prueba para ver si realmente funcionan o no funcionan para su posible uso en otros países también”, explica Francisco Javier Mateos, gestor de proyectos del área de innovación y conocimiento del departamento de I+D de Sacyr Construcción. 

 

 

Uso de materiales del lugar


“Debajo de la capa de asfalto hay paquetes de tierras que son materiales que se han compactado, y que en el caso que se trate de suelos inadecuados, han sido tratados con un agente estabilizador. Realmente los polímeros son productos químicos que se añaden al suelo, para estabilizarlo, en sustitución de la cal”, explica Mateos. “Hay zonas en el mundo con acceso complicado a la cal, como Colombia y Chile. Allí ya utilizan estos polímeros", explica el gestor.


“Queremos saber las propiedades y si realmente estabilizan los suelos, y valorar su viabilidad económica. Hay algunos de estos polímeros que han funcionado y que dan al terreno unas características similares a la cal”, explica Mateos.
Normalmente, se utilizan materiales de la zona, para evitar traer materiales de otras partes y así reducir los costes y las emisiones a la atmósfera relacionadas con el transporte de estos materiales. Con la excavación de la zona y el movimiento de tierras, se extraen materiales y se aprovechan.  


“En estos procesos reutilizamos materiales a los que les añadimos el aditivo. Este producto lo diluyes en agua, lo mezclas con el terreno, lo extiendes, y lo compactas. Como propiedades destacadas, aporta capacidad de soporte, se hincha menos con el agua y aísla de la humedad”, apunta Narciso Pulido, responsable del departamento de I+D de Sacyr Construcción.
 

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Agua reciclada para la reparación de carreteras

Sacyr Mobile Hydroclean desarrolla un sistema de depuración de agua in situ capaz de reciclar el agua que se utiliza en las operaciones de hidrodesbaste.

Sacyr Mobile Hydroclean es un proyecto desarrollado por nuestros compañeros Rubén Jover, Rafael Parias, Miguel Ángel Moreno y Pablo Mochón. Fue uno de los ganadores de nuestro programa de retos medioambientales Sacyr por el Clima que tenía como objetivo reducir la huella hídrica de nuestras actividades.

Esta iniciativa, de aplicación a los trabajos de concesiones y conservación de carreteras, desarrolla un sistema de depuración de agua in situ, capaz de reciclar el agua que se utiliza en las operaciones de hidrodesbaste.

La técnica del hidrodesbaste mejora el coeficiente de rozamiento transversal (CTR) de las carreteras mediante la aplicación de agua a presión. La técnica que utiliza agua a presión para reparar las carreteras es la más eficiente, pero tiene algunos contras, como que el agua recoge suciedad de hidrocarburos.

Para operar con este sistema, tenemos una unidad de limpieza, un camión que cuenta con crucetas en la parte de abajo (con 96 boquillas cada una), que inyectan agua contra el pavimento. El agua se recoge ya sucia y se almacena en el camión.

 

 

Aprovechamiento del agua

La unidad ideada por nuestros compañeros se une al camión que realiza el hidrodesbaste y es capaz de depurar el agua sucia in situ, separando la fracción sólida y la fracción de hidrocarburos. Purifica el agua de forma que puede ser reaprovechada durante mínimo 8-9 ciclos, gracias a un ciclo cerrado de agua. El consumo derivado de esta tarea es de 10.000 litros de agua por cada kilómetro de carril tratado.

Actualmente, el agua sucia se almacena otra vez en el camión y hay que parar la máquina para vaciar el camión de agua con hidrocarburos, tratarla y volver a llenar el camión con agua limpia. Se hacen unos 4 o 5 km en 12 horas.

“Hemos inventado una depuradora móvil que limpia el agua en movimiento, depura el agua sucia en una hora. Esta depuradora va remolcada y gracias a ella podemos triplicar nuestro rendimiento”, explica Rubén Jover, responsable de I+D+i de Sacyr Concesiones.

 

 

Esta iniciativa de depuración en continuo de las aguas hidrocarburadas reduce el consumo de agua entre ocho y nueve veces. No solo supone aumentar rendimiento sino también ahorrar agua y ahorrar en gestión de residuos.

Actualmente, este proyecto se presentará a un programa público de financiación del CDTI para ponerlo en marcha, de tal manera que en 2021 podría estar funcionando.

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Hacemos realidad una movilidad sostenible eléctrica y autónoma

Sacyr participa en el proyecto Movilidad 2030, un consorcio constituido por siete empresas del sector del transporte que lideran a nivel europeo las actividades de investigación y desarrollo para la llegada del vehículo conectado y autónomo. 

Sacyr participa en el proyecto Movilidad 2030, un consorcio constituido por siete empresas. Este proyecto fue la tercera propuesta mejor valorada de la primera Convocatoria de “CDTI Misiones”, la convocatoria estrella de CDTI en el marco del Programa Estatal de Liderazgo Empresarial en I+D+I del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020.

Movilidad 2030 reúne a empresas españolas del sector del transporte que lideran a nivel europeo las actividades de investigación y desarrollo para la llegada del vehículo conectado y autónomo. 

“Teniendo en cuenta toda la gente que se presenta, hemos quedado muy bien. Recoge todas las actuaciones que ya se estaban llevando a cabo o se iban a llevar a cabo en un futuro cercano y responde a necesidades reales del negocio”, explica Miguel Angel Moreno, responsable de I+D de Sacyr Concesiones.

El proyecto aborda todos los enfoques necesarios a nivel de vehículo, infraestructura, servicios, operación, etc., con la finalidad de crear una movilidad sostenible impulsada a nivel nacional.

 

Automatización y electrificación

Cada uno de los siete participantes del proyecto Movilidad 2030 se encuadra en uno o más objetivos del proyecto y a su vez cuenta con objetivos propios. Sacyr se encargará sobre todo de la gestión de la infraestructura requerida, desarrollando un innovador sistema de pago por móvil en peajes, así como un sistema de detección de vehículos kamikazes que será capaz de posicionar a sus autopistas como las más seguras.

El consorcio del proyecto se compone de siete empresas, líderes cada una en su sector, y cuentan con una consolidada experiencia y conocimiento para abordar los trabajos planteados:

1.    Sistemas embarcados avanzados de percepción, comunicaciones, autonomía y navegación
2.    Recarga inalámbrica inductiva para vehículos eléctricos particulares 
3.    Optimización de la gestión de flotas eléctricas, infraestructura de recarga, y eficiencia de la planificación y la ejecución de desplazamientos de vehículos eléctricos 
4.    Tecnologías para una arquitectura escalable y elástica
5.    Despliegue de servicios C-ITS que favorezcan la cooperación y la negociación entre vehículos e infraestructura para gestionar los escenarios y situaciones de la futura movilidad.
6.    Innovadores sistemas de supervisión de la seguridad que garanticen el correcto comportamiento en las decisiones tomadas en base a los vehículos convencionales
7.    Gestión de las infraestructuras a los requerimientos de nuevas políticas de movilidad 
8.    Definición de metodologías y validación de tecnologías VAC e infraestructura para la movilidad conectada y eléctrica.

 

 

“Define un nuevo sistema de movilidad que permita realizar una gestión integral del transporte basado en la automatización y en la electrificación. Responde a las necesidades y a los retos de la movilidad actual y futura, contribuyendo a la evolución y a la transformación del transporte”, explica Miguel Ángel Moreno.

En este proyecto Sacyr Concesiones, investigará y desarrollará tecnologías basadas en digitalización y conectividad, capaces de mejorar la experiencia y el confort de los usuarios así como la seguridad de la circulación evitando la presencia de vehículos circulando en sentido contrario, los denominados kamikazes.

En este sentido, Sacyr aborda el proyecto agrupando todos sus desarrollos y actividades en cuatro ejes fundamentales:

•    Uso de nuevas tecnologías de pago: IoT aplicado al pago por móvil
•    Detección de vehículos "kamikaze"
•    Sistema de preclasificación y clasificación en peajes físicos mediante análisis inteligente de video
•    Aplicación de redes neuronales a las técnicas de aforo

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Planta de Tratamiento de Residuos y Compostaje Los Hornillos (Quart de Poblet, Comunidad Valenciana)

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Los residuos también crean riqueza y son sostenibles

Innovamos para encontrar tecnologías que traten los residuos de manera sostenible y además generen materiales que vuelvan a ser utilizados y aprovechados.

El concepto de economía circular asociado al tratamiento de residuos puede parecer un concepto muy novedoso pero en realidad no lo es tanto.

Valoriza Medioambiente (división de servicios urbanos de grupo Sacyr) lleva más de 37 años trabajando en él mediante la recuperación de materiales reciclables y la generación de energía de carácter renovable entre otras opciones.

Sin embargo, tenemos claro que los ambiciosos objetivos que tenemos por delante en los próximos años para la gestión medioambiental de nuestros residuos hacen que ese modelo más “tradicional” necesite evolucionar mediante el desarrollo e implantación de nuevas tecnologías de tratamiento que permitan aprovechar mejor los materiales evitando que acaben en vertedero.

La directora del departamento de innovación de Valoriza, Ana Benavent, y Rafael Sánchez Aparicio, director del departamento de Tratamiento de residuos en Valoriza, nos explican todos los proyectos innovadores en marcha, relacionados con la incorporación de nuevas tecnologías innovadoras en el tratamiento de residuos.

 

Insight, detección de partículas no férricas por imagen

 

Entre ellas, destacan varios como RARx o Microuwas, pero en esta ocasión nos centramos en otros tres en concreto. Los tres tipos principales de residuos son los orgánicos, los derivados del petróleo y los minerales (férricos y no férricos).

Para que se puedan recuperar los residuos, la materia tiene que ser lo más homogénea posible.

 

Reciclado de vidrio y metales no férricos

“Tenemos uno relacionado con el vidrio. Antes, este material, contenido en las bolsas de basura y que no se separaba, se tiraba todo al vertedero. Ahora, a través de selección óptica en nuestras plantas, conseguimos seleccionarlo, depurarlo, y que se pueda reciclar para otros usos”, explica Ana Benavent.

En octubre de 2020 Ecovidrio nos hizo partícipes del premio Ecolatras, en el que se reconoció la labor de todos los agentes que forman parte de la cadena de reciclado de vidrio en España, en el que Valoriza Medioambiente juega un papel destacado. “Actualmente y gracias a proyectos como este se están reciclando en España más de 7 de cada 10 envases de vidrio en el país.”, explica.

Por otro lado, tenemos un proyecto de detección los metales no férricos contenidos en las escorias de una incineradora. “Cuando los residuos salen del horno se hace una selección previa para separar los materiales metálicos y el resto se desecha. En el resto de estas escorias sabemos que existe un 11% de materiales recuperables, y aproximadamente un 2% de ellos son metales no férricos (cobre, aluminio, níquel, metales preciosos) que pueden alcanzar un alto valor de mercado si se separan correctamente.

Actualmente estamos investigando un sistema para poder distinguir cuáles de esas escorias contienen metal no férrico que se pueda recuperar, con lo que reducimos también el material depositado en vertedero”, apunta Ana Benavent.

 

Digitalización también en residuos

Por otro lado, el proceso de digitalización tan necesario en todas las áreas, también se está aplicando a la gestión de residuos. “Toda la información que se genera en la gestión de las plantas tanto analíticas de proceso como ambientales lo estamos poniendo en un entorno digital. Es un proceso que agiliza la toma de decisiones para averiguar el mejor tratamiento posible”, explica Rafael Sánchez. “Estamos usando el programa SQL Azure. Una vez tengamos digitalizada toda la información de las plantas, podremos hacer big data, con otra serie de información socioeconómica. La idea es digitalizar todas nuestras operaciones para poder explotar esa información”, apunta Sánchez.

 

Biometano: depuración de biogás

Otro proyecto es la depuración de biogás para convertirlo en gas natural de origen orgánico. “Actualmente, estamos definiendo el proyecto Biometano y analizando la viabilidad de la depuración de biogás, es decir, la viabilidad del biometano”, explica Rafael Sánchez. El Proyecto Biometano puede sintetizarse en sustituir parte del consumo de gas natural (de origen fósil) por biometano (gas de origen totalmente renovable y con, prácticamente, iguales características).

 

Imagen de un Gasómetro

 

Con la depuración del biogás, logramos obtener biometano que resulta una alternativa tecnológicamente viable y energéticamente rentable y sostenible que puede sustituir el consumo de gas natural en muchos hogares o en vehículos. El biogás es un gas con un elevado contenido de metano (entre un 50% y un 70%) que se genera como consecuencia de la biodegradación de la materia orgánica en condiciones anaerobias (ausencia de oxígeno). Su generación puede ser intencionada (como es el caso de las biometanizaciones) o bien como consecuencia “natural” de la actividad humada (por ejemplo, en la ganadería o en los vertederos de residuos).

“Desde el mundo de los residuos la forma que contribuimos a reducir las emisiones es con la reducción de materia orgánica en vertederos y evitando que el metano se emita a la atmósfera. El metano que captamos lo depuramos y lo convertimos en biometano. En el proceso de la digestión anaerobia, tenemos la oportunidad de generar fertilizante orgánico que ayuda hacer más sostenible la actividad agrícola.. Una vez depurado el biogás puedo usar ese biometano para los camiones que desarrollan el servicio de recogida”, subraya Rafael Sanchez.

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Salvar los obstáculos del teletrabajo lleva a la adopción de tecnologías que buscan mayor eficiencia, pero también fortalecer los vínculos entre empleados y facilitar la comunicación. Crédito: VSpatial.

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Las herramientas que están transformando el teletrabajo

Tras la pandemia, los modelos híbridos que combinan el teletrabajo y la presencia en la oficina han llegado para quedarse. El teletrabajo exige nuevas formas de organización con procesos más flexibles y herramientas digitales que permitan gestionar equipos, tareas y la comunicación entre empleados en remoto.

ANTONIO LÓPEZ | Tungsteno

La pandemia provocó un aluvión de nuevos usuarios en aplicaciones de videoconferencia como Zoom o Webex y plataformas de trabajo colaborativo como Slack o Microsoft Teams. Tras un año de pandemia y a pesar de la incertidumbre laboral que ha provocado, la experiencia del trabajo en remoto ha confirmado la utilidad de estas herramientas digitales. Ayudan a trabajar a distancia y facilitan la ubicuidad de muchos trabajadores, y han consolidado las siguientes tendencias de gestión y organización de equipos de trabajo:

 

Salvar las distancias: más allá de Zoom

 

Uno de los principales desafíos del trabajo en remoto es el de mantener la moral de los trabajadores en medio de la pandemia, sin compartir el día a día con sus compañeros, tal y como refleja una encuesta realizada por la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM). Si en el arranque de la pandemia, las videoconferencias vía Zoom o Skype fueron de gran ayuda, ahora se hace necesario avanzar en esa línea.

Para reconfortar la sensación de pertenencia al grupo en un contexto social tan hostil, es esencial facilitar las dinámicas de colaboración y el aprendizaje conjunto. Son los objetivos de la herramienta online Miro, que permite gestionar lluvias de ideas de manera visual, mediante pizarras digitales sincronizadas, cronómetro y un sistema de votación en tiempo real:

 

Fortalecer los equipos que no trabajan en el mismo espacio físico es uno de los objetivos de Miro, que lleva a las reuniones virtuales pizarras digitales sincronizadas para la gestión de propuestas e ideas. Crédito: Miro.

 

Herramientas como Kahoot, TEAM MOOD o Dr. Clue afrontan ese mismo reto y facilitan las dinámicas de comunicación a través de alternativas al acompañamiento presencial, como salas de café virtual o experiencias de gamificación. Un paso más allá van las aplicaciones basadas en realidad virtual a la hora de acercarnos, literalmente, a la oficina y los compañeros. Mediante el uso de unas gafas de realidad virtual, herramientas como Arthur, vr on, o MeetinVR recrean espacios de trabajo virtuales incluso más prácticos que los de la vida real, ya que permiten optimizarlos y personalizarlos en función del tipo de reunión y las preferencias de cada trabajador. Además, el uso de avatares de realidad virtual también permite aprovechar las virtudes de la comunicación no verbal, haciendo más tangible la “presencia” de los compañeros en procesos como las dinámicas de team building.

 

Comunicación eficiente: más allá del WhatsApp en el trabajo

 

Aunque las videollamadas grupales fueron la primera respuesta para salvar las distancias, no son suficiente para vencer uno de los principales retos de los equipos que teletrabajan: fomentar su cohesión y la colaboración de sus miembros sin contar con un espacio físico de referencia.

Cada vez el WhatsApp se está convirtiendo más en un instrumento de trabajo, y en algunos puntuales puede ser lo más práctico. Sin embargo, es un espacio en el que conviven chats individuales con grupos familiares y de trabajo. Para evitar el caos de los chats a varias bandas, herramientas como Slack aprovechan la usabilidad del concepto de mensajería instantánea para gestionar el flujo de trabajo en un entorno más privado y seguro que permite además centralizar toda la comunicación de un equipo de trabajo (emails, documentos…). La integración con otras herramientas online para gestionar tareas o proyectos permite que se reciban las notificaciones en Slack cada vez que hay novedades en esos otros espacios de trabajo. Y ante la competencia de Microsoft Teams, Slack ha ido incorporando nuevas funciones como la creación de flujos de trabajo, que usan la propia conversación del chat para resolver tareas rutinarias y repetitivas usando formularios:

 

Otras herramientas buscan la sinergia entre la mensajería instantánea y la gestión del flujo del trabajo de una manera segura y privada, como es el caso de Slack. Crédito: Slack.

 

Las funciones del día a día exigen, además, contar con distintos espacios de reunión (virtuales) donde se puede también repartir tareas y hacer seguimiento de los progresos. Microsoft Teams permite también trasladar todo el universo laboral de una oficina o un equipo directivo de un colegio a la nube y, además, en sus últimas versiones, incluye la opción de transcribir todas las conversaciones, una funcionalidad que facilita enormemente el acceso a personas con problemas de audición.

Slack y Microsoft Temas son los dos grandes rivales en este tipo de soluciones al teletrabajo basadas en la conversación, y compiten ferozmente por su implantación en grandes empresas. Sin embargo, hay alternativas más sencillas a estos dos gigantes —y quizás más apropiadas para pequeños grupos de trabajo y proyectos— , que hacen especial énfasis en la usabilidad y el diseño de una interfaz agradable, tanto en el ordenador como en la tablet y el teléfono móvil. Chanty o Flock son dos buenos ejemplos de esa aproximación más sencilla.

 

Gestionar el agobio: más allá del email

 

La deslocalización física de los trabajadores ha impuesto el almacenamiento en la nube como punto de encuentro para rediseñar la gestión de proyectos y hacer que no recaiga tanto en el email, los chats o las conversaciones telefónicas. Con la pandemia y el distanciamiento social el volumen de información (personal y laboral) se ha multiplicado en estos canales, haciendo más difícil asimilar y encontrar encargos concretos o documentos adjuntos cuando se más se necesitan: ¿estaban en un correo o en WhatsApp? En este contexto, organizar el reparto y el progreso de las tareas de forma minuciosa se ha vuelto inevitable, una funcionalidad que ofrecen herramientas como Trello o Todoist —muy útiles para para gestionar el día a día de manera individual o con el propio equipo de trabajo.

Cuando la organización del trabajo gira en torno a un proyecto concreto, para el que se forma un equipo de trabajo que engloba a personal de diferentes empresas y freelance, son especialmente útiles herramientas como Basecamp, uno de los gestores de trabajo online más veteranos. Lanzado en 2004, resurge ahora presentándose como un espacio de trabajo remoto en el que priman la calma y la organización, ante la deslocalización, la dispersión y el estrés comunicativo, que han aumentado desde que la COVID-19 se extendió por todo el mundo.

Pero estos gestores de proyectos, al igual que los de tareas o las herramientas de chat requieren una labor de diseño y concepción del espacio de trabajo virtual, y una considerable curva de aprendizaje por parte de los usuarios. Exigen una inversión en formación y un esfuerzo y una voluntad de reinventar las rutinas diarias. En el último año ha despuntado una alternativa, menos exigente en ese sentido: gestionar el trabajo alrededor de los documentos, que es algo que sí llevamos haciendo mucho más tiempo.

 

Para mantener la eficacia en deslocalización laboral surgen alternativas como Dropbox Spaces, que gestiona el espacio de trabajo virtual en torno a los documentos. Crédito: Dropbox.

 

Google Docs nació en 2006 como una alternativa al Word, accesible de manera gratuita desde cualquier navegador web; y más allá de democratizar el acceso a un procesador de textos, acostumbró a mucha gente a la edición colaborativa de documentos (integrando además comentarios y tareas) y a que la versión "buena" del documento sea la que está en la nube para todas las personas con acceso a ese documento, evitando la confusión que generan las diferentes versiones de un archivo en los distintos dispositivos y carpetas de distintos usuarios.

El servicio de almacenamiento en la nube Dropbox lanzó en 2017 la herramienta Paper, una alternativa más visual a Google Docs y concebida desde el principio para integrar en los documentos muchas funciones de gestión de trabajo (incluidas tareas y cronogramas). Y la pandemia aceleró los planes en esa línea de Dropbox, que a finales de 2020 presentó la segunda versión de Spaces, su espacio de trabajo virtual: una evolución online del concepto de carpeta compartida en la nube (que también popularizó Google con su servicio Drive).

Así, frente a los cambios de paradigma mental que requieren muchas herramientas de teletrabajo, Spaces propone que el espacio de trabajo se vaya organizando de manera natural a partir lo que ya son desde hace décadas los "objetos" en los que se materializa el propio trabajo, así como los planes, los procedimientos y las dudas: los documentos. Space es la última gran novedad en este tipo de herramientas, compitiendo con otras más veteranas como Slite, Kipwise, Confluence o Notion, que combinan la claridad de las carpetas con la flexibilidad de una wiki.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

 

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Desaladora de Alicante (España)

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Creamos una tecnología más eficiente y sostenible en desalación 

Sacyr Agua quiere destacar nuestro compromiso, no sólo con la sostenibilidad, sino también con la innovación, en el ciclo integral del agua.

La protección, conservación y restauración de los recursos naturales se enmarca en nuestro plan de actuación Sacyr Sostenible 2021-2025. Y como dos de los objetivos fundamentales: reducir la huella hídrica y mejorar la gestión de los recursos hídricos.

Como consecuencia, estamos inmersos en un proceso de transformación de nuestra tecnología en el ámbito de la desalación, en concreto, en el proceso de ósmosis inversa, para conseguir unas membranas más sostenibles. 

 

 

¿Qué es la ósmosis inversa?


La ósmosis inversa es el proceso utilizado en nuestras plantas desaladoras para la purificación de aguas salobres y del mar, extrayendo las sales y otros contaminantes del agua. La ósmosis es un fenómeno que tiene lugar de forma natural, por ejemplo para el intercambio de sales y agua en las membranas celulares o en las raíces de las plantas.

En las instalaciones industriales invertimos este proceso (ósmosis inversa) aplicando una alta presión sobre las membranas que dejan pasar el agua pero no las sales u otros contaminantes . A pesar de que estas membranas tienen una vida media entre 5 y 8 años y pueden ir recuperándose parcialmente mediante limpieza, cuando finalizan su vida útil se convierten en un residuo, que es difícil y costoso de gestionar.


Tras el éxito del proyecto que llevamos a cabo en los últimos años, LIFE Transfomem , Sacyr está ahora profundizando en la aplicación de estas tecnologías de transformación de membranas de ósmosis inversa desechadas en membranas de nanofiltración (NF), microfiltración (MF) y ultrafiltración (UF), desarrollando varios proyectos piloto de optimización de la tecnología.


Para hablar de este proyecto contamos con Elena Campos, Patricia Terrero y Mercedes Calzada, las investigadoras principales de este proyecto, del departamento de innovación de Sacyr Agua.


“Por un lado, buscamos una alternativa sostenible a la fabricación y el uso de membranas para el tratamiento de aguas. Por otro, queremos potenciar la ultrafiltración (UF) como pretratamiento por ser altamente eficiente en la eliminación de sólidos suspendidos, la reducción del valor de SDI (Silt Density Index, representativo de la capacidad de ensuciamiento de un agua), bacterias, virus y otros patógenos del agua de alimentación, para la producción de agua de alta pureza”, explica Patricia Terrero.

 


Durante los últimos años la UF se ha extendido como pretratamiento de agua de mar previo al proceso de membranas, aunque sus principales inconvenientes son el elevado coste de inversión de la tecnología y sus costes de operación.


Optimización energética y reducción de la huella de carbono


“La tecnología permite a la compañía poner a disposición del ser humano la cantidad de agua necesaria, con la calidad adecuada para cada uso, sin generar residuos ni contaminantes. Orienta sus soluciones a las necesidades y oportunidades de desarrollo de la Agenda Sostenible 2030, contribuyendo a la consecución del ODS 6 “Agua limpia y saneamiento” y ODS 14 “Vida Submarina”, explica Elena Campos.


“Sacyr Agua sigue trabajando asimismo en la optimización energética y reducción de la huella de carbono de la desalación y ha presentado varias propuestas de financiación por fondos europeos Next Generation en las expresiones de interés de energías renovables, economía circular y sostenibilidad en las Islas, habiéndose sumado también con su apoyo a otras iniciativas sectoriales como la propuesta por AEDyR”


El uso de membranas recicladas permitiría reducir los costes de inversión, incrementando la sostenibilidad y fomentando la economía circular.

 

¿Qué beneficios aportaría este proceso?


¬ Materiales: el reciclaje de membranas permite reducir el 100% de las materias primas utilizadas en el proceso de fabricación de membranas de NF o UF.
¬ Emisiones: la huella de carbono del módulo de transformación es un 95-99% inferior a las comerciales.
¬ Residuos: gracias a esta tecnología es posible reciclar el 70% de las membranas desechadas.
¬ Agua: el consumo de agua directo e indirecto se podría reducir más de un 90%
Nuestras instalaciones de desalación, dotadas con la última tecnología existente en el mercado, son capaces de incorporar al ciclo de agua más de 2 millones de metros cúbicos diarios construidos por Sacyr (el equivalente al consumo de una ciudad de 10 millones de habitantes) con un reducido consumo energético y potenciando sustancialmente los recursos naturales existentes.

 

 


Ante todo, sostenibilidad


“Intentamos que nuestros proyectos de desalación sean lo más ambientalmente sostenibles posible, con el uso de energías renovables para su alimentación eléctrica (como ocurre en las plantas de Aguilas y Perth, en Australia), la protección del medio marino con rigurosos estudios de vigilancia ambiental, y todo ello complementado con el uso de nuevas tecnologías (como el dron submarino o los gemelos digitales) e inspirado por la innovación. Debemos destacar asimismo la realización de un proyecto  reciente para el uso sostenible de agua desalada para agricultura (LIFE Deseacrop ), uno de los mayores usuarios de agua desalada en España.” indica Mercedes Calzada.  


El desarrollo de estos nuevos procesos permitirá contribuir con el desarrollo tecnológico del proceso de transformación y reutilización de membranas, incrementando la sostenibilidad de los sistemas de tratamiento de aguas, mejorando la durabilidad de las membranas y reduciendo los costes ambientales asociados a esta tecnología.

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Peajes inteligentes para facilitar la vida al conductor

Automatizamos sistemas e implantamos métodos de pago más eficientes que ahorran tiempo en los procesos de transacción en carretera.

Las autopistas de peaje hacen los trayectos más accesibles, rápidos y seguros. Sin embargo, las estaciones de peaje muchas veces nos resultan incómodas, ya que requieren de nuestro tiempo y no siempre disponen de sistemas rápidos de pago para facilitarnos el paso por los mismos. 


Sacyr, consciente de estos inconvenientes, está facilitando en las autopistas que gestionamos sistemas de peaje inteligentes, con el objetivo de facilitar la vida al conductor, ahorrar tiempo, y llevar a cabo procesos de transacción de mayor valor añadido para la compañía. En este sentido, la automatización cumple un papel fundamental.


“En una vía con telepeaje, pueden pasar hasta 500 vehículos por hora, frente a 225 vehículos en una vía con sistema manual. En España, no es habitual encontrarse con peajes que dispongan de terminales automáticos que acepten múltiples medios de pago como las tarjetas sin contacto, chip y efectivo; por ello, nos hemos focalizado en hacer posible que estas máquinas integren todas las tecnologías de pago, para poder ponerlas al servicio de los clientes”, explica Santiago de Santiago Muñoz, jefe del departamento de sistemas de transporte e instalaciones de Sacyr Concesiones.


Sacyr tiene concesiones viarias en América Latina (Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú y Uruguay) y en Europa (Italia, España e Irlanda).

 

 

Implantación en Europa


En Europa ya tenemos implantados estos sistemas:


Pago manual: Cabina con peajista con pago en efectivo (moneda local y divisas), tarjetas financieras y no financieras y medios de pago propios.


Pago automático:

  • Pago por móvil mediante tecnología NFC
  • Telepeaje basado en tecnología DSRC. Vía-T como sistema interoperable en España
  • ATPM (Automatic Toll Payment Machine). Este, es un proyecto de innovación propia de Sacyr, que consta de un hardware tipo tótem de doble altura para atención de vehículos de diferente altura con capacidad para aceptar todos los medios de pago disponibles (tarjeta financiera y no financiera, móvil NFC, metálico, tarjetas de fidelidad) Además, cuenta con un software de control con capacidad para atención remota de los usuarios mediante cámara de vía e intercomunicador de usuario.  Este sistema ya está implantado en la autopista del Guadalmedina Ap-46 (Málaga-Las Pedrizas) y entre las ventajas que aporta al usuario destaca la versatilidad de contar con todos los medios de pago de una forma ágil. Además, a Sacyr le permite total flexibilidad a la hora modificar componentes hardware y software sin dependencias con proveedores externos. 

 

“Para el 2021, está proyectada la instalación de 18 máquinas ATPM de altura simple para vehículos ligeros y 8 de doble altura para el pago de vehículos pesados. Se trata de una versión mejorada, que actualmente ya está instalada en una vía de pruebas”, explica Santiago de Santiago.

 

En Chile, Sacyr cuenta con 8 autopistas de peaje que cuentan con peaje atendido en cabina y automático mediante telepeaje. 

 

Sistema novedoso de pago automático


El sistema más novedoso de pago automático es el free flow que se emplea en las autopistas urbanas de Santiago de Chile y en otros países como Estados Unidos, Suecia, Austria, Gran Bretaña, Irlanda, Noruega o España. Consiste en un pórtico equipado con sistemas de clasificación, cámaras de OCR (optical character recognition) y antenas de telepeaje, que reconoce los vehículos que pasan sin necesidad de parar ni reducir la velocidad, ya que el sistema identifica al vehículo y gestiona el pago del peaje a través de la concesionaria. Los usuarios/vehículos que usan estas vías están registrados en el RNUT (Registro Nacional de Usuarios de Telepeaje) aportando datos de identificación del usuario, matrícula y modo de pago.


Américo Vespucio Oriente (AVO), y las autopistas de Los Vilos - La Serena y Camino de la Fruta, en Chile también, dispondrán de sistema free Flow.


“El conductor puede mantener su velocidad al pasar por los pórticos, equipados con estas antenas y cámaras, que registran el paso del vehículo para su posterior cobro. Sacyr se adapta a las tecnologías específicas de cada país en función de las necesidades”, subraya Santiago. 


El sistema de telepeaje también se usa en los peajes canalizados del grupo en este país. Otro modo de pago automático de los peajes Sacyr en Chile es el uso de tarjetas de prepago que gestionan directamente las concesionarias.


En Perú, Colombia y Paraguay los medios de pago de momento son atendidos con peajista.

 

Desarrollo de una aplicación


Por otro lado, y como novedad destacable, desde Sacyr Concesiones se está trabajando en el desarrollo de una App para el pago con móvil en peaje, un sistema mediante el cual un usuario registrado (datos personales, medio de pago y matrícula) podrá hacer uso de los peajes sin necesidad de usar dispositivos de abordo (OBU´s) ni parar en vía. En paralelo se están estudiando alternativas, a través de centros de investigación de universidades colaboradoras, para el uso de tecnologías inalámbricas que detecten la presencia del móvil y permitan realizan la transacción de peaje.
 

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La revolución silenciosa del blockchain

El blockchain va más allá de los activos digitales como el bitcoin o ethereum ahora tan de moda por sus altos contravalores en euros. Se está afianzando como una red unida a la transparencia que permite operar en un mercado mundial de manera instantánea con bajas comisiones ofreciendo trazabilidad e inmutabilidad.

David Redondo / VALORIZA SERVICIOS MEDIOAMBIENTALES


Es una revolución silenciosa de la que estoy seguro de que has empezado a escuchar mucho durante el último año, en parte por el interés en las criptomonedas, también llamadas "tokens" (muchas veces de manera especulativa), en un mercado que a día de hoy mueve 1.5 trillones de dólares. 

La idea principal detrás de la cadena de bloques es facilitar las transacciones a través de la descentralización y validación cruzada de estas a través de todos los usuarios (nodos) de la cadena de bloques, de manera que la información nunca pueda ser modificada o falseada y que podamos saber de manera transparente las transacciones que se realizan entre carteras (monederos virtuales) pero salvaguardando la privacidad del titular.

 

¿Qué puede aportar?

 

Te estarás preguntando... además de para poder especular con ellas e intentar sacar un beneficio, ¿para qué nos pueden servir en una compañía como Sacyr?

La respuesta no es única, pueden adoptarse en multitud de niveles y para diversos servicios. Por ejemplo a nivel administrativo y contable adoptando una criptomoneda propia cuyo valor sea respaldado por los activos y valor de la compañía que se use para los movimientos de grandes sumas de efectivo entre los diferentes activos de la compañía a lo largo del mundo, de manera instantánea y apenas sin coste financiero asociado (las comisiones son muy bajas) , o a nivel de contratación para la generación de contratos valorables por criterios objetivos definidos que se ejecuten automáticamente cuando se den las condiciones firmadas de manera desatendida.


Otro pensamiento común asociado al blockchain es pensar que es algo que, si llega, llegará a largo plazo, pero nada más lejos de la realidad.

 

Valor de mercado


Desde este año 2021, empresas tecnológicas punteras de referencia como Tesla, que ha invertido en bitcoin 1.500 millones de dólares, han apostado fuertemente por el futuro de esta tecnología, arrastrando a otras y colocando hoy en día el precio del bitcoin en los 50.000 dólares.

Este apoyo empresarial permite que este ecosistema no solo se base en la especulación, ya que, estas empresas no venden sus activos en bitcoin, los acumulan y los guardan como valor refugio con uso real en el medio plazo. Tenemos ejemplos claros de uso real de esta moneda ya que es admitida como medio de pago hoy en día por miles de compañías y concretamente en España, Microsoft la admite como forma de pago, así como, Xbox online, PlayStation Network, Destinia, Expedia, Rakuten, Greenpeace, Wikipedia.... Si tienes curiosidad por comercios concretos que la admiten puedes encontrar una gran mayoría en esta web

 

¿Sabías que...?

 

•    Madrid se ha configurado como uno de los principales HUBs de criptomonedas a nivel europeo con más de 40 proyectos relacionados con criptomonedas
•    Actualmente existen más de 300 criptomonedas cada una focalizada en un ámbito. 
•    Existe una criptomoneda llamada IOTA cuyo proyecto se basa en permitir de forma segura el intercambio de información dentro del mundo de internet de las cosas (IoT)

Sacyr se encuentra presente en varios ámbitos de blockchain valorando proyectos adecuados a la compañía para sus diferentes líneas de negocio, es miembro del consorcio Alastria donde se anticipan necesidades de la sociedad trabajando colaborativamente fomentando la economía digital a través del blockchain.

"Esta tecnología en el futuro  va a revolucionar tanto el mundo digital como el económico"

"Personalmente creo que nos encontramos ante la tecnología que en el futuro cercano va a revolucionar tanto el mundo digital general como el económico tal y como lo conocemos hoy a un nivel tal como el que pudo suponer el acceso a internet. ¿Tú qué opinas, se quedará en nada y desinflará como un globo o... no?"

 

David Redondo empezó con una beca en Sacyr en Valoriza Servicios Medioambientales para zonas verdes en el actual contrato de limpieza viaria y zonas verdes de Madrid en junio de 2015.

 

 Desde 2020, forma parte del equipo de I+D+i en servicios centrales en Valoriza Servicios Medioambientales, desarrollando la parte de mejora continua, optimización y digitalización de los servicios que llevamos en cartera.

  • Blockchaim

Gracias a un nuevo material semiconductor gomoso, que funciona a modo de "piel inteligente", la mano robótica puede obtener información del paciente para su diagnóstico. Crédito: Advanced Manufacturing Institute.

  • Tungsteno

Una mano que diagnostica a distancia y otros robots que están conquistando la medicina

De los robots cirujanos presentes ya en innumerables quirófanos del mundo, a los nanorobots para hacer biopsias o administrar medicamentos en órganos localizados, la robótica médica avanza imparable. Tecnologías como la miniaturización, la inteligencia artificial o el 5G avanzan ya la revolución de los autómatas en el área de la salud y la telemedicina.

ANTONIO LÓPEZ | Tungsteno

Los robos serán cada vez más inteligentes, más baratos y más rápidos, un cóctel de características que hace inevitable que se conviertan en los compañeros más habituales de los sanitarios. Se espera, además, que su implantación llegue a doblarse con creces en los cinco primeros años de esta década. Gracias a los nuevos desarrollos tecnológicos, la robótica permitirá completar las tareas con más precisión y en menos tiempo, lo que repercute directamente en la salud del paciente y la calidad de la atención que recibe.

 

Robots cirujanos: aliados indiscutibles en el quirófano

 

Dentro de un quirófano la robótica ofrece infinitas posibilidades de aplicación, todas ellas orientadas a facilitar el trabajo del cirujano y minimizar los riesgos para el paciente. Entre los robots cirujanos hay un claro líder: Da Vinci. Nacido en Silicon Valley, en el año 2000 se convirtió en el primer sistema robótico aprobado para la cirugía por la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EEUU) y, desde entonces, se ha convertido en el más implantado en todo el mundo —incluida España, donde aterrizó hace 15 años. Da Vinci facilita al cirujano una imagen 3D del interior del cuerpo del paciente y, manejado mediante una consola, evita los temblores y favorece la ergonomía del médico en operaciones largas.

Hasta ahora la cirugía asistida por robots ha demostrado ser eficaz para minimizar el tamaño de las incisiones y la pérdida de sangre, lo que acelera la recuperación del paciente. Por eso existen ya varias empresas centradas en desarrollar robots especializados en operaciones concretas, por ejemplo en el reemplazo de rodillas o caderas. También se trabaja en aspectos tan determinantes como la toma de decisiones quirúrgicas, incorporando para ello en algunos sistemas robóticos la inteligencia artificial.

Pero los robots asistidos requieren de la intervención en algún momento de un profesional médico, lo que limita también el número de operaciones que puedan realizarse. La implantación de la tecnología 5G hará posible el control remoto de cualquier quirófano del mundo, permitiendo a los especialistas llevar a cabo una cirugía donde quieran que estén, con condiciones de seguridad. Estas intervenciones quirúrgicas ya se han probado efectivas, con lo que la quinta generación móvil abre numerosas posibilidades para la telemedicina en un futuro cercano.

 

La incorporación de autómatas en los quirófanos, como el robot Da Vinci, permite hacer intervenciones más complejas en menos tiempo, reduciendo riesgos para el paciente. Crédito: Intuitive Surgical.

 

Sensores y prótesis para diagnósticos en remoto

 

Estas innovaciones ya están redefiniendo incluso las fronteras físicas del hospital, gracias al desarrollo de la telemedicina y el diagnóstico telemático. En esta dirección apuntan varios proyectos. Por ejemplo el Medical Tele-diagnosis Robot (MTR por sus siglas en inglés), un robot equipado con sensores y conexión a internet que permite realizar diagnósticos a distancia. En esta línea los investigadores de la Universidad de Houston han diseñado una mano robótica que, gracias a un nuevo material semiconductor gomoso, recopila información sobre el paciente a través de una "piel inteligente para enviarla posteriormente al médico.

En paralelo, las pieles biónicas combinadas con implantes neuronales, que interactúan directamente con el sistema nervioso, prometen revolucionar la rehabilitación de fisioterapia, traumatología o lesiones medulares. El desarrollo de estas interfaces inteligentes permite recoger y transmitir información, además de interconectar con otras superficies como la piel humana; hasta el punto que el laboratorio de biomecatrónica del MIT, por ejemplo, ha creado incluso una prótesis que el usuario puede controlar voluntariamente, casi como si fuese una extremidad más.

 

Desinfección, logística y farmacia robótica

 

Los autómatas también evolucionan para realizar cada vez más tareas de logística o limpieza que liberen de carga de trabajo a los sanitarios, mientras evitan su exposición a bacterias y microorganismos de riesgo para su salud. Con ese objetivo trabajan el robot de la empresa Xenex —que utiliza luz de xenón pulsada para desinfectar quirófanos y habitaciones de hospital— o el robot móvil autónomo TUG de Aethon —que reparte muestras, comida y medicamentos dentro de las instalaciones médicas—. De hecho en este contexto de pandemia, ya se han visto vehículos no tripulados que han estado desempeñando estas funciones para evitar el contacto humano y proteger a los profesionales médicos.

Fuera del hospital, los robots también son útiles en las farmacias, donde contar con la ayuda de las máquinas permite minimizar errores y ahorrar costes. Por ejemplo el ROBOT-Rx, desarrollado por McKesson, está programado para procesar, almacenar y reponer medicamentos. Incluso ya funcionan proyectos que utilizan la tecnología junto con la electrónica para preparar y rastrear las dosis de medicamentos con el objetivo de mejorar la seguridad de los pacientes, como es el caso del prototipo de farmacia 100% robótica que ya funciona en la Universidad de California.

 

Los robots permiten optimizar los procesos en la dispensación de medicinas y recetas, minimizando errores, ahorrando costes y mejorando la seguridad de los pacientes. Crédito: McKesson.

 

Nanotecnología y medicina de precisión

 

También para minimizar los efectos invasivos de pruebas diagnósticas y tratamientos trabaja el tándem formado por la robótica y la nanotecnología. Esta alianza ya se aplica en la realización de biopsias o la extirpación de tumores, mejorando la precisión y exactitud en las intervenciones, así como en la reparación de válvulas cardíacas. El sistema de biopsia asistida por robótica MURAB, por ejemplo, utiliza ultrasonidos para dirigir un transductor hacia el tejido donde se realizará la biopsia.

El campo de las pruebas diagnósticas en las que la aplicación de los autómatas puede mejorar tanto los resultados, como la ejecución y los tiempos, que en estos casos pueden ser vitales, es cada vez más amplio. Por ejemplo la realización de endoscopias, que ya se llevan a cabo utilizando microrobots. Estos pequeños dispositivos viajan a través de los vasos sanguíneos y, además, pueden administrar un tratamiento en lugares específicos del organismo, reduciendo así los efectos indeseados de los tratamientos de amplio espectro.

La aplicación de la robótica en la industria de la medicina y el cuidado de los pacientes no deja de abrir perspectivas prometedoras, pero existen todavía numerosos retos que afrontar. Como los altos costes que conlleva su desarrollo o la necesaria formación de los profesionales médicos; y estos sueños tecnológicos no podrán hacerse realidad sin el refuerzo de la protección de datos y la ciberseguridad o sin la definitiva implantación de las redes 5G.

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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.

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Flexibles, semitransparentes y de bajo coste, estas láminas de plástico EES, galardonadas en el CES, permiten reflejar, dirigir o inhibir ondas de radiofrecuencia, como las del 5G. Crédito: E2IP Technologies.

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Los nuevos 'gadgets' que nos prometen un futuro más verde

Los dispositivos más sorprendentes del planeta compiten cada mes de enero en el CES de Las Vegas, la mayor pasarela tecnológica del mundo. Este año han destacado innovaciones como células solares que funcionan en interiores. Son las estrellas de una nueva generación de gadgets verdes.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

En la primera edición virtual de la historia, debido a la pandemia de coronavirus, los organizadores del CES han premiado un barco autónomo que tripula sin capitán o unas láminas capaces de redirigir las ondas del 5G. Completamos esta lista con nuestra particular selección de otras tecnologías verdes muy prometedoras: desde tejas solares a tablas de madera que generan energía con nuestros pasos.

 

Células solares para interiores

 

En un contexto en el que las renovables serán en 2025 la primera fuente global de energía eléctrica, según la Agencia Internacional de la Energía, la fotovoltaica ya es la más barata de la historia. Así, los dispositivos que buscan aprovechar los beneficios de los rayos solares son cada vez más numerosos. Por ejemplo, en el caso del magnate Elon Musk, además de fabricar coches eléctricos con la compañía Tesla, ahora también crea tejas solares. El llamado solar roof está pensado para ayudar al usuario a recuperar el gasto invertido gracias a la energía que produce, pero aún tienen por delante importantes retos a los que hacer frente, como las normativas relativas al autoconsumo energético de cada país.

También entre las alternativas para aprovechar la energía solar, pero sin necesidad de instalar paneles solares en los tejados, está la Smartflower POP +. Como si de una flor se tratara, se despliega a primera hora de la mañana y sigue al sol durante todo el día para generar y almacenar la energía necesaria para autoabastecer una casa o un pequeño negocio. Si hay vientos fuertes, el dispositivo se cierra inmediatamente y se pone en una posición de seguridad para evitar roturas.

Aunque la mayoría de paneles captan la luz del sol para generar calor o electricidad, tienen un inconveniente: no funcionan bien en interiores y entornos cerrados. Uno de los dispositivos galardonados en el CES en la categoría de sostenibilidad, diseño ecológico y energía inteligente pretende acabar con este inconveniente. Se trata de las células solares de captación de energía interior con poca luz de Ambient Photonics. Es decir, dispositivos que funcionan de forma íntegra con la luz ambiental disponible en interiores, sin necesidad de ser recargados nunca.

 

Los sensores de Ambient Photonics, galardonados en el CES, son capaces de generar energía captando la luz ambiental en interiores. Crédito: Ambient Photonics.

 

Parqué que genera energía con los pasos

 

Buscando precisamente la optimización de la energía, los hogares del futuro estarán edificados principalmente con materiales sostenibles e inteligentes, como el parqué desarrollado por un equipo de ingenieros de la Universidad de Wisconsin-Madison. Estas tablas de madera para el suelo utilizan inducción electromagnética para generar electricidad a partir de los pasos. Los investigadores afirman que la energía creada podría utilizarse para encender luces o cargar baterías.

Estas casas inteligentes se caracterizan, especialmente, por una buena gestión de los recursos, como por ejemplo el agua. Para detectar cualquier anomalía que derive en la pérdida de este bien fundamental, la compañía D-Link ha desarrollado un sensor con Wi-Fi. Este sistema, premiado en la categoría de hogar inteligente por la CTA (la asociación de compañías tecnológicas de Estados Unidos, que organiza el CES), funciona como una especie de cerebro que se comunica con otras unidades remotas repartidas por el hogar. Por ejemplo, busca alertar en el caso de que se produzca una fuga en el sistema o algún fallo en el equipo de lavado.

 

Un barco autónomo capitaneado por la inteligencia artificial

 

El camino hacia las urbes más respetuosas con el entorno pasa también por la revisión de las soluciones de movilidad, desde los vehículos autónomos a la propia construcción de las carreteras. Una de las soluciones más innovadoras reconocidas en la categoría de vehículos inteligentes y transporte en esta edición del CES ha sido un barco autónomo llamado Mayflower. El objetivo de esta embarcación es conseguir cruzar el Atlántico en 2021 sin tripulación. Para ello, IBM y la organización de investigación marina Promare han realizado pruebas en los últimos meses para evaluar cómo la nave utiliza las cámaras a bordo, inteligencia artificial y sistemas de edge computing para navegar con seguridad alrededor de embarcaciones, boyas y otros obstáculos que puede encontrarse en el océano. Además, esta embarcación se ha concebido con un compromiso con el entorno: recopila datos ambientales de cara a salvaguardar el futuro del océano.

Pero no todas las soluciones de movilidad verdes van por el mar. El proyecto sueco eRoadArlanda tiene como objetivo dotar a las carreteras de raíles que puedan cargar vehículos sobre la marcha. “Al construir carreteras electrificadas, podemos reducir las emisiones de carbono entre un 80% y un 90%”, indican sus impulsores. También hay quienes exploran otras alternativas como la de instalar paneles fotovoltaicos en el pavimento. En eso consiste el proyecto Wattway. Sus creadores indican que las carreteras están ocupadas por vehículos un 10% del tiempo: “Imagina los recursos solares de esta superficie, frente al cielo”.

 

Reconocido como uno de las soluciones de movilidad más innovadoras del CES, el Mayflower es un barco autónomo que se propone cruzar el Atlántico este 2021 sin tripulación. Crédito: IBM.

 

Láminas plásticas para impulsar un 5G sin antenas

 

En la transición hacia las ciudades inteligentes también es imprescindible garantizar la conectividad, y todas las miradas apuntan al 5G. Actualmente hay 135 redes comerciales en todo el mundo, según la CTA, pero la implantación total de la quinta generación aún está lejos de ser una realidad.

Precisamente las EES (superficies de ingeniería electromagnética) podrían contribuir a impulsar su despliegue. Estas superficies de plástico delgadas y semitransparentes reflejan, redirigen o bloquean ondas de radiofrecuencia específicas. Ganadoras en la categoría de ciudades inteligentes, estas láminas flexibles de bajo coste pueden utilizarse tanto en edificios como en señales o muros para aumentar, dirigir o inhibir servicios de telecomunicaciones específicos.

Más allá del 5G, existen muchas otras propuestas que posiblemente veremos en las ciudades verdes e inteligentes del futuro. Por ejemplo, los llamados edificios vivos, construcciones autosuficientes que se encuentran en constante evolución con una gran presencia de lo natural en su estructura. Los jardines en las paredes y en las azoteas presentan beneficios como la absorción de calor, el dióxido de carbono o el agua de la lluvia y además proporcionan aislamiento. Pero también, ante el crecimiento de la población, otra tendencia es la agricultura vertical, es decir, el cultivo de plantas y alimentos dentro de edificios de varios pisos o rascacielos.

Sus defensores aseguran que de este modo se pueden producir cosechas durante todo el año y, al prescindir de mucha maquinaria y procesos de la agricultura tradicional, se reduce el uso de combustibles fósiles: un objetivo común a todas las prometedoras innovaciones de esta lista, aunque aún es pronto para saber hasta qué punto se implantarán de forma masiva en nuestra sociedad.

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Trenes automáticos, digitales, multifuncionales, flexibles, autónomos… La revolución digital ha llegado al transporte ferroviario para quedarse.

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PASAJEROS AL TREN, INNOVACIÓN EN EL SECTOR FERROVIARIO

En el iFriday de mayo, descubrimos cómo es la innovación en el sector ferroviario a través de diferentes agentes claves de la industria. Nos acompañaron Valentín Alegría, Director de Innovación y Desarrollo de Red en Renfe, Jokin Lopetegi, New Business Manager en CAF, e Isabel Muñoz, Commercial Director en Limmat Group.

 

¿Cómo está cambiando el mundo ferroviario?

La incorporación de las nuevas tecnologías está revolucionando la forma de operar, gestionar y producir de empresas de todos los sectores. La industria ferroviaria no es ajena a estos cambios y está experimentando una evolución hacia un nuevo concepto de movilidad integral. Un modelo que pretende conectar el tren con otros modos de transporte. “La movilidad, las personas, todo está cambiando. Tenemos que adaptarnos a esos cambios, potenciar nuestras virtudes y ser más activos en lo que hacemos nosotros con otros. Tenemos que contextualizar donde se mueve el sector ferroviario y que rol ocupa dentro de la movilidad”, señala Jokin Lopetegi, New Business Manager en CAF.

La adopción de tecnologías disruptivas y las sinergias colaborativas entre agentes del sector están redefiniendo una industria que busca transformar sus procesos operativos, potenciar nuevos modelos de negocio y, lo más importante, mejorar la experiencia de sus clientes. Según Isabel Muñoz, Commercial Director en Limmat Group, “se están haciendo muchas cosas, no sólo a nivel predictivo, sino también en reconocimiento de imágenes o reconocimiento facial en estaciones. Tenemos que evolucionar porque la tecnología nos permite hacerlo”.

 

Innovación abierta para definir los trenes del futuro

Al igual que hacemos en Sacyr, las grandes corporaciones ferroviarias también apuestan por distintos modelos de innovación abierta que les permitan dar respuesta a sus retos de negocio. Renfe está potenciando sus relaciones con los diversos agentes del ecosistema innovador a través de su programa global de aceleración TrenLab. Una iniciativa, en colaboración con Telefónica-Wayra, que busca apoyar a startups y emprendedores a incorporar sus ideas y tecnologías a sus servicios para generar valor y reforzar su posición en el mercado. “TrenLab nos permite estar en contacto con compañías que tienen un carácter innovador enorme y que cuentan con grandes capacidades y conocimientos”, indica Valentín Alegría, Director de Desarrollo en Red de Renfe.

Agilidad y flexibilidad son algunos de los elementos más valorados por las grandes empresas a la hora de trabajar con startups y emprendedores. Compañías como Renfe o CAF están innovando en sus procesos a través de la colaboración con otros agentes del mercado. Por ejemplo, Limmat y Renfe trabajan de forma conjunta en dos innovadores proyectos con un enorme componente tecnológico: auscultación dinámica de vía y análisis de datos de flota. “Ofrecemos a las corporaciones la agilidad que tiene una startup. Incorporamos las nuevas tecnologías para ofrecerles un producto de forma más rápida y ayudarles a que sean mucho más competitivos”, indica Isabel Muñoz, Commercial Director en Limmat Group.

Por último, los tres ponentes coincidieron en que potenciar una cultura de innovación en las empresas del sector, mejorar la conectividad y accesibilidad de los sistemas de transporte o sacar el máximo rendimiento a los datos redefinirán la industria y serán elementos clave para las infraestructuras del futuro.

 

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Mujeres STEM: la revolución del talento femenino

En el iFriday de febrero, dedicado a la mujer trabajadora, hablamos de innovación, tecnología y liderazgo desde una perspectiva femenina. Lo hicimos a través de la voz de una empresa innovadora, diferente y que ha roto todos los estereotipos. Una compañía liderada por mujeres, que apuesta por el talento femenino y que ha hecho de Burgos la capital europea de la robótica móvil.

Tuvimos el placer de charlar con Lorena Gil, Directora de Transformación Digital de ASTI Mobile Robotics, que nos contó algunas de las claves del éxito de su compañía en materia de innovación, talento y liderazgo femenino.

 

Desde Burgos para el mundo

ASTI Mobile Robotics es un ejemplo de diversidad, resiliencia y talento. Durante toda su trayectoria, la empresa ha sabido reinventarse, empoderar el liderazgo de la mujer en el mundo profesional, romper con los mitos de la “España vaciada” y demostrar que el talento puede estar en cualquier parte.

La compañía forma parte de ASTI Tech Group, un grupo diversificado especializado en ingeniería y tecnología de automatización. Una empresa dedicada a la robótica móvil cuyo expertise en Vehículos Guiados Automatizados (AGV, por sus siglas en inglés) les ha situado en el centro de la robótica a nivel mundial. 

Pero, además de tener en el mercado una de las gamas más amplias de AGVs en todo el mundo, la empresa, con sede en Madrigalejo del Monte, un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, también está trabajando con diferentes tecnologías como realidad aumentada, para el mantenimiento intuitivo y la asistencia remota; asistentes virtuales, para mejorar la toma de decisiones; o plataformas potenciadas por IoT para conectar y monitorizar toda su flota de AGVs. 

Del mismo modo, la irrupción del COVID-19 también les ha impulsado a diseñar e implementar nuevas soluciones que ayudan a anticipar, minimizar y evitar la propagación del virus.  “Se nos ocurrió ayudar con lo que nosotros sabemos hacer que es con un robot. Así nació Zenzoe. Se trata de una solución que nos permite desinfectar con un 99.99% de fiabilidad y, de esta forma, ayudar a todos nuestros clientes a continuar trabajando con las máximas garantías de seguridad”, señala Lorena Gil, Directora de Transformación Digital de ASTI Mobile Robotics.

 

Abanderando las mujeres y la innovación

Los expertos señalan que muchos de los empleos del futuro estarán relacionados con los ámbitos STEM (Science, Technology, Engineering and Maths). Solo en España, se crearán más de un millón de empleos relacionadas con estas áreas en los próximos años.

No obstante, la presencia de la mujer en el ámbito de las ciencias y las nuevas tecnologías es muy preocupante. En la actualidad, las mujeres en el sector STEM apenas representan un 29% de los profesionales de este ámbito. Del mismo modo, si miramos al futuro, la situación también es alarmante. Sólo el 35% de los estudiantes matriculados en las carreras STEM a nivel mundial son mujeres. 

Estas desigualdades de género son más alarmantes si se considera que, en general, las carreras vinculadas con las STEM constituyen la fuerza motriz de la innovación, del bienestar social, del crecimiento inclusivo, del desarrollo sostenible y, en definitiva, del futuro.

Sin duda, educar, empoderar y ofrecer oportunidades serán elementos clave para atraer ese nuevo talento femenino a estas profesiones STEM y promover el desarrollo profesional de la mujer. Iniciativas como STEM Talent Girl de ASTI Mobile Robotics contribuyen a potenciar el liderazgo empresarial femenino y a impulsar la innovación y las disciplinas técnicas entre mujeres, adolescentes y niñas.  “Tenemos el proyecto STEM Talent Girl para fomentar estas vocaciones a nivel STEM en edades tempranas. Hemos descubierto que en estas edades es cuando puedes influir en las niñas y crear esos modelos y referentes que les ayuden a tener las cosas mucho más claras”, concluye Lorena Gil, Directora de Transformación Digital de ASTI Mobile Robotics.

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Fotos seleccionadas de: http://elbichocurioso.blogspot.com.es/2014/03/juanelo-y-el-hombre-de-palo.html

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Juanelo Turriano, un desconocido innovador del s.XVI (2ª Parte)

En efecto, el problema fue que las aguas del Tajo eran elevadas hasta el Alcázar, bajo administración castrense, y los militares, pese a hacer uso del invento, se negaron a pagarlo, alegando que ellos no lo habían encargado.

JOSE IGNACIO ANDOLZ MUNUERA/ Asesoría Jurídica Financiera de la Dirección General de Administración y Finanzas de Sacyr. 


Agobiado por la carga que suponía el mantenimiento del artificio, que Juanelo, como hemos visto, venía obligado a soportar, el cremonense debió de recibir con alivio la oferta de Felipe II, que consistía en construir un segundo artificio, que pagaría la Corona, a cambio de conceder a su creador y a los herederos de éste un derecho exclusivo de explotación de la máquina.

Este segundo sistema de elevación comenzó a funcionar en 1581, pero esta vez el problema fue que, acuciado por los problemas económicos, Juanelo había dejado de costear el mantenimiento del primer artificio, lo que permitió al Rey Prudente hacer gala de su sobrenombre y mostrarse tan sumamente cauteloso a la hora de pagar al inventor que, simplemente, omitió hacerlo. Tras tan vil atropello, es fama que el audaz ingeniero quedó en la miseria, aunque hay estudiosos que aseguran que, sin negar la importancia del revés económico sufrido, sus consecuencias no llegaron a ser tan dramáticas.


En cualquier caso, tal vez haya que interpretar lo sucedido como una especie de bautismo que otorgó al esforzado cremonense carta de naturaleza hispánica, con todos los rasgos de cuantos antihéroes han poblado esta tierra, incluido el olvido casi absoluto. 

 

Segundo invento: Hombre de Palo

El segundo invento precisamente trae causa, para algunos cronistas, de las nefastas consecuencias económicas del Artificio. Se trata del Hombre de Palo. Las referencias a “hombres de palo”, autómatas de madera con aspecto humano capaces de llevar a cabo ciertas tareas, son comunes en la literatura en torno al Siglo de Oro. De hecho, la idea del sabio capaz de crear un ingenio con características propias del ser humano constituye casi un arquetipo – piénsese, por ejemplo, en el Golem de los judíos -. 

 


En este caso, la leyenda que rodea dicha invención de Juanelo ha encandilado tanto mi fantasía desde que era niño que me ha llevado a sentir una extraña gratitud hacia el ingeniero cremonense.  Es por eso que, como he dicho al principio, en la medida de mis posibilidades quisiera evitar que la indiscutible figura de El Greco eclipsara totalmente a la de su prodigioso coetáneo.


Juanelo, expertísimo relojero y mecánico, fue a su vez un destacado constructor de autómatas. De hecho, fabricó varios para Carlos I y en diversos museos del mundo se conservan algunos ingenios de este tipo que se atribuyen al cremonense. Sin embargo, del más famoso de todos, el Hombre de Palo, sólo queda su leyenda y el nombre de una calle en Toledo, cerca del lugar donde se supone que aquél funcionaba.


Instalado en la vía pública, se dice que este autómata tenía una ranura donde cualquier donante podía depositar una moneda. Hay quien afirma que se desplazaba por un raíl y que podía mover los brazos y las piernas, pero otros llegan más lejos y sostienen que Juanelo le daba cuerda y, tras soltarlo, el autómata era capaz de caminar por la calle. El resto de las cosas que hacía también se mueve en el terreno de la elucubración. Cuentan que el Hombre de Palo agradecía la dádiva con una reverencia, con una genuflexión o, al decir de los más osados, emitiendo algún sonido o incluso pronunciando alguna palabra.


Es difícil dudar de que alguna de estas historias se adentra decididamente en lo fantástico, pero pecará de imprudencia el que se limite a dedicarles una mueca de sorna. Resulta sorprendente el nivel tecnológico que ya anteriormente, en la Edad Media, se había llegado a alcanzar en disciplinas como la óptica o, por lo que aquí nos concierne, en la mecánica.

De hecho, hay quien considera al estudioso árabe Al-Jazari (principios del s. XIII) como el padre de la moderna robótica.
Volviendo a nuestro Hombre de Palo, hay una teoría que afirma que esta postrera creación fue el medio de supervivencia de un Juanelo arruinado, por los motivos que ya conocemos, en los años de su vejez. También existe otra según la cual el destino de la recaudación de este singular pedigüeño era un hospital de beneficencia.

 

Final acuciado por la ruina


Finalmente, se dice que el muñeco acabó entre las llamas de la Inquisición, en el convencimiento de que estaba poseído por el demonio. Por mi parte, me permito dudar de esta hipótesis, ya que el Santo Oficio solía ser extremadamente meticuloso a la hora de dejar constancia escrita del desarrollo de todos sus procesos, así es que lo más probable es que un caso tan singular hubiera llegado con todo detalle hasta nuestros días como parte de la ejecutoria de dicho tribunal. En esa línea, también se especula con que el propio Felipe II tuvo que intervenir para resguardar al inventor del celo Inquisitorial.


Juanelo Turriano murió en Toledo en 1585, según algunos en el hospicio, arruinado. Alguna vez oí decir que las cenizas del Hombre de Palo reposaron en una hornacina, junto a la tumba de su creador. Lo cierto es que los restos de Juanelo descansaron durante algunos siglos en el templo de los monjes del Carmelo, en la ciudad del Tajo, pero se perdieron cuando éste fue incendiado por los franceses en 1812, durante la Guerra de la Independencia, así que nada se puede asegurar tampoco.


Parece como si la historia se aplicara en dejar el mínimo rastro posible del genio cremonense. Tal vez por eso, Juanelo es una apuesta segura para cualquier mente inquieta. En esa tierra de nadie entre lo sorprendente y lo sencillamente imposible, es casi forzoso que la vida y las hazañas de este personaje lleven a cualquiera que las conozca a afirmar aquello de: “si non è vero, è ben trovato”.

  • Ingenieros

Su mirada científica ha conseguido adelantarse a los acontecimientos futuros. Aplicando modelos matemáticos, como Peter Turchin, o a través de la ciencia ficción, como Isaac Asimov o Arthur C. Clarke. Crédito: Lai Man Nung.

  • Tungsteno

Tres científicos visionarios que predijeron el mundo actual

Predecir el futuro ha sido siempre uno de los grandes anhelos del ser humano y, especialmente, de los científicos. Desde escritores de ficción a biólogos o matemáticos, grandes visionarios pronosticaron, con décadas de antelación, el uso del smartphone, el teletrabajo o la crisis de 2020.

ANTONIO LÓPEZ | Tungsteno

Mirar al pasado para entender qué puede pasar en el futuro es una estrategia característica de la gran historia, una disciplina que, en los últimos años, han popularizado grandes divulgadores como Noah Yuval Harari, Steve Pinker, o Jared Diamond. La historia predictiva, que busca anticiparse a los acontecimientos, no siempre utiliza métodos ortodoxos. De hecho, a lo largo de los tiempos ha encontrado las voces más atrevidas, no en los historiadores, sino en científicos. Han sido estos quienes desde diferentes perspectivas, se han acercado sin prejuicios y buscando aplicar métodos propios de la biología o las matemáticas para predecir el futuro. La literatura de ciencia ficción es, también, un frente importante en lo que a predecir el futuro se refiere. Sin duda, aunque no haya una metodología detrás de sus visiones, sí que encontramos una prodigiosa imaginación.

 

Biólogo y profesor de historia, Peter Turchin ha creado un modelo matemático para detectar patrones en los procesos histórico- sociales a largo plazo. Crédito: Peter Turchin.

 

Peter Turchin y las matemáticas de la cliodinámica

 

Aunque la pandemia ha sorprendido a millones de personas, no le ha ocurrido lo mismo a Peter Turchin (1957), que ya predijo hace 10 años en la revista Nature cómo 2020 sería un año horrible. Biólogo de formación y profesor de historia de las civilizaciones en la Universidad de Connecticut, Turchin ha creado un modelo matemático para encontrar patrones de comportamiento humano en los datos de los últimos 10.000 años de historia.

Así funciona la ‘cliodinámica’, una perspectiva científica bautizada por el propio Turchin que, lejos de cualquier modalidad de pensamiento mágico, tiene una base de ciencia aplicada, tal y como defiende su creador. El mismo científico que dedicó casi 30 años a estudiar especies parásitas, como el escarabajo pelotero, comparte sus predicciones sobre el colapso de Estados Unidos en Twitter y cree haber encontrado, al menos, un patrón definido: cada 50 años, se produce en el país norteamericano un largo periodo de inestabilidad y violencia política. Aunque sus augurios fueron recibidos con escepticismo por la comunidad científica, los vaticinios de Turchin han terminado dándole la razón y, por desgracia, sus funestas predicciones no terminan en 2021.

 

De la relevancia de los smartphones a la consolidación de las fuentes de energía renovables, la visión del futuro Asimov nació desde la ficción, de la mano de Hari Seldon, protagonista de la saga Fundación. Crédito: Wikimedia Commons.

 

Más allá de la ficción: la psicohistoria de Asimov

 

Un espejo en el que se mira Peter Turchin es el personaje de ciencia ficción creado por otro de los grandes visionarios de la historia reciente: el matemático Hari Seldon, protagonista de la saga Fundación de Isaac Asimov (1920-1992). Seldon se basaba en el ciclo de vida de un organismo biológico para pronosticar el auge y la caída de un imperio, una brillante disciplina ficticia para predecir el comportamiento humano a gran escala que Asimov bautizó como psicohistoria.

Sin embargo, más allá de los designios de sus personajes, el propio Asimov ya adelantó en 1983 cómo sería la realidad en la que vivimos hoy, cuando publicó un artículo en el diario canadiense The Star  en el que predijo cuestiones como la educación basada en la alfabetización informática o la relevancia del smartphone en nuestra sociedad: "Un producto secundario esencial, el objeto computarizado móvil, o robot, ya está entrando en la industria y, en el transcurso de la próxima generación, penetrará en el hogar". El que fuera profesor de bioquímica, además de un prolífico escritor de ciencia ficción, también acertó en sus apuestas sobre la ubicuidad de las máquinas y su incorporación al mercado laboral. Aunque no se centró en la pandemia y apuntó a 2019 en vez de a 2020, Asimov también predijo la consolidación de las fuentes de energía renovables: "El comienzo de una era en que una parte importante de la energía de la Tierra provendrá del sol”.

 

Fue capaz de anticipar el modelo de teletrabajo que la pandemia del coronavirus ha impuesto, además de conceptos como las pantallas táctiles o los asistentes de voz. Crédito: Wikimedia Commons.

 

Arthur C. Clarke: 2021, una odisea en el trabajo

 

En línea con los presagios tecnológicos de Asimov están los de Arthur C. Clarke (1917-2008), científico y escritor que, convencido de que las comunicaciones instantáneas y la automatización cambiarían por completo la sociedad, adivinó en los años 70 cómo sería hoy el teletrabajo: “Se acerca el día en que los empleados de oficina y los intelectuales harán su trabajo sin salir de sus viviendas”. Lo que no sabía era que, además del progreso tecnológico, parte de la culpa la tendría una pandemia.

El autor de la novela 2001: Una odisea del espacio, llegó a imaginar el concepto de pantalla táctil y el de los asistentes de voz, y pronosticó con acierto cómo el ordenador personal sería la herramienta clave de trabajo: “Podréis intercambiar cualquier cantidad de información tabular, visual o gráfica”. En 1960, Clarke publicó Una visión del futuro, donde dibujaba un horizonte que resultaba impensable y casi irracional en ese momento, cosa que, según sus propias palabras, aumentaba las posibilidades de que sus predicciones se hicieran realidad. El escritor incluso llegó a definir la patología que desencadenaría esa irrupción de la tecnología en la sociedad: “infomaníacos”, así denominaba a los adictos a saber qué está pasando en todo momento —o, en términos actuales, a estar conectados.

¿Qué tienen en común estos visionarios? Según el periodista Graeme Wood, que recientemente entrevistó al propio Turchin, todos proceden de disciplinas científicas ajenas a la historia, lo que les permite acercarse a ella “sin prejuicios, con una perspectiva más fresca”. Una aproximación, lejos de las herramientas analíticas más tradicionales, que puede chocar con la de los historiadores ortodoxos. Según explicaba Pablo Rodríguez-Sánchez, especialista en computación científica del Netherlands eScience Center, en un artículo en The Conversation, la situación actual derivada de la pandemia de COVID-19 ha puesto el foco en la capacidad predictiva de los modelos matemáticos, que ya exploró Peter Turchin. Sin embargo, al contrario de lo que se piensa, los modelos matemáticos no responden a la pregunta “¿qué va a pasar?”, sino a la pregunta “¿qué pasaría si?”, algo que, según Rodríguez-Sánchez, es a la vez la mayor fortaleza y debilidad de estas herramientas de análisis frente a las propias de los historiadores.

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Análisis geográfico enfocado a potenciar las energías renovables

Javier Domínguez Bravo,  investigador del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), y responsable del Grupo de Tecnologías de la Información Geográfica y Energías Renovables (GTIGER), utiliza los mapas para buscar nuevos modelos energéticos. 

Aplica las tecnologías de información geográfica (TIG) para mejorar tanto cualitativa como cuantitativamente la integración de las energías renovables, con la optimización de recursos y adecuación a la demanda. 

 “Yo soy doctor en geografía, con especialidad en sistemas de información geográfica, cartografía y teledetección. En mi grupo de investigación del Ciemat fusionamos los conocimientos del ámbito geográfico con las energías renovables, con una visión transversal y multidisciplinar de múltiples expertos en energía fotovoltaica, energía eólica, etc.” explica Javier Domínguez.

 

Modelo gSolarRoaf

Uno de los proyectos en los que trabaja Javier Domínguez actualmente es en el modelo gSolarRoaf, proyecto parcialmente financiado por la UE (0330_IDERCEXA_4_E ), con cooperación de Portugal, donde han evaluado polígonos industriales en Extremadura para poner placas solares para su aprovechamiento fotoeléctrico y térmico, en el que también utilizan datos del Instituto Geográfico Nacional (datos Lidar). 

gSolarRoof pretende elaborar un modelo geográfico para la evaluación del aprovechamiento potencial de cubiertas y espacios urbanos con energía solar fotovoltaica. Varios ayuntamientos están colaborando activamente en este proyecto, desarrollado por el CIEMAT y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM)”, explica Javier. 


gSolarRoof se apoya en herramientas SIG (Sistemas de Información Geográfica) y en la utilización de datos de alta resolución para analizar la superficie disponible en cada edificio. Al final del proyecto se pretende dominar desde la captación de datos mediante el uso de aviones no tripulados o drones, pasando por la computación on cloud del modelo, llegando hasta el servicio de los resultados a través de web.  


En sucesivas etapas se actuará ampliando la metodología a otras características energéticas de los edificios de forma tal que puedan dotarse de “inteligencia” (en el ámbito de las smart cities, o ciudades inteligentes) las decisiones y planificación urbana desde el punto de vista de la energía. 

 

 

Utilización de drones e información satelital


Una de las tecnologías que más utiliza su grupo de investigación son los drones como herramienta de análisis geográfico para recopilar información del territorio desde un punto de vista de geoposicionamiento, con ayuda de imágenes de satélite también. “Con la utilización de satélites determinamos dónde está el potencial para la producción de esa energía, ya sea en edificios o terrenos, habitados o no, con lo que se consigue una notable eficiencia en la producción de energías renovables”, explica este investigador.


“Hemos hecho vuelos con drones con una precisión de aproximación de entre 5 y 10 centímetros. Vemos la orientación de los tejados, como les llega la luz del sol, la inclinación, qué elementos inciden sobre ellos. Esto nos aporta información de la nave industrial para decidir cuántos módulos fotovoltaicos podemos insertar y hacer una valoración de la generación de energía a lo largo del año”, explica el investigador.


Además, también trabaja en un proyecto de emplazamientos eólicos del Ciemat, gracias a fondos europeos. Este es un proyecto de hibridación que pretende ofrecer a la industria tecnología de sistemas fotovoltaicos y eólicos para combinarlos de manera eficiente.


“Nosotros hacemos un mapa para ver la capacidad que tiene el territorio para acoger esas plantas, cómo podemos estimar la producción, qué viento hay, qué radiación, relieve, etc, datos que se unen a la información base que ya tenemos del Instituto Geográfico Nacional. Hacemos modelos climatológicos.  Superponemos diferentes capas de información y creamos algoritmos para que nos devuelva qué capacidad tienen las diferentes zonas de nuestro país para albergar ese tipo de sistemas”, explica Javier. 

 

 

Biomasa y geotermia como focos


En el área de biomasa, Ciemat cuenta con el Centro de Desarrollo de Energías Renovables en Almazán (Soria) donde se prueban múltiples tecnologías. También trabajan con sistemas de información geográfica para hacer evaluaciones de recursos para aprovechamiento de biomasa, de restos agrarios, de podas, y su posible utilización en una central de transformación eléctrica. 


Aquí también utilizan información satelital (topografía, orografía, variables climáticas) para la localización de las infraestructuras. 


Además, en geotermia, están trabajando en vivienda. “En este plan de hibridación que se está desarrollando con el plan de recuperación de la UE se incluye la instalación de varias bombas geotérmicas en Soria y también la participación en proyectos de geotermia en el norte de España, sobre todo, en geotermia de baja entalpía, que tiene que ver con climatización en edificación”.
 

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Con una tecnología en constante evolución, las ciudades inteligentes deben adoptar un desarrollo flexible que permita asegurar una conectividad segura en el futuro. Crédito: NASA.

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El riesgo de ‘hackear’ una ciudad

Las tecnologías que sustentan las estructuras y la identidad misma de las smart cities están aún en evolución. Esto plantea el reto de asegurar el desarrollo flexible de estas ciudades y sus infraestructuras digitales para adaptarse a las nuevas innovaciones que surgen. Pero también para hacer frente a otras amenazas, como la seguridad digital.

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

Lugares como Nueva York, Londres, París, Tokio o Reikiavik lideran la transición hacia las smart cities. A partir de un ejército de dispositivos y sensores que interactúan entre sí, estas y muchas otras ciudades del mundo buscan dar respuesta a desafíos del siglo XXI como la escasez de recursos, los atascos, la contaminación o la concentración urbana. Mientras que las tecnologías para conseguirlo están en constante evolución, se han abierto algunos retos: desde cómo asegurar el desarrollo flexible de estas urbes y sus infraestructuras digitales hasta de qué forma hacer frente a las amenazas de ciberseguridad.

Impulsada por el crecimiento cada vez mayor de la población urbana, esta transformación hacia modelos más inteligentes ya es imparable. En España, de hecho, resulta difícil encontrar una ciudad que no esté abordando iniciativas propias de una smart city: desde Madrid a Santander pasando por Barcelona, Valencia o Málaga. Entre sus proyectos, hay algunos para administrar aparcamientos, agilizar la movilidad en el transporte o gestionar el alumbrado público, la recogida de basuras y el agua. Otras iniciativas tienen como objetivo medir la calidad del aire, la temperatura o la luminosidad.

 

La proyección de las smart cities debe ser participada por un equipo multidisciplinar: desde arquitectos, expertos en movilidad, ciberseguridad y hasta filósofos. Crédito: ASME.

 

¿Quién debe diseñar las ciudades conectadas?

 

Para asegurar el desarrollo flexible de estas urbes, una de las cuestiones a tener en cuenta es quién debe participar en su diseño. El despliegue tecnológico necesita contar con arquitectos para planificar el porvenir de estas ciudades. Antoine Picon, catedrático de Historia de la Arquitectura y la Tecnología de la Universidad de Harvard, explicó en una conferencia organizada por Escuela de Arquitectura y Diseño de IE University que existe el riesgo de creer que hay un solo modelo posible de ciudades inteligentes, “en vez de pensar que tienen que adaptarse al contexto de cada sitio y que, por eso, habrá tantos modelos como lugares donde se implanten”.

En esa línea se sitúa también el arquitecto Simon Smithson, ganador del prestigioso premio Pritzker en 2007, que considera que los edificios del futuro “deben reflejar las condiciones propias del entorno ciudadano”. En una entrevista publicada en la revista UNO de la consultora Llorente & Cuenca, afirma que en el estilo de los edificios inciden las materias primas de la construcción, el clima o la accesibilidad. Para él, “un buen edificio captura el espíritu de la urbe: En Madrid se vive más en la calle; en Londres más en el interior”.

Además de los arquitectos, hay quienes defienden que en el desarrollo de las ciudades inteligentes deben participar expertos en movilidad, comunicadores e incluso filósofos. Desde Llorente & Cuenca se indica que la ciudad es inteligente cuando las condiciones de vida de sus ciudadanos son óptimas. “Así, dentro del campo de estudio de las smart cities se escucharían más conceptos como calidad de vida, resiliencia, decrecimiento e incluso felicidad”, señalan. Algunos investigadores han elaborado rankings de ciudades inteligentes que ya tienen en cuenta este punto de vista —por ejemplo, el nivel educativo o la esperanza de vida—, pero “en la mayoría de los análisis publicados prevalecen los indicadores tecnológicos”.

 

Con ataques cibernéticos cada vez más frecuentes, garantizar los beneficios de la conectividad de las smart cities solo será posible si la tecnología sobre la que se basa es segura. Crédito: Hugh Han.

 

La tecnología como aliada y amenaza de las urbes

 

Si hay algo en lo que los impulsores de las smart cities están de acuerdo, es que en su desarrollo deben estar presentes los expertos en ciberseguridad. Las urbes inteligentes se exponen a múltiples amenazas. El 7 abril de 2017 los habitantes de Dallas (EE UU) se vieron sobresaltados por más de 150 sirenas que sólo se activan en caso de tornados o fuertes tormentas. Pese a que el cielo estaba despejado, los vecinos saturaron los teléfonos de emergencia preocupados ante tal alerta. Las alarmas estuvieron sonando de forma intermitente durante hora y media hasta que se desconectó el sistema por completo. Aunque en un principio los responsables de emergencias achacaron el problema a un "fallo del sistema", al día siguiente confirmaron que se había producido un “hackeo".

En las ciudades conectadas las posibilidades de los atacantes son infinitas. Pueden llegar a controlar cámaras de seguridad, taxímetros, coches e incluso yates. También televisores inteligentes, semáforos, hornos, neveras, lectores de matrículas y hasta dispositivos médicos. Si un solo dispositivo carece de la seguridad adecuada o su certificado digital ha caducado, toda la estructura podría volverse vulnerable a ataques o sufrir interrupciones. Esto podría afectar a servicios e infraestructuras críticas como hospitales, oficinas, instalaciones en las que se tratan aguas residuales o carreteras.

En 2014 un equipo de investigadores pirateó casi 100 semáforos conectados en Michigan. "Las vulnerabilidades que descubrimos en la infraestructura no son culpa de ningún dispositivo o elección de diseño, sino que muestran una falta sistémica de conciencia de seguridad", explicaron en un artículo que escribieron al respecto. En 2015 los investigadores Scott Erven y Mark Collao demostraron en una conferencia cómo pudieron acceder a decenas de dispositivos médicos de distintos hospitales, según informó la BBC. Por ejemplo, a equipos de resonancia magnética y desfibriladores conectados. Según explicaron, los atacantes podrían incluso obtener datos del historial de pacientes y conocer la ubicación de la maquinaria dentro de un edificio.

Los incidentes de seguridad y privacidad dentro de las ciudades inteligentes se volverán más frecuentes a menos que los fabricantes de estos dispositivos adopten los procedimientos y protocolos de seguridad adecuados. También resulta fundamental que existan métodos que permitan monitorear constantemente estas medidas de seguridad y actuar rápidamente en casos de emergencia, ya que los beneficios de una ciudad conectada solo podrán lograrse si los medios tecnológicos que la sustentan son seguros. Ahí, precisamente, reside una de las grandes cuestiones que plantean estas urbes inteligentes. La tecnología es el pilar fundamental en el que se basan todos estos servicios, pero no podemos definir como será esta tecnología en el futuro. Lo que es seguro es que irá evolucionando y, con ella, deberán hacerlo las ciudades.

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  • Smart Cities

Zaha Hadid impulsó con su ejemplo la figura femenina dentro del sector y, especialmente, tras ser la primera mujer en conseguir el premio Pritzker en 1994. Crédito: Wikimedia Commons / Zaha Hadid Architects.

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Mujeres que rompieron los moldes de la arquitectura

Desde Julia Morgan, la primera titulada en Arquitectura del mundo, hasta la más futurista de Zaha Hadid. Reivindicamos con motivo del Día Internacional de la Mujer a grandes referentes en un ámbito en el que fueron aún más invisibles que en la tecnología, la ingeniería o la ciencia.
 

ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

Relegadas en una profesión mayoritariamente concebida y realizada por hombres, las mujeres han sido, sin embargo, activas participantes en la concepción y la construcción desde que se tiene constancia de las primeras viviendas. Ganar esa visibilidad que les correspondía por derecho dentro de la arquitectura ha llevado tiempo y, también, el papel activo de grandes perfiles que han contribuido a darles voz. Un protagonismo que no despegó realmente hasta 1994, con el primer "Nobel de arquitectura", el prestigioso premio Pritzker, a una mujer. Una historia marcada por la obra de grandes profesionales que ha servido de referencia para abrir camino a generaciones futuras.

 

Julia Morgan: la lucha por el reconocimiento académico

 

El gran terremoto que en 1906 destruyó más del 80% de los edificios de San Francisco también se llevó por delante el emblemático hotel Fairmont, destrozado por las llamas a pocos días de su apertura. Los dueños del icónico establecimiento recurrieron entonces a una joven arquitecta llamada Julia Morgan (1872-1957) para reconstruirlo, no sin estupor de periodistas y ciudadanos, según recoge The New York Times. Esta estadounidense pasó a la historia como la primera mujer admitida en la Escuela de Bellas Artes de París, que por aquel entonces era la escuela de arquitectura más prestigiosa a nivel mundial, y una de las primeras tituladas en arquitectura en el mundo. Morgan disipó las dudas de quienes cuestionaban sus habilidades diseñando cientos de edificios. Entre ellos, algunos ampliamente conocidos como el recinto de conferencias de Asilomar o el Castillo Hearst en San Simeón (California).

El camino que la arquitecta californiana inició a principios del siglo XX en Estados Unidos ya se venía cimentando en el viejo continente. De hecho fue Finlandia el primer país europeo donde se permitió que las mujeres llevaran a cabo estudios en arquitectura y recibieran calificaciones académicas. Signe Hornborg (1862-1916), estudiante del Helsinki Polytechnic Institute, fue una de las primeras arquitectas graduadas de las que se tienen registro. Lo consiguió en 1890. No sería hasta 1898 cuando el famoso Instituto Real de Arquitectos Británicos (RIBA) aceptara formar parte de la institución a la primera mujer arquitecta, Ethel Charles (1871–1962), pero aún tardaría en incorporarlas dentro de su consejo, algo que consiguió la polifacética Jane Drew (1911-1996).

 

Julia Morgan, la arquitecta detrás de la renovación del mítico hotel Fairmont de San Francisco, fue la primera mujer en ser admitida en la Escuela de Bellas Artes de París. Crédito: Wikimedia Commons.

 

Lina Bo Bardi: las bases de la vanguardia

 

La lista de pioneras en la arquitectura no valoradas justamente es larga. Algunas de estas profesionales vieron crecer su huella a la sombra de grandes hombres del sector. Con el tiempo, nombres como el de Charlotte Perriand (1903- 1999), arquitecta y diseñadora de origen francés, conseguiría hacerse un hueco al margen de Le Corbusier, con quien colaboró durante mucho tiempo como responsable de mobiliario e interiores. O como Lilly Reich (1885- 1947), cuyo trabajo se vincula estrechamente al de Mies Van der Rohe.

Otras figuras consiguieron destacar desde el primer momento, al margen de esta presencia masculina. Es el caso de la italo-brasileña Achillina Bo, más conocida como Lina Bo Bardi (1914-1992). Durante la Segunda Guerra Mundial, su estudio fue destruido tras un bombardeo aéreo. Ella lo había puesto en marcha junto con su marido después de graduarse en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Roma y trabajar con el arquitecto Giò Ponti. Poco más tarde emigró a Brasil, donde diseñó un edificio que en la actualidad es considerado una referencia obligada en el mundo de la arquitectura: el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP), que cuenta con cuatro pilares de soporte laterales y está elevado a ocho metros del suelo. Pero también otras joyas arquitectónicas como la Casa de Vidrio en Sao Paulo o el Solar do Unhão, en Salvador de Bahía. Pondría así las bases de la vanguardia arquitectónica brasileña, sin dejar de lado la tradición, antes de la incursión de otras figuras como Oscar Niemeyer, autor de alguno de los edificios más icónicos del continente sudamericano.

 

A Lina Bo Bardi le debemos uno de los edificios más significativos del sector, el Museo de Arte Contemporáneo de Sao Paulo y, además, las bases de la vanguardia arquitectónica brasileña. Crédito: Wikimedia Commons / MASP.

 

Zaha Hadid: la primera mujer en ganar el Pritzker

 

Si hay una figura clave en la arquitectura vanguardista sin duda es la anglo-iraquí Zaha Hadid (1950-2016). En 1994 levantó su primer edificio: una estación de bomberos. Diez años más tarde se convirtió en la primera mujer en ganar el premio de arquitectura Pritzker, el galardón mundial más importante en el campo de la arquitectura.

Hadid, que nació en Bagdad y pasó la mayor parte de su vida en Londres, es a día de hoy una de las arquitectas más famosas del planeta y de los máximos referentes contemporáneos del movimiento arquitectónico deconstructivista. Un estilo caracterizado por utilizar un proceso de diseño no lineal, fragmentado, de manera que se distorsionan y dislocan algunos de los principios elementales de la arquitectura, como la estructura y la envolvente del edificio. Entre los ejemplos más representativos de su obra están el centro cultural la Heydar Aliyevfue en Azerbaiyán, el Guangzhou Opera House en China, el Centro Acuático de Londres, el Museo Nacional de Arte del Siglo 21 en Roma o el Centro de Arte Contemporáneo Rosenthal en Cincinnati.

 

Kazuyo Sejima sumó el segundo premio Pritzker a una mujer en 2010. Su trabajo, dentro del estudio SANAA, es un referente de la arquitectura más experimental. Crédito: Wikimedia Commons / SANAA.

 

Kazuyo Sejima: el nuevo paradigma de la arquitectura

 

La arquitecta japonesa contemporánea Kazuyo Sejima (1956) formada en la Universidad de Mujeres de Japón y considerada un referente en la arquitectura diagramática, fue la segunda mujer en ganar el Premio Pritzker (2010). Lo recibió junto a su socio Ryue Nishizawa, con quien fundó el prestigioso estudio de arquitectura SANAA, caracterizado por su modo de trabajo experimental y por cuestionar desde sus obras aspectos estratégicos de la arquitectura.

Si por algo se caracterizan sus estructuras es por la simplicidad, la levedad metálica y la fluidez espacial, siguiendo esta modalidad arquitectónica en la que se busca reinterpretar y experimentar con mecanismos gráficos e iconográficos utilizados en otras épocas y en otros campos. Así lo muestran algunas de sus creaciones más destacadas, como el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, el Pabellón del Museo de Arte de Toledo (Ohio), la Casa en un Huerto de Ciruelos (Tokio) o el Centro Rolex para Estudiantes (Lausana).

 

 

Su obra es ejemplo de diálogo con el entorno, pero, además, Carme Pigem acredita un Premio Pritzker con su estudio RCR Arquitectes. Crédito: RCR Arquitectes.

 

Carme Pigem: la interacción con el paisaje

 

Esta línea de cuestionar las estructuras tradicionales y los principios básicos de la arquitectura ha dado como resultado obras transgresoras y únicas detrás de las que están también importantes mujeres arquitectas, como Carme Pigem. Si la Real Academia Española define la palabra faro como una “torre alta en las costas, con luz en su parte superior, para que durante la noche sirva de señal a los navegantes”, a finales del siglo XX los arquitectos Pigem, Ramon Vilalta y Rafael Aranda desafiaron esa denominación al crear un faro horizontal. Esa especie de brazo afilado que se adentraba en el mar, que tuvo una gran repercusión, decía mucho sobre la forma de ver la arquitectura de los tres fundadores del estudio RCR Arquitectes, que en 2017 ganaron un premio Pritzker.

Formada en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), Pigem (1962) defiende que su obra tiene una fuerte interacción con el paisaje que la rodea y una especial fijación por la naturaleza. Muestra de ello es el Estadio Tussols-Basil de Olot (Gerona), una pista de atletismo salpicada por los árboles, la biblioteca Sant Antoni-Joan Oliver en Barcelona, el Restaurante Les Cols en Olot o el Museo Soulages, en Francia.

Morgan, Bo Bardi, Hadid, Sejima o Pigem son solo algunas de las referentes que han contribuido a dar visibilidad a las arquitectas. Pero la lista es larga y, aunque aún es un sector donde la proporción de profesionales mujeres sigue siendo baja y la brecha salarial continúa siendo una realidad, cada vez se reconoce más su labor. Prueba de ello es el Pritzker que el pasado 2020 recibieron las irlandesas Yvonne Farrell y Shelley McNamara, en la primera edición en que dos mujeres han ganado el considerado Nobel de la arquitectura.

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